¿Vocación o marketing?

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El Partido Revolucionario Moderno (PRM) acaba de depositar un recurso ante la Junta Central Electoral (JCED) mediante el cual busca que esa institución emita una resolución que le ponga fin a las acciones sociales que ejecuta el candidato presidencial del PLD, Gonzalo Castillo.
En realidad, esta acción muestra el desconcierto que en la dirección del PRM ha originado el vasto programa de asistencia puesto en marcha por el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana para proteger a la población de los devastadores efectos del coronavirus.

Para los perremedeístas, el candidato presidencial del PLD era un simple sujeto afectado por una “aguda torpeza social” que lo inhabilitaba para tomar acciones que pusieran en peligro la candidatura de Luís Abinader.

Craso error. La aparición del coronavirus le permitió a Gonzalo mostrarle sus virtudes al país: su vocación de servicio, su capacidad gerencial, su inteligencia, su creatividad, su coraje, su entrega.

El emotivo retorno de cientos de dominicanos que permanecían varados en países de varios continentes, la donación de miles de pruebas para detectar esta enfermedad, la distribución de cientos de miles de mascarillas, la construcción de viviendas a familias de escasos recursos, la entrega de millones de pesos a instituciones conocidas por los programas sociales que realizan son algunas de las acciones puestas en marcha por Castillo para minimizar la propagación de la pandemia y mitigar sus efectos letales, que aún mantienen atemorizado al mundo.

Mientras Gonzalo desafiaba al virus y sus colaboradores se exponían al contagio recorriendo ciudades, barrios, callejones, sus adversarios políticos se resguardaban en sus hogares, disfrutando del siempre bien recibido calor familiar.

No tardaría mucho tiempo para que las simpatías políticas, siempre dinámicas, comenzaran a moverse para convertir al aspirante del partido oficial en el favorito de la población.

¿Pero obedecía este arrojo del candidato presidencial del PLD a una acción táctica diseñada por sus estrategas para convertirlo en el preferido de las masas?

Si hubiera sido tan fácil, simplemente adoptar una decisión política que, con seguridad y sin riesgos, le garantizara la victoria, también los otros candidatos lo hubieran hecho.

Evidentemente, para hacer lo que hizo Gonzalo se necesitaba algo más. Se necesitaba vocación de servicio, la misma vocación que lo llevó antes, sin ser candidato presidencial, a socorrer a miles de dominicanos afectados por huracanes que devastaron al país, o a llevar su solidaridad al pueblo haitiano, cuando el 12 de enero del 2010 un poderoso terremoto ocasionó millares de muertos en esa nación hermana.

Como podemos ver, no es marketing. ¡Para hacer esto hay que tener vocación!

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