Fallamos o fallaron los modelos

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Ángel Moneró es un destacado abogado y un gran ser humano. Publica una “Tebaida” en su página de Facebook que tiene mucha popularidad entre los togados, donde analiza de forma especial temas del universo jurídico nacional. El doctor Moneró ha escrito una “Tebaida” especial para ser publicada en nuestras “Pinceladas”, esta tiene que ver con los modelos que hemos escogido como país.

Insinuando, de forma inteligente, que debemos motivar una discusión sobre estos, para cambiarlos y poder avanzar, pero que esta discusión debe ser inclusiva y no quedarse solo en la dirección política del país.

Empieza la “Tebaida”: Un modelo es un prototipo con características originarias con relación a los ejemplares que se producirán en el futuro o en lo inmediato. El éxito del proyecto radica en crear un modelo capaz de conquistar el público, usuarios o consumidores, de que su modelo cumple con la calidad y estándares requeridos para la satisfacción del gusto o los objetivos de misión.

En la República Dominicana, al decir de los expertos, existe un escenario con una profunda crisis de valores que está lacerando la paz y la seguridad ciudadana. El problema no es particular a un sector de la vida nacional, no hay uno que escape a lo dantesco. Esa crisis no se limita a lo informal, los sectores formales están muy desestabilizados, aunque sigan fanfarroneando. La “Tebaida” ha observado que todos los países, firmas, proyectos, sociedades y todo lo que usted identifique como exitoso, se debe simplemente a que han seguido sus modelos y cuando lo han cambiado, ha sido para mejorar rendimiento y productividad en general, para agregar valor y calidad deseada.

¿Podemos comenzar respetando los modelos? ¿Podremos como sociedad tener cuidado elevando a “Modelo”, personas o cosas que al ser replicadas no responden a las tendencias del mercado de valores y al esquema de civilidad que todos anhelamos? Son preguntas difíciles, lo sabemos, pero lo fácil suele ser volátil.
Revisemos los modelos en todas las áreas y depuremos el escenario, de lo contrario seguiremos siendo “sabios, necios, chorros, contentos y amargos”. Seguiremos siendo público indignado, clientes insatisfechos, ciudadanos inseguros, tribunales sin garantías, Ministerios sin organización, escuelas sin calidad, productos que no poseen las características del “modelo”. En fin, seguiremos engañados.

Revise usted los modelos musicales, los modelos políticos, los modelos de policía, los modelos de profesionales (Médicos, Abogados, Ingenieros), revise los modelos periodísticos, revise los modelos de religiosos, revise los modelos deportistas, revise las universidades, revise los poderes del estado, y un largo etcétera.

Ahora puede contestar si debemos seguir aceptando los tipos de modelo que nos han impuesto sin respeto alguno a nuestra condición humana, ya sea como clientes o como usuarios.

Aquí termina la “Tebaida” y con esto iniciamos un proceso de permitir, cada cierto tiempo, que algún destacado profesional pueda llegar a un público más amplio, al través del espacio de nuestra columna, y plantear a este probable universo sus inquietudes, los problemas de fondo y las posibles soluciones a los grandes problemas nacionales.

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