Piden a los católicos preferir a los pobres

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    La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) llamó a los cristianos católicos a asumir la preferencia por los pobres y llevar una “vida consagrada”, mirando el presente con pasión y al futuro con esperanza.De acuerdo con la Carta pastoral los cristianos que llevan una vida consagrada velan por la imagen divina deformada en los rostros de tantos hermanos y hermanas, rostros desfigurados por el hambre, rostros desilusionados por promesas políticas; rostros humillados de quien ve despreciada su propia cultura; rostros aterrorizados por la violencia diaria e indiscriminada; rostros angustiados de menores (que no cuentan con el amor y el cuidado de una familia); rostros de mujeres ofendidas y humilladas; rostros cansados de emigrantes que no encuentran digna acogida; rostros de ancianos sin las mínimas condiciones para una vida digna”.

    La carta pastoral de los obispos emitida a propósito de celebrarse el 21 de este mes el Día de la Virgen de La Altagracia, observa que los cristianos católicos que llevan una vida consagrada también velan “por los rostros de niños no nacidos, pequeños y frágiles, descuartizados desde el vientre materno por sus progenitores y médicos sin escrúpulos con la indiferencia o la aprobación de una sociedad que se deja hipnotizar por la cultura de la muerte”.

    Al llamar a los cristianos católicos a mirar el presente con pasión, los obispos expresan: “Dejen que se desborde y se haga operativa la fantasía de la caridad en las diversas realidades de la vida de la gente y se apodere de ellos y de ellas la pasión por nuestro pueblo, sean cercanos a él hasta compartir sus penas y alegrías, así como para comprender verdaderamente sus necesidades y poder ofrecer su contribución para responder a ella”.

    Sobre un futuro con esperanza, la carta pastoral exhorta a que “muestren a todo el pueblo la alegría de su consagración para que se cumpla en ustedes esta hermosa frase del Papa Francisco: Donde hay religiosos hay alegría”.

    Llama a demostrar que Dios es capaz de colmar sus corazones y hacerlos felices.

    “Abrazando la cruz reconocemos a Aquel a quien seguimos y nos identificamos con Él cuando llegan “las dificultades, las noches del espíritu, la decepción, la enfermedad, la pérdida de fuerzas debido a la vejez”, apuntan.

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