Presidentes de RD frente Haití: solidarios pero defensores de soberanía

El Gobierno de Haití aplazó el acuerdo político impulsado por el primer ministro, tras la dimisión del enviado especial de Estados Unidos para Haití, Daniel Foote, quien vinculó su decisión a la “inhumana” política de deportación de haitianos. Mientras el panorama se complica, haitianos juegan fútbol en Acuña, del lado de México en la frontera con Texas.
Desde la caída de Trujillo, los presidentes dominicanos han sido solidarios con Haití, siempre que no afecte soberanía

El manejo de las relaciones con Haití siempre es un reto para el presidente de turno en la República Dominicana por los niveles de conflictividad histórica que han caracterizado los vínculos entre los dos países que comparten la isla Hispaniola. Además de esa realidad, el vecino país se ha convertido en problema permanente por ser el más pobre del hemisferio, por la violencia, crisis permanente y hasta el impacto de fenómenos naturales, como el reciente terremoto de 7.2 grados, o hechos tan desconcertantes como el asesinato del presidente Jovenel Moise.

Ante el reto que representa Haití, los presidentes que ha tenido la República Dominicana desde la caída de la dictadura de Trujillo, Juan Bosch, Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader, han tenido un enfoque que va desde la solidaridad en momentos difíciles hasta trazar la raya de la defensa de la soberanía cuando la comunidad internacional ha presionado al país para que reciba o expulse ilegales de esa nación o acusaciones y condena por supuesta apatridia y violación a los derechos humanos.

Ante la profundización de la crisis haitiana por el asesinato del presidente Moise y el terremoto que afectó ese país el 20 de agosto, el presidente Abinader mantuvo las fronteras abiertas para permitir la entrada de productos “por razones humanitarias”.

Sin embargo, el gobernante dominicano advirtió a la comunidad internacional en el marco de la 76 Asamblea de las Naciones Unidos (ONU), que se desarrolló en Nueva York, Estados Unidos, que “no habrá solución dominicana a la crisis de Haití” y reclamó el apoyo de todos los países para ayudar a esa nación.

En el caso del presidente Danilo Medina, a este le tocó lidiar con la sentencia 168/13 que generó fuertes críticas hacia el país de la comunidad internacional, puso en vigencia el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros que permitió dotar de documentos, algunos de manera definitiva y otros temporal, a casi 200 mil haitianos que se beneficiaron del programa para documentar personas.

En una cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en enero del 2014 en la Habana, Cuba, Medina rechazó las críticas del Caricom contra el país a raíz de ese fallo y defendió la soberanía nacional. “Es inaceptable que nos quieran acusar de racistas, de discriminación y de violación a los derechos humanos”, proclamó.

A Leonel Fernández le tocó la situación de emergencia que vivió Haití en el 2010, tras el terremoto que dejó más de 300 mil muertos, el entonces presidente convirtió a la República Dominicana en el puente para que llegara la ayuda humanitaria desde todas partes del mundo. También construyó la universidad Henri Christophe, con una inversión conjunta entre sectores público y privado de US$50 millones.

Tras el fallo de la sentencia 168/13 que sienta los criterios sobre la nacionalidad dominicana, el exgobernante hizo una exposición ante la OEA para rechazar la sanción que impuso contra el país la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenando al país otorgar la nacionalidad a todos los nacidos en territorio dominicano.

“El Estado dominicano está impedido de acoger y acatar esta sentencia de la Corte Interamericana. La ley es de aplicación general para todas las aquellas personas que nazcan en territorio dominicano”, señaló en la OEA.

A Fernández le tocó también aprobar el reglamento de la ley de Migración que fue aprobada y promulgada en el gobierno de Hipólito Mejía. En el caso del presidente Mejía, defendió el país y llamó a respaldar la vecina nación en varios foros internacionales donde propuso crear un fondo de solidaridad para Haití. También fue durante su gobierno que se aprobó la Ley 28/01 de incentivo fronterizo como política de incentivo a la inversión en esa zona.
Durante la asamblea de la ONU en el 2001, Mejía en su participación proclamó: “La República Dominicana tendrá una Ley de Migración inspirada en criterios racionales, aplicables a todos los extranjeros, sin distinción alguna, que vivan legal e ilegalmente en su territorio”. La ley fue promulgada en el 2004.

