La amistad

Sobre la amistad se ha escrito mucho. Mi experiencia es que según van pasando los años y vamos entrando en edad vemos las cosas de distinta manera. Hemos acumulado vivencias, algunas buenas y otras no tan buenas, lo que nos lleva a opinar de muy distintas maneras.
Los amigos son aquellos con los que compartimos la vida, los buenos y malos momentos. Sin embargo, muchas veces nos referimos a alguien diciendo que es un amigo. La verdad es que no pasa más allá de ser un conocido. Lo conocemos porque trabajamos juntos, nos encontramos en los actos sociales, somos del mismo pueblo, y hemos hablado con esa persona varias veces.

Sin embargo, es más propio hablar de nuestro socio. Porque nos unen intereses. Puede ser económico, porque estamos en el mismo negocio, y eso nos une, no precisamente la amistad. El día en que los intereses no sean los mismos, dejaremos de ser socios, no dejaremos de ser amigos, porque la verdad es que no lo fuimos nunca. La amistad es otra cosa.

Pues al igual que el amor, la amistad tiene su base en la atracción. Hay personas por las que nos sentimos más atraídos que otras. Elegimos como amigos las personas con las que tenemos intereses comunes, con las que nos sentimos bien aunque sea en silencio, no tienen que ser necesariamente parecidas a uno, personas opuestas también se atraen y se complementan.

La amistad es un sentimiento positivo entre dos seres humanos, que se inicia a través de una simpatía mutua. Son varios los fenómenos que se producen en su interior, pero podría resumir diciendo que se trata, ante todo, de un estado subjetivo en el que el protagonista es uno mismo. Por medio de ese estado se percibe un cambio agradable que recorre la intimidad y la modifica en positivo. Es también una experiencia personal, que conocemos por nosotros mismos y no por lo que nos cuentan otras personas.

Es de anotar que los seres humanos nos agrupamos en torno a los estudios desde la infancia, la universidad , el trabajo, la política, música, las fiestas, el baile, la historia… etc. En esas reuniones suele darse una buena amistad que nos va envolviendo según las preferencias, y el pasar del tiempo, el trato y la correspondencia de ida y vuelta.

Pero la amistad verdadera no es fácil de conseguir, pero hay que ir tras de ella y buscarla y trabajarla para que llegue a un buen nivel. Es un vínculo basado en el desinterés y la reciprocidad, es elegido y nada obliga a sostenerlo.

Para terminar, es fácil hacer amigos, pero es difícil mantenerlos. La vida pone a prueba la generosidad, la lealtad, y el agradecimiento; las amistades se cultivan, maduran y no siempre perduran. Pero si es fuerte no necesita conversaciones a diario.

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