El cambio debe ir más allá de quienes lo prometieron 

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Ramón Antonio Veras.

I.- El luchador social y su trabajo ahora

1.- El ser humano, al decidirse por ejecutar una actividad cualquiera, debe pensar en el medio en el cual ha de intervenir, con el fin de que su ejecución tenga el resultado perseguido. Lo que se ha calculado hacer  ha de tener un fin social para que sea  provechoso para la sociedad.

2.- Operar con el fin de que al accionar se cumpla con el objetivo hacia el cual fue dirigida la intención, es moverse actualizado, demostrando así comportarse pensando estando al día y acorde con el signo de los tiempos. 

3.-Al optar para llevar a cabo una determinada tarea, la persona prueba estar al tanto de la ocasión escogida para realizar la misión que se ha impuesto, o la obra encargada de ejecutar.

4.- La actuación en la política debe responder, además del convencimiento ideológico, al dominio de las circunstancias bajo las cuales se ha de actuar. Es importante valorar la situación adecuada para proceder con éxito.  

5.-  En el trabajo político en procura de cambios  sociales apoyados  en las  actuaciones de las masas populares, es importante conocer la situación, es decir, el momento determinado del proceso definido por conjunto de condiciones y circunstancias creadas objetivamente. El conocimiento de los rasgos del momento determina la forma adecuada para actuar.

6.- El luchador social que acciona en beneficio de las grandes mayorías nacionales, está en la obligación  de conocer cómo proceder, o lo que es  lo mismo, “saber determinar sin equivocarse, ante cualquier problema, en cualquier momento, el estado de ánimo de las masas, sus verdaderas necesidades, aspiraciones y pensamientos; saber determinar sin ninguna falsa idealización, el grado de su conciencia”.

7.- Ciertamente, cualquiera que sea,  hombre o mujer, es necesario que tenga conocimiento de qué quieren esos seres humanos por los que acciona, y su estado emocional; el espíritu, el entusiasmo y qué desean; en qué piensan en ese momento  pero, principalmente, su nivel de conciencia. Aquel dirigente que no sabe lo que necesitan y quieren las masas populares, nunca llegará a tener de ellas la confianza.

II.- El cambio  y el compromiso de los que aquí procuran renovar la sociedad

8.- En un abrir y cerrar de ojos cambia el ambiente político de una  nación cualquiera. La modificación puede resultar como consecuencia de un hecho social o un fenómeno de la naturaleza y, entonces, la alteración obliga a variar el método de lucha a aplicar.

9.- En nuestro país, no es el momento para estar hoy actuando en  forma zigzagueante, con ondulación política. La realidad manda  a los luchadores por ampliar la  brecha democrática, a “observar atentamente el pulso de toda la vida política del país y, en particular, el estado del movimiento y el sentir de las masas”.

10.- Es una verdad irrefutable que las masas populares, durante la pasada campaña electoral vieron en el cambio su salvación; e hicieron cálculos de que en caso  de triunfar el PRM y Luis Abinader, llegaría para ellas un nuevo amanecer. Se fijaron en sus cabezas la posibilidad de  con el cambio alcanzar su felicidad. 

11.- En la coyuntura que actualmente vivimos,  están entrelazadas crisis económica, social y sanitaria, y de  por medio un nuevo gobierno que resultó  triunfador en un proceso electoral durante el cual motivó a electores y electoras con el ofrecimiento  de un cambio. 

12.-  Ese próximo gobierno, favorecido con el voto de una mayoría impulsada por el cambio,  ha modificado el marco para  los luchadores sociales actuar,  así como el contenido de los mensajes que han de enviar los hombres y las mujeres del pueblo que quieren  y necesitan que sea modificado el orden social vigente.

13.- De la garganta de los dirigentes populares y sociales, deben salir palabras con demandas de cambio, combinadas con reclamos por  mejores condiciones de vida, lo que significa exigir  transformaciones en lo institucional, económico y social.

14.- Hay que tener mente ágil para no dejarse enredar con el ofrecimiento de cambio, una expresión  que en política se utiliza mucho y con los fines más diversos, lo que ha llevado a dirigentes políticos  a “no creer en reformas inicuas decididas desde arriba, que siempre son hipócritas, mezquinas y encierran alguna trampa…”.

15.- Históricamente han resultado  sospechosos los ofrecimientos de cambio hechos a las masas al calor de los procesos electorales. De ahí que se ha “considerado que limitar las aspiraciones democráticas de las masas populares a los estrechos marcos de lo que proporciona y de lo que es capaz de proporcionarle la  democracia  capitalista sería una falsedad…”. 

III.-  La garantía del cambio está en los buenos de siempre  y la juventud comprometida

16.- La práctica política ejecutada con criterio de renovación social indica que el trabajo llevado a cabo para que se desarrolle la sociedad “es irrealizable sobre la base de cambios que solo afecten lo económico, y no lo político. Jamás, ni siquiera en la época de crisis  caerá  el sistema viejo, si no se le hace caer”. 

17.-   Ante el mensaje de cambio enviado por el ahora presidente electo  y su partido PRM, los demócratas sinceros no deben olvidar la dialéctica del reformismo de  “que toda reforma tiene en la sociedad capitalista un doble carácter. Es la concesión que las clases gobernantes hacen  para contener, debilitar o sofocar la lucha revolucionaria,  para dispersar la fuerza y la energía de las masas, para confundir su conciencia. 

18.- Los dominicanos y las dominicanas deben confiar para su liberación definitiva, en las fuerzas motrices comprometidas con las transformaciones sociales, porque  son las únicas con capacidad y  decisión para  comprender que las reformas solamente son reales cuando son arrancadas a los grupos dominantes mediante las acciones de masas. 

19.- El  aviso de cambio, enviado por el presidente electo Luis Abinader y el PRM, no solo fue recibido por aquellos que procuraban que llegara lo nuevo para resolver sus problemas personales,  sino también por sectores de la sociedad que aspiran a cambios verdaderos que modifiquen el orden vigente que arrastra viejas lacras que  nos hacen ver como habitantes de un país degradado en lo material, social, ético y moral.

20.- Si es cierto que detrás del cambio se movieron oportunistas de todos los calibres,  no es menos cierto que el cambio  motivó por  igual a los jóvenes de la Plaza de la  Bandera, así como a muchos connacionales que desde siempre han accionado para salir del pantano social que nos ha correspondido vivir.

21.- Al lado del cambio auténtico  deben estar, sin regateo alguno, aquellos ciudadanos y ciudadanas que aquí aspiran a vivir en  un ambiente  en el cual alcancemos  movernos  sin arrastrar  tantos pesares generados por un  modelo económico y social  que hace tiempo está agotado y es un bochorno mantenerlo como hasta ahora. 

22.- Si el cambio prometido por Luis Abinader y el PRM,  es dejado sin efecto  por los grupos retardatarios,  entonces corresponde a los mejores hombres y mujeres del país acelerarlo con las mismas energías que demandaron el cambio y desafiaron  la pandemia votando el pasado 5 de julio.

 

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