Por qué se ha disparado el precio de los autos usados en Estados Unidos

Por qué se ha disparado el precio de los autos usados en Estados Unidos
Por qué se ha disparado el precio de los autos usados en Estados Unidos

Nadie en su sano juicio pagaría más dinero por un auto usado que por el mismo modelo nuevo.

Pero en estos tiempos de pandemia algunas cosas desafían la lógica.

Digamos que quieres comprar tu auto preferido, por ejemplo, un Toyota RAV4.

Vas a comprarlo, pero no está disponible de inmediato. Digamos que lo necesitas con urgencia y no puedes (o no quieres) esperar. Tampoco quieres otro modelo, porque ese es el que tenías en mente.

Entonces el vendedor te ofrece por un precio un poco más alto, el mismo auto… ¡pero del año anterior!

¿Más viejo y más caro? Sí, más viejo y más caro. Y es que algunos estadounidenses están pagando precios más altos por autos usados que por los nuevos.

El fondo del asunto está en que desde hace meses hay menos autos nuevos en el mercado y, por lo tanto, la gente está comprando más autos usados.

De hecho, el precio de estos últimos ha subido un impresionante 45,2% en el último año, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. (BLS, por sus siglas en inglés).

El fenómeno es de tal envergadura que cerca de un tercio del aumento de la inflación en junio en Estados Unidos (que llegó al 5,4%) se debe al alza del valor de los autos y camiones de segunda mano.

También se ha disparado el precio del alquiler de vehículos, la gasolina, la comida y los boletos de avión, en la medida que la recuperación económica gana tracción.

"Los consumidores tienen dinero en efectivo en sus bolsillos y las empresas de alquiler de coches buscan restaurar sus flotas en un momento en que la producción de autos se ve limitada por la escasez de componentes", escribió en un informe James Knightley, economista jefe de ING Economics.

Los expertos, sin embargo, dicen que esta tendencia debería revertirse en los próximos meses, cuando los inventarios de autos nuevos regresen a la normalidad.

La escasez de microchips y el bolsillo de los clientes

La escasez de microchips es una de las principales causas para la ralentización en la fabricación de autos nuevos en todo el mundo.

Con los confinamientos que entraron en vigor en 2020 en distintos países a raíz de la pandemia de coronavirus, varios fabricantes de autos tuvieron que cerrar sus plantas.

Como las ventas habían caído, compraron menos semiconductores, que son los diminutos cerebros que controlan los motores, las transmisiones, las pantallas táctiles y muchos otros componentes de los autos y camiones.

En paralelo, los consumidores sujetos a las restricciones de movilidad y el temor a la ola de contagios, comenzaron a comprar más productos electrónicos al estar más tiempo en casa.

Así fue como aumentó la venta de computadoras portátiles, teléfonos inteligentes y consolas de videojuegos, incrementándose la demanda de microchips.

Entonces, cuando las ventas de autos se recuperaron más rápido de lo previsto a partir del tercer trimestre de 2020, había menos semiconductores disponibles en el mercado global.

A la escasez de semiconductores se suman otros factores, como el interés de los consumidores por gastar el dinero que han ahorrado en los meses de pandemia o han recibido a través de las ayudas gubernamentales.

De hecho, algunos analistas culpan al gobierno de Joe Biden de la inflación que registra el país, por los generosos cheques que se entregaron a los ciudadanos y que muchos de ellos están gastando en la compra de autos nuevos.

También existen causas puntuales como el impacto de las bajas temperaturas a comienzos de este año en Texas que afectaron la producción de ciertos plásticos utilizados en la fabricación de autos o las inundaciones en Michigan.

"Ha sido una serie de tormentas perfectas que han impedido que la producción de vehículos nuevos volviera a la normalidad", señaló Jonathan Smoke, economista jefe de Cox Automotive.

Qué autos usados son más caros que su versión nueva

Un análisis realizado por el sitio iSeeCars.com detectó que en junio el precio de algunos vehículos usados superó al precio de su versión nueva.

Por ejemplo, la versión nueva del Kia Telluride valía US$44.166 y la versión usada US$47.730, es decir, un 8,1% más caro.

Una situación parecida ha ocurrido con autos como el GMC Sierra 1500, el Toyota Tacoma, el Mercedes-Benz G-Class, o el Toyota RAV4 Hybrid, por nombrar algunos.

"Los precios de los autos usados han aumentado en general, y los precios han subido dramáticamente para ciertos modelos que son más demandados, que pueden ser más difíciles de encontrar en los lotes de autos nuevos", comentó Karl Brauer, analista ejecutivo de iSeeCars.

Brauer cree que es posible que algunos clientes estén dispuestos a pagar más por la "gratificación instantánea" de tener un vehículo con poco uso que esté disponible para ser conducido de inmediato, en lugar de esperar por uno nuevo.

¿Bajarán los precios de los autos usados?

Todo indica que en unos meses, cuando se normalicen las condiciones del mercado automotriz, el precio de los autos usados bajará.

Economistas de Bank of America sostienen que probablemente el país ya ha llegado al máximo en la escalada del precio de los autos usados.

Expertos como Jonathan Smoke, economista jefe de Cox Automotive, dijo en declaraciones a la radio pública NPR que en las últimas semanas se ha visto un declive en el valor de los autos de segunda mano de un 2%.

Smoke proyecta que hacia el final de este año, los precios deberían caer cerca de un 9% en relación a los máximos registrados en la actualidad.

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