Las sindicalistas que luchan por derechos laborales de mujeres

María Pérez, Gertrudis Santana y Eulogia Familia.
Abogan por el cumplimiento de convenios de la OIT sobre ambientes amigables y corresponsabilidad familiar

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer está íntimamente vinculada a la lucha sindical de las mujeres para mejorar sus condiciones laborales y generar cambios en la sociedad.

Más de cien años después de los hechos de Nueva York, que generaron la declaratoria de la fecha, mujeres en todo el mundo siguen organizándose en movimientos sindicales y gremios profesionales, aunque los reclamos actuales como entornos laborales amigables, eliminación de la diferencia salarial entre hombres y mujeres, sensibilización sobre las responsabilidades compartidas entre de ambos géneros, entre otros, distan de los de aquella época.

En la República Dominicana las mujeres son mayoría en los sindicatos y asociaciones de enfermeras, trabajadoras domésticas, maestros, técnicos de educación y en la zona franca, aunque su presencia no se limita allí. Están en los sindicatos de trabajadoras campesinas, en la construcción, sector hotelero y el transporte.

Eulogia Familia, Gertrudis Santana y María Pérez, dirigentes de tres centrales sindicales de la República Dominicana, afirman que la participación femenina en los sindicatos es elevada aunque esto no se refleja en la dirección de los grupos laborales.

“En el mundo sindical también existe la desigualdad de género. En la dirección de la mayoría de los sindicatos los puestos están ocupados por hombres y los cargos que le dan a las mujeres son de menos importancia. Sin embargo en el caso de la Confederación Autónoma de Sindicato Clasista (CASC) hay una diferencia que el buró de nueve miembros cuatro son mujeres y de 23 dirigentes del comité ejecutivo diez son mujeres. Pero también hay otros sindicatos que tienen más de 100 mujeres y el único hombre inscrito lo dirige”, expuso en una conversación con elCaribe.

Las desigualdades y las realidades de las mujeres son barreras que muchas veces impiden su participación política dentro de las organizaciones sindicales y en otros espacios públicos, sentencia Gertrudis Santana, secretaria de género de la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos y coordinadora de El Comité Intersindical de la Mujer Trabajadora (Cimtra).

“Nosotras entramos a un mundo laboral que no tenía perspectiva de género. Empezaron a nacer los sindicatos, yo vengo del sector zona franca, y luchábamos por salario, horas extras, cosas generales y no sabíamos lo que era la perspectiva de género. Pero con el tiempo vimos la necesidad de integrar más mujeres en los sindicatos porque los temas específicos de mujeres no se tocaban”, rememora Santana.

“Los sindicatos luchaban por aumento salarial y condiciones de trabajo buenas y viables pero no porque haya equidad de género ni condiciones favorables para las mujeres, protección a la maternidad, entre otros”, comenta en una conversación con elCaribe.

Pone como ejemplo que en el Código Laboral se les otorga tres permisos de 20 minutos a las mujeres lactantes, pero que es inviable en las zonas francas por la naturaleza del trabajo.

“Nosotros a través de las sindicales logramos incluirlo en cláusula de género que esos tres permisos se unificaran para darlo al final de la jornada para que la mujer pudiera disfrutar de los derechos que tenían y no podían acceder por la naturaleza misma del trabajo. También cosas que se ven sencillas pero de gran valor como tener botiquín de primeros auxilios con analgésicos y toallas higiénicas, cosas que las zonas francas no tenían porque eran naves preparadas para trabajar pero sin sensibilidad respecto a las mujeres”, añade.

Las sindicalistas reconocen que se ha avanzado pero se necesita romper barreras para lograr visibilización de asuntos laborales que conciernen específicamente a las mujeres.

“Hace 163 años de la primera acción sindical, cuando se levantaron a luchar por jornadas justas, y se generaron huelgas ya en 1857 y 1908. Las mujeres comenzaron a luchar por el cambio contra la opresión. Sin embargo, todavía en el mundo se esté debatiendo y en países como el nuestro si las mujeres tenemos derechos o no”, expresó Familia.

En ese sentido manifestó que están impulsado que las empresas se adecúen a la realidad del trabajo.

“Es necesario combinar la corresponsabilidad familiar en los cuidados y el trabajo no remunerado del hogar. El trabajo del hogar aporta a la producción nacional igualito que una fábrica. Cuando la producción comienza en el día es con el encendido de la estufa cuando se cuela el café y desde ahí empieza a contribuir a la sociedad”, añadió.

Las centrales, explica, han demandado del Estado que asuman varios convenios con la Organización Interamericana del Trabajo (OIT) que promueve la igualdad de oportunidades para acceder a un trabajo decente , esto es, un trabajo bien remunerado, productivo y realizado en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. “Procuramos que el país adopte el convenio 156 sobre los trabajadores con responsabilidades familiares”, expuso.

Detalló que las responsabilidades del hogar y de cuidado limitan el crecimiento de las mujeres en los puestos laborales y afectará a largo plazo las pensiones.

“Hay empresas que se quejan de que las mujeres piden permisos para llevar familiares al médico, a los hijos, para las reuniones escolares y otros asuntos que culturalmente están a cargo de la mujer. Lo que se busca es que cualquiera de los dos acceda de los permisos y se divida la responsabilidad”, puntualizó.

Buscan se adopten Convenio 189 y 90 OIT

La violencia y el acoso en el mundo laboral sigue siendo un problema generalizado que se ve en diferentes ocupaciones y modalidades de trabajo, según refiere Eulogia Familia.
“La OIT determinó que trabajo con violencia y acoso es contrario al trabajo decente porque viola los derechos humanos y ataca la dignidad de las personas y quienes la padecen afectan su condiciones de salud y seguridad en el trabajo y las empresas se afectan en su imagen y en el estímulo del trabajador. Las principales víctimas son las mujeres”, dijo que por eso demandan que el Convenio 190 de la OIT sea adoptado.

“Todas estas normas que estamos impulsando son primordiales. Pero nosotras tenemos un gran desafío, este es un año electoral y necesitamos que los políticos asuman nuestras demandas porque el nuevo Gobierno, cual sea, tiene que crear un política de género de participación”, sostuvo. Recalcó también que es necesario que en el país se cumpla el convenio 189 que ya fue ratificado por el Tribunal Constitucional, sobre trabajo doméstico.

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