Balaguer y Haití

El fallecido presidente Joaquín Balaguer se caracterizó por tener un discurso de defensa a la soberanía nacional, sin embargo, ese enfoque no fue razón para no ayudar a Haití en momentos difíciles.

La solidaridad la mostró el presidente Joaquín Balaguer en el 1991, ante el bloque de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) para presionar por la crisis que generó el golpe de Estado al entonces presidente haitiano Jean Beltrán Aristy. Sin embargo, Balaguer permitió que por la frontera dominicana y Haití llegaran productos comestibles y combustibles a ese país y advirtió a la comunidad internacional que la sanción generaría más hambre y calamidades en ese país y clamó por ayuda.

Las relaciones diplomáticas con Haití en los llamados doce años de Balaguer (1966-1978), estuvieron siempre matizadas por ese mismo enfoque, tanto con el dictador Francois Duvalier (Papa Doc), quien falleció en el 1971, como con su sucesor, su hijo Jean Claude Duvalier (Baby Doc). Esa época estuvo marcada por la hostilidad política que vivió el país tras la caída del dictador Rafael Leonidas Trujillo y luego el derrocamiento del gobierno de siete meses de Juan Bosch.

Balaguer creó el Consejo Nacional de Fronteras (CNF) en el 1967 y en el 1968 ordenó el cierre de la frontera entre los dos países para evitar el contrabando e impedir el tráfico de personas y mercancías. Según reportes informativos de la época, la medida influyó en la negativa de Duvalier de consentir la contratación de braceros para el país.

Antonio Guzmán y Jorge Blanco

Sobre las relaciones con Haití, el gobierno de Antonio Guzmán se recuerda por haber firmado el 14 de octubre de 1978, con solo dos meses en el poder, un acuerdo de contratación de jornaleros haitianos para garantizar la producción azucarera. Para el primer año se contrataron 15 mil haitianos.

Según recoge una publicación de Homero Luis Lajara Solá en el Listín Diario en su edición del 6 de octubre del 2018, en solo nueve meses, iniciando el 31 de mayo de 1979, los presidentes Guzmán y Duvalier se reunieron tres veces en la frontera. La primera en Malpassé, territorio haitiano, y la segunda en Jimaní, territorio dominicano. Seis meses después, el 30 de noviembre, se reunieron en Anses-a-Pitre, Pedernales.

Las buenas relaciones entre ambos presidentes llevaron a la cooperación para el apresamiento de haitianos que conspiraban contra Duvalier. El 10 de abril de 1979, la Secretaría de Estado de Interior y Policía emitió un comunicado prohibiendo a los inmigrantes haitianos en el país participar en actividades políticas anti-Duvalier. En el 1980, Guzmán enfrentó problemas con su partido porque se intentó deportar a Louis Eugene Athis, coordinador del Movimiento Democrático de Liberación de Haití, acción esta que fue impedida por la intervención pública de José Francisco Peña Gómez.

El gobierno de Salvador Jorge Blanco (1982/1986) siguió el mismo enfoque de Guzmán al refrendar los acuerdos para la contratación de trabajadores. El acuerdo fue diez y nueve mil braceros para la zafra azucarera de 1982. En febrero del 1986, fue derrocado Baby Doc de la Presidencia de Haití, una crisis con la que tuvo que lidiar al final de su mandato. Ambos mandatarios mantuvieron un discurso de defensa de la soberanía nacional.

Bosch lidió con crisis diplomática con Haití

Las relaciones del gobierno de siete meses de Juan Bosch con el dictador haitiano Duvalier fueron hostiles. El 27 de abril de 1963 tropas haitianas armadas irrumpieron en la embajada dominicana en Puerto Príncipe, buscando al exteniente del Ejército haitiano Francois Benoit -acusado de intentar secuestrar los hijos de Duvalier. El hecho generó una crisis diplomática entre ambos países y una sesión urgente de la OEA que instó a Haití a respetar el derecho internacional.

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