“Yo decidí no cruzarme de brazos y abrí mi negocio”

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“Soy una persona independiente que siempre le gusta hacer negocios”, dice Martina.
Martina Vásquez es propietaria de una pequeña tienda de ropa y piezas para el hogar y una emprendedora natural

Martina Vásquez González comenzó en su casa el comercio de ropa de paca. Pero a diferencia de otras tiendas, donde las opciones se limitan a la oferta de textiles, decidió agregar piezas para el hogar, de manera que eso sea un elemento diferenciador.

“Esto ha sido una atractiva opción de sustento para mí, que no tenía empleo y deseaba ayudar a mi esposo a llevar la carga de la casa”, le dice la emprendedora mujer al periódico elCaribe. “Soy una persona independiente que siempre me han gustado los negocios”, agrega.

Martina vende piezas para damas, caballeros y niños y algunos objetos y prendas para el hogar, como manteles, colchas, sábanas y otros. Además le ha incluido al negocio unas vitrinas para vender accesorios. “A las mujeres les tengo opciones para adornar sus ropas”, sigue contando en el diálogo, que transcurre a media mañana. Su pequeño negocio está ubicado en la Calle Manzana 4722, edificio 5, apartamento #1C, Hainamosa, Santo Domingo Este, y tiene los teléfonos 809-728-1462 y el 829-984-5359.

“No podía cruzarme de brazos y me arriesgué. Todo se facilitó cuando me hablaron del microcrédito, además de que me iban a ayudar bastante, ofreciéndome la capacitaron sobre ventas y desarrollo empresarial”, rememora Martina. “Ahora veo los frutos, un negocio estable, en un local apropiado y con una buena clientela”, dice con cierto regocijo.

El empuje

El crédito que obtuvo fue vía la Fundación Dominicana de Desarrollo (FDD). Esa institución, a la persona que tiene un emprendimiento o una idea de negocio, le asigna un consultor especializado en emprendimiento, que le acompaña de manera exclusiva, se sienta con la persona, le ayuda a hacer su plan de negocio, lo ayuda a identificar el mercado, a hacer sus proyecciones financieras y a estructurar la organización que necesita para llevar a cabo su negocio.

La FDD tiene 53 años de historia, un tiempo en el que se ha puesto de manifiesto el compromiso del empresariado dominicano, y llega actualmente a 20,000 clientes de microcrédito. La institución maneja casi 400 millones de pesos en cartera anual y en toda su trayectoria ha beneficiado a un millón de dominicanos.

Martina, de 53 años, tiene una niña que se ha convertido en un motor de inspiración para ella, dándole más motivos para enfrentar los retos cada día. “A veces debo sacrificar tiempo de calidad con mi esposo e hija para atender a los clientes, pero al final del día me siento completa por compartir ambas funciones”, asegura. Para mantener a sus clientes satisfechos y siempre ofreciéndoles lo que buscan y necesitan, se traslada a diferentes lugares para comprar buenas pacas y para variar la mercancía.
Su vena de negociante y los cursos realizados le orientan para saber cuándo es el momento de hacer ofertas y cuando debe cambiar la mercancía y qué hacer con la que no tiene salida, como llevarla a los mercados y venderla por lote.

Las ventas mensuales le permiten resolver todos los compromisos, cuando su esposo no está trabajando. El esposo es chofer de transporte escolar. Ella se hace cargo de los gastos de la casa cuando a él no le va muy bien. El microcrédito le sirvió para poner un local cerca del hogar. Su próximo paso es elevar la pequeña empresa a otra categoría; pasar de ropa usada a nueva, pero asequible. “Me gustaría viajar y poder traer mercancía nueva desde otro país”, expone. Martina Vásquez González ha sido nominada a los Premios Microempresariales Citi, en la categoría Microempresa de Comercio y/o Servicios.

Los padrinos que logran tener los emprendedores

Así como ocurrió con Martina Vásquez, en República Dominicana hay mucha gente que ha concebido una idea de negocio y ha logrado ponerla a caminar, especialmente porque ha tenido empuje económico en el trayecto.

En el lenguaje popular eso equivale a decir que han conseguido “un padrino”. No siempre ocurre, tomando en cuenta que hay emprendimientos que parten de abrir una alcancía o de disponer las prestaciones obtenidas de un empleo que se tenía con anterioridad, para arrancar un proyecto. En los últimos años, tanto desde el Estado, como desde el sector privado, se han diseñado capítulos que tocan directamente el emprendimiento.

Unos lo hacen ofreciendo asesoría técnica y financiamiento y otros simplemente aconsejando qué hacer para que una empresa o negocio cuaje. Desde el ámbito privado una parte de la banca ha visto la importancia de diseñar planes para “ponérsela más fácil” al emprendedor.

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