“El folklore dominicano es rico y nos representa a donde llegamos”

Roky, nunca pensó que Noruega sería un país donde viviría, “pero el destino es el destino”.

Roky Mendoza partió a nuevos rumbos desde su natal República Dominicana, para ampliar sus horizontes y destacarse como bailarín profesional. El “Figure Skating” o patinaje artístico sobre hielo es una de las pasiones de este artista dominicano residente en Noruega, mejor conocido como “@TheRealRoky”, quien además lleva un mensaje de inclusión y aceptación a través de sus plataformas. Con una formación en ballet clásico, danza moderna y folclórica, emprendió en un mercado difícil y competitivo como el noruego, iniciando como profesor de danza en escuelas locales de Oslo. “Ahí fue cuando conocí el versátil mundo del patinaje artístico sobre hielo y empecé a participar en competencias de FreeStyle en el Spikersuppa Rink Ice”, indicó el bailarín, quien por su destreza y colorido de su pelo azul, lo llevaron rápidamente a la popularidad, siendo hoy parte del “Jar Isforum”, donde entrena a nivel profesional.

¿Dónde naciste y en qué escuela te formaste?
Nací en Castillo, Provincia Duarte. A los 4 años mis padres decidieron mudarse a Santo Domingo, donde viví por más de 15 años hasta que vine a Noruega. En Santo Domingo descubrí el mundo de la danza, al principio pertenecía a diferentes proyectos culturales donde pude destacarme al tener una buena expresión en el baile, luego decidí buscar un lugar donde pudiera aprender técnica de la danza.

¿Enfrentaste algún tipo de prejuicio cuando decidiste ser bailarín?
Mis padres no entendían lo que era la homosexualidad en esos momentos y por parte de ellos no tenía un apoyo emocional. Fue difícil enfrentarme sola y más al ver la sociedad que me discriminaba sin entender que cada día se me quitaba el deseo de vivir, me sentía a sola, sin amigos y sin alguien que me pudiera comprender hasta que pude ir a psicólogos del centro educativo donde estudiaba y pudieron orientarme. Hicieron citas familiar que ayudaron a mis padres a comprender lo que es el homosexualismo. A los 12 entré a mi primera academia de danza, la maestra Soraya Gallardo me ofreció una beca, ella también era maestra de danza en UNAPEC donde me dio la oportunidad de representar a la universidad en actividades artísticas con el cuerpo de danza” y seguir mi entrenamiento como bailarín en su academia privada. La universidad me daba un beneficio de poder estudiar idiomas y algunas carreras, mis enseñanzas de danza contemporánea, clásica y folklórica es gracias a esa maestra que me dio la oportunidad de poder desarrollar este talento que ven hoy en día en mí.

¿Que te motivó a buscar nuevos horizontes para desarrollarte?
En una actividad del Palacio de Bellas Artes conocí el amor Noruego. En ese entonces donde de tan solo intercambios de palabras con admiración por la puesta en escena de la pieza que bailaba ese día fue motivo para enamorarlo. Él vino al siguiente día donde me tocaba bailar de nuevo y me llevó rosas. Las conversaciones surgieron y el interés de conocerme aumentó. Duramos 3 años de noviazgo y luego me propuso matrimonio para venir a Noruega. Cuando llegué allá fue un cambio del cielo a la tierra y de bailar en espectáculos grandes, comencé a trabajar como instructor y maestro de Danza y poco a poco sentí el interés por el patinaje sobre hielo. Nunca pensé que Noruega sería un país donde viviría, pero el destino es el destino”.

¿Cuándo te introduces en el mundo del patinaje artístico sobre hielo?
En 2015 conozco el patinaje sobre hielo en una visita a Oslo, lo veía como un hobby más porque donde vivía en Nordland, Norway no tenían club de patinaje, entonces en 2017 me mudé a Oslo. Allí comencé a entrenarme solo en diferentes rink y estadios, donde el público podría hacer freestyle (estudio libre).
Cada año me hacía más popular en spikersuppa rink por mis destrezas y por el colorido de mi pelo azul que fluía en cada movimiento. Decidí ingresar a un club de patinaje donde pudiera aprender técnica del mismo y desarrollarme en ese arte y llegué a “Jar is Forum”.

¿Por qué el cambio de estilo?
En 2012 decidí intentar el pelo azul, buscaba algo no común que me representara como artista. Cada día salía un nuevo bailarín y se destacaba con su estilo y originalidad. Cada día fui perfeccionando mi estilo, el cabello azul ha sido parte de los últimos 8 años en mi vida y es mi color favorito.

¿Cómo has vivido tu carrera?
Soy un bailarín académico, nos adaptamos a bailar en teatro y muy pocas veces en la televisión. Un año antes de venir a Noruega decidí pertenecer a algunos grupos de baile que competían en realitys y actividades televisivas. Al principio era algo extraño, porque salir del telón a bailar en círculos es diferente, fue una experiencia muy buena, a pesar de que me gustan los grandes escenarios donde siempre estuve y donde más disfruté. La danza en República Dominicana es muy competitiva y, sobre todo, los bailarines urbanos llegan a tener más oportunidades de emplearse u obtener grandes beneficios. En dominicana a veces no se valora que tantos talento tienes o que cantidad de tiempo duraste en una academia introducido en la técnica. Muchos bailarines se decepcionan y deciden abrirse paso en otros países, pero tenemos algo único que es el folklore dominicano, que es rico y nos representa a donde llegamos. La cultura dominicana se destaca delante de cualquier cultura en el mundo, porque es única y enriquecida. Me gustaría que más artistas puedan tener la oportunidad de poder desarrollarse y encontrar las facilidades para representar al país en otras tierras. Mi sueño es competir fuera de Oslo en encuentros nacionales e internacionales, por eso trabajo arduamente colaborando con equipos y artistas del hielo, sintiéndome orgulloso de ser el único dominicano que actualmente se impulsa en este renglón en esta gran ciudad, como es Noruega.

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