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La desaparición física de Pablo Milanés a los 79 años, en Madrid, deja a la realidad cubana de hoy sin su cantautor de más profunda raigambre y en el ámbito socio político sin una de las voces más respetadas.

Pablito, Pablo, Milanés, Pablo Milanés fueron las gradaciones de cariño y distanciamiento que le fueron endilgados a Pablo, según la temperatura política.

El trovador no dejó de ser revolucionario, pero se sintió defraudado con el rumbo de los acontecimientos en su patria.

Hacia fines de los 60 Pablo fue recluido en un campo de trabajo forzado al mejor estilo Gulag, bajo el eufemístico nombre de Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). “Nos lograron juntar a todos los que consideraban despreciables en un campo de concentración”, dijo el cantautor sobre aquella experiencia terrible de la cual nunca le pidieron perdón.

“Me sentía revolucionario. Y cuando me engañaron de aquella manera, me mandaron un telegrama donde me decían que había sido elegido para el servicio militar, y fui elegido para un campo de concentración. Para un muchacho de 23 años eso fue brutal”.

“No fue por homosexual, no fue por drogadicto, no fue por contrarrevolucionario. Fue por mis opiniones acerca de la revolución”, dijo Milanés en un documental dirigido por Juan Pin Vilar.

Luego cantó en Casa de las Américas junto a Silvio invitados por Haydeé Santamaría y su vida tomó otro rumbo. Pero volvió a chocar al fundar la desaparecida Fundación Pablo Milanés que tanto apoyó a escritores y artistas que carecían de apoyo o que sacaban sus primeras obras. Los derechos que le fueron maniatados por el ministro de Cultura de entonces, Armando Hart, en persona, abrieron otra herida en su alma.

Liuba María Hevia, esa gran cantautora cubana dijo a elCaribe, desde Cuba que “A Pablo le debo mi primer disco, ese que por ser el primero se convierte en único”. Se refiere al fonograma Coloreando la esperanza, del 1993, reconoció que la canción de autor caló en ella gracias a Pablo, entre los primeros. “Formo parte de esa comunidad de iberoamericanos que le amamos, pero sobre todo porque formo parte, con orgullo, de esa multitud de cubanos que le necesitamos”, dijo.

Pablo y República Dominicana

Pablo Milanés en una de las ocasiones que vino (fueron muchas), tuvo un encontronazo con Freddy Beras Goico, porque no le gustó el trato que le dieron a una señora que tenía que lanzarse a una piscina de goma por un premio. Eso le pareció indignante y eso provocó que no se quisiera presentar en el show. Pasados los años, limaron asperezas.

Algo que era innegociable para Pablo Milanés era comerse un chivo siempre que pisaba el país. Eso prácticamente formaba parte de las exigencias del artista.

El empresario César Suárez Pizano quien lo trajo al país en siete ocasiones dijo que entre Pablo y él, a pesar de las diferencias ideológicas, siempre hubo una relación cordial y respetuosa.

“Uno de los espectáculos más emblemáticos suyos acá fue junto a Alberto Cortez, que se llamó De Poeta a Poeta; y ahora era la octava vez que lo iba a traer.

Lamento profundamente su muerte. El arte popular latinoamericano pierde a uno de sus más importantes autores. Su espectáculo estaba al 90% vendido cuando se suspendió. Desde el martes pasado estamos devolviendo el dinero de las boletas. Su esposa tuvo una respuesta muy elegante, incluso quería indemnizarme y yo no lo permití, solamente le permití devolver el avance del caché… La vida no es solo lo material. Hay que vivirla de doble vía”, expresó.

Pavel Núñez expuso por su parte: “Pablo nos deja definitivamente huérfanos de su presencia, mas no de su obra. Porque es un pesonaje que ya pasó -en base a su trascendencia- a ser del equipo de los imprescindibles en los que hay que urgar cada cierto tiempo”.

“Lo conocí hace muchos años, pero no fue hasta el 2018 en que se me dio la oportunidad de grabar un dúo para mi disco Oratoria y otras historias”, gracias a la gestión que hizo Miguelito Núñez, su director musical desde hace años y hasta el día de su muerte. Siempre recibí de él un abrazo cariñoso, un trato distinguido. Era un caballero dentro y fuera del escenario”, expresó el también trovador.

Otra que lo admiró mucho fue Xiomara Fortuna quien manifestó: “Hoy es el día de las personas que hacemos música y se ha convertido lamentablemente en el día en que Pablo Milanés emprende un viaje hacia otra dimensión. Lo conocí en los inicios de mi carrera, en La Habana, en un concierto en el teatro Karl Marx. De él aprendí muchísimo. Me iluminó de inmediato. Me dije: quisiera ser una artista como Pablo, sencillo, transparente, sin pose. Una persona accesible, de un corazón noble que puso en cada una de sus canciones”, concluyó.

Uno de los espectáculos más emblemáticos suyos acá fue junto a Alberto Cortez, que se llamó De Poeta a Poeta”
César Suárez Pizano
Empresario artístico

Era una persona accequible, de un corazón noble que puso en cada una de sus canciones”
Xiomara Fortuna
Cantautora

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