Cómo asumir la amputación de un miembro del cuerpo

    La vida de un ser humano puede ser transformada, a veces, en segundos. Por ejemplo,en el caso de María, de 23 años, que se encontraba parada en una esquina acompañada de su niña de tres años,  para cruzar la calle, cuando fue embestida por un vehículo, que  conducía  una persona ebria. El impacto las estrelló contra la acera provocando la muerte inmediata de la menor, y ella recibió un golpe en una de sus piernas, cuya consecuencia fue la amputación total de la misma.

    A Enrique, por una simple fractura del brazo izquierdo, a sus 18 años, y un mal manejo médico, le quedaron lesionados todos los nervios y tendones del mismo, de forma tal que tuvo una atrofia con una pérdida completa de movilidad y desarrollo de dicho miembro, y hasta hoy, a sus 32 años, ha tenido que vivir con esta limitación.

    ¿Estamos preparados para este tipo de pérdidas? Nadie, aún la más ecuánime de las personas, está listo para la amputación de algún miembro de su cuerpo. Por esta razón, las consecuencias o secuelas emocionales de este tipo de evento trae en los individuos una serie de interrogantes, traumas y actitudes para los cuales necesitan el apoyo psicoterapéutico donde se les oriente a readaptarse a su nuevo estilo de vida.

    El primer ejemplo citado es un caso muy cercano, donde es increíble, buscando la ayuda de especialistas y de Dios, esta mujer, abogada, con buen trabajo y estudiante de psicología; ha podido vivir de manera equilibrada y sana, procrear una nueva familia y ser ejemplo y ayuda para aquellos que necesitan superar este tipo de situación.

    De forma opuesta, Enrique, en el momento que tuvo su accidente estaba aquí con sus hermanos mayores, pues sus padres habían emigrado a vivir a los Estados Unidos y no encontró ayuda adecuada. Entró en un proceso depresivo y no aceptaba su nueva condición física. Hoy, vive en los Estados Unidos junto a sus padres, pero ha degenerado a todo tipo de adicciones, llegando al punto de reclusión en más de una ocasión en centros especializados, sin lograr ningún tipo de cambio, ya que, desgraciadamente, buscaron tratamiento muy tarde.

    Quiero citar los accidentes cerebrovasculares, por ejemplo, por una trombosis, y sus consecuencias orgánicas, donde se produce  la inmovilidad  de uno o más miembros del cuerpo, a veces de forma transitoria, que se resuelven con fisioterapias a largo o corto plazo, y en otras ocasiones donde la pérdida es definitiva. Una vez que queda el trauma físico, es importante informar a familiares y al paciente sobre la importancia de buscar ayuda psicológica y prepararse para los cambios y situaciones que vendrán como consecuencia de dicho suceso.

    El papel de la familia

    Lo primero que debe hacer la familia de alguien que ha perdido algún miembro del cuerpo, es dejar de enfocarse en lo que le falta y  ver  todo lo que tiene, y lo que podría hacer con ello, ya que son muchas las personas que, teniendo todos sus miembros, se manejan como si tuviesen amputados completos, inconformes, inseguros, negados a dar pasos hacia adelante; y  entender, sobre todo, que ante todo un cuerpo, la pérdida de uno de sus miembros nunca debe ser motivo para negarse a llevar una vida sana, estable, equilibrada y que inyecte alegría y fuerzas a los que están a su alrededor.

    En el país tenemos instituciones  donde se pueden acudir en busca de ayuda, como, por ejemplo, el Instituto Dominicano de Rehabilitación, y otras más de índole privada, cuya finalidad es dar asistencia física y psicológica, tanto al individuo, como a los miembros de su familia.

    La familia y la persona afectada deben saber que no solo se puede llevar una vida plena y satisfactoria, sino ejemplar para muchos, desarrollándose en todos los ámbitos, sin permitir que nada de esto sea una limitación y, por el contrario, se convierta en  un ente de fortaleza, de manera tal que esto no impida, por ejemplo, establecer relaciones de pareja, formar su propia familia, en el caso de los jóvenes, y mantener el equilibrio que, muchas veces, no está presente en hogares que aparentemente “todo está perfecto”.

    ¿Y la reacción de la sociedad, hasta dónde les afecta? Este es otro elemento a tomar en cuenta y que afecta, tanto a la persona que ha tenido el evento, como a sus familiares. Todavía falta educación ciudadana para que se vea, con naturalidad a una persona desempeñando cualquier función profesional, deportiva, social, etc., sin estigmatizarla porque le falte un miembro de su cuerpo. En países como el nuestro, la sociedad tiene mucho peso y efecto negativo sobre las personas que presentan cualquier tipo de deficiencia física. Y, más aun, cuando ésta ha sido ocasionada a raíz de cualquier tipo de accidente.

    El papel de Rehabilitación para ayudar a las personas en esta situación

    Independientemente del motivo por el que se le practicó la amputación al paciente, posiblemente pasará por las mismas terapias psicológicas que otras personas. Es esencial que pase por el proceso de adaptación; el que  para algunas personas es más corto, y a otras les puede tomar mucho más tiempo, todo dependerá del apoyo que el individuo reciba de sus familiares”, comenta Vicenta Peignand, de la Asociación Dominicana de Rehabilitación.

    “El perder un miembro de su cuerpo, implica en la persona afectada, no solo la falta de una de sus extremidades, también   ven esta en situación la imposibilidad de valerse por sí mismos. Por tal razón, es que en un principio es normal que la persona se niegue a su nueva situación, y por ello sienta rabia, tristeza y depresión”, explica Peignand, quien asegura que la mayoría de las personas que acuden al centro con casos de amputación, se debe a accidentes en motocicletas.

    ¿Qué ayuda le proporcionan en el centro? Según Peignand, en la Asociación Dominicana de Rehabilitación cuentan con un equipo médico multidisciplinario que evalúa cada caso, y según las necesidades de cada paciente se le brinda apoyo.

    “Se trabaja en equipo, primero el pacientes es evaluado por un fisiatra y un ortopeda; y luego referido a un psicólogo o psiquiatra (dependiendo de la situación del paciente), quienes le darán seguimiento al mismo y a su entorno, es decir, su familia”, agrega.

    Apunta que seguir este procedimiento ayudará a la persona amputada a integrarse a la sociedad y a superar cualquier tipo de limitaciones, tanto físicas como psicológicas.

    “Aceptar la falta de un miembro del cuerpo es difícil al principio y más cuando no se cuenta con la orientación necesaria; pero luego que se recibe la ayuda necesaria la mentalidad del paciente y de su familia cambie, todo para bien”, concluye.

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