Al burro, póngalo donde más le acomode

“El burro por delante”, es una frase que siempre nos recuerda las correcciones que algunos hacen cuando nos nombramos a nosotros mismos de primero ante otros sujetos en cualquier oración.
Por ejemplo, en la oración “Yo y mi novio decidimos ver una muy interesante película este fin de semana”, asumirás que en la construcción algo anda mal en la construcción gramatical, porque lo que nos han enseñado es que debería ser “Mi novio y yo decidimos ver una muy interesante película este fin de semana”… ahí alguien te diría: ¡El burro por delante!

La revista “Muy Interesante” explica que el origen de la expresión “El burro por delante” se usa para recriminar la mala educación que supone nombrarse uno en primer lugar, anteponiéndose en una enumeración y resalta, además, que hace años también se decía: “De asnos es echar el yo por delante”.

Algo interesante sobre el origen que relata la citada revista y las fuentes de consulta académica en lo referente a la gramática y el origen de las palabras, es que al parecer, “esta costumbre se fue imponiendo para reflejar la cortesía de ceder el paso al atravesar una puerta. Todavía en los siglos XVI y XVII se nombraba primero el yo, pero a partir del XVIII ponerse a uno mismo detrás comenzó a ser habitual en la literatura y en el día a día”.

Al respecto, la RAE nos invita a que no nos dejemos censurar de nadie cuando nos ocurra esto, por lo antes comentado, porque no es incorrecto hacer mención de nuestro nombre de primero ante el de otros en una oración.

“No, no es incorrecto ni lo ha sido nunca, aunque las normas de urbanidad aconsejen mencionar primero al otro. De hecho, no es nada difícil encontrar, en prestigiosos autores de todas las épocas, ejemplos en los que el pronombre que designa al hablante es el primero de una serie, larga o corta, de elementos coordinados”, dice la RAE.

Explica la Academia que hay ocasiones, incluso, donde el orden adecuado viene determinado por el contexto y puede ser relevante no citarse en último lugar.

“Si alguien nos dice ‘Las primeras en llegar a la meta fuimos yo, Eva y Ana, interpretaremos que nuestra interlocutora ha ganado la carrera; si se cita en segundo lugar, lo lógico es pensar que ha llegado en segunda posición. Con los pronombres del plural parece que la libertad es mayor: resulta más natural decir nosotros y ellos que a la inversa, en lo que quizá influyan razones rítmicas o prosódicas”, explica la RAE.

Asimismo, añade la Academia que “si entre los elementos coordinados aparecen entes no animados, la norma de cortesía se deshace y lo normal es que la persona figure en primer lugar: es mucho más frecuente decir yo y mis libros que mis libros y yo”.
Así que, vistas las explicaciones de fuentes creíbles , te sugiero que no te dejes censurar y al burro, póngalo donde más le acomode.

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