¡Cúrate en salud!

Es duro sentir que no llenaste las expectativas de alguien, que supuestamente sus sentimientos te quedaron grandes, que no pudiste reciprocar sus gestos, ese modo de querer que tal vez es el único que conocen o el que te aplicaron. Sí, cuesta reconocer que esa nube no traía agua. Puede hasta doler, pero fallarte sí que duele, ceder a tus principios, quedarte donde no cabes, conformarte con sobras de amor o un querer insistiendo darte donde ya estás saciado. No, no puedes dar tu temporada dorada como un rollo de tela para diseñar el traje de evento ajeno. No te falles, no te dobles, tu firmeza no es porque tengas aires de realeza, es porque los años te enseñaron que quienes se aman con tibieza, terminan padeciendo dolores de cabeza.

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