PUBLICIDAD X
CONTINUAR A ELCARIBE.COM.DO
Policía Nacional
Policía Nacional

La gente criticona, y más la que milita en la oposición política, en lugar de saludar que el salario mínimo de un policía monte ya a RD$20,443, diría que la promesa de campaña electoral de Abinader fue llevarlo al equivalente en pesos de 500 dólares y que, transcurridos más de dos años, sigue por debajo de esa cantidad. Criticará también que el aumento llega en forma escalonada, en cuentagotas.

Pero la verdad sea dicha: es un acto de justicia en correspondencia con la realidad económica de República Dominicana, agravada por la pandemia precisamente cuando asumieron el gobierno las actuales autoridades.

Es una retribución que corresponderá a todos los rangos, aunque ahí radica una grave distorsión que desmotiva, ya que la remuneración debe tener proporcionalidad con la responsabilidad, y ahora la diferencia entre lo que devengará un coronel con un general de brigada es de apenas RD$7 mil y de un raso a un coronel RD$20 mil, cuando con anterioridad la del coronel era unas 10 veces superior.

En términos salariales, entonces, ser coronel daría lo mismo que general, pero no se puede obviar que el aumento llega acompañado de otros incentivos que abarcan, según la versión policial, seguro médico, transporte gratis y becas para estudios.

Con todo y eso, dejemos de buscarle la quinta pata al gato y ver lo del sueldo en el contexto del proceso de cambios que vive la institución responsable del orden público que, a juicio de conocedores de sus interioridades, es el más profundo de su historia.

Elevar el nivel salarial y dignificar las condiciones de vida y los derechos sociales de los agentes, es una apuesta que nos encamina a tener una policía eficiente y cercana al ciudadano, más civil y menos militar, en la que se comience a dejar atrás el esquema de los excesos, aunque tampoco se puede dejar de reconocer que la de hoy no es la misma policía del “tránquenlo”.

Al dar este espaldarazo y saludar el aumento salarial, no nos llamamos a engaños. Una nueva policía no se verá de un día para otro.

Sin embargo, no ayuda cuando se ve solamente lo negativo; tampoco las generalizaciones por el mal comportamiento de uno que otro de sus miembros, pues en todo conglomerado humano masivo siempre habrá desviaciones.

Siempre será más beneficioso que la sociedad se incline en todo momento y circunstancia por los correctos y buenos policías, los que cumplen cabalmente con su deber, que constituyen la inmensa mayoría de ese cuerpo del orden.

Posted in Editorial
agency orquidea

Más contenido por Redacción