Desiderata en latín quiere decir cosas deseadas, escrita por el norteamericano poeta. Max Ehmann y recopilados por su esposa después y que el autor murió y dejó escrito en su diario este poema como un humilde regalo.
Yo la leo con frecuencia y la he convertido en una expresión de lo que debo hacer o de lo que desearía tanto para mí en el día día como para los demás.

Caminar plácido por la vida y encontrar la paz en el silencio es difícil en nuestro país, porque al lado de una escuela podemos encontrar un negocio de expendio de bebidas y música a todas horas en una zona residencial.

Oír a los demás, incluso al torpe e ignorante, se aprende de todo el mundo, sólo el arrogante y prepotente cree tener toda la verdad; la persona que creemos más simple puede tener la solución a muchos de los problemas.

Evitar a las personas ruidosas y agresivas me recuerda el tránsito. Por las redes circulaba el video de un autobús de la OMSA haciendo todo tipo de imprudencia. Qué esperamos cuando las autoridades no se dan a respetar y vemos cómo un fiscal insulta a un agente de Digesett y cómo los casos de corrupción de la OMSA han quedado sólo en titulares.

Recuerdo siempre, como le digo a mis hijos y nietos, no compararse con nadie, vivir con los éxitos y fracasos de cada cual, sin tener en cuenta los de los demás.

Cuando habla Ehmann, de disfrutar los éxitos y planes, pienso no sólo en logros personales. Voy mucho más allá, pienso que esto debía servir a los partidos políticos y funcionarios.

¿Qué llamaría el poeta éxito en la función pública? ¿Permanecer muchos años en el mismo puesto? ¿Servir con pulcritud y manejo de los recursos?

Precisamente, cuando oí la canción en el vehículo, me llamó un amigo escandalizado con los de las cajas de navidad.
Conversamos mucho del tema, recordamos lo que se criticó el hecho al presidente Balaguer para después repetirlo muchas veces. Le comenté al amigo que para mí es algo dulce amargo y me preguntó ¿Por qué? Pienso en los que no tienen que comer que puedan hacerlo una noche, pero cómo diría mi buena amiga Elena Villeya “enséñales a pescar no le regales el pescado”, pero de alguna forma hay que ayudar paralelamente dando el pescado junto con enseñar a pescar.

El mayor problema está en que las cajas se reparten a nombre del político con el dinero de nuestros impuestos. Posiblemente, si las cajas dijeran “esto es gracia a la solidaridad de los impuestos que pagan los que tienen el trabajo del que tú un día podrás tener”, sería diferente.

No dicen así, pero ahora esto se ha convertido más que un hecho cuestionable en algo deleznable cuando vemos que en viviendas adineradas se dejan cantidad de cajas y me pregunto ¿a quién las reparten?

Alguien me dijo que los costos de una caja de estas rondan en los RD$200.00, una botella de vino caro puede costar entre RD$3,000 y RD$6,000 y puede ser mucho más, pero como no bebo debí preguntar, entonces ¿Por qué estas personas deben recibir cajas pagadas con los impuestos de la clase media y de los empresarios para repartir a nombre ellos cuando dejando de consumir una botella de vino pueden costear perfectamente las cajas que nunca debieron recibir?

Cómo cambiaria esta sociedad si no fuéramos cínicos en el amor como dice el poema Desiderata; todos estos feminicidios que se repiten a diario porque no hay amor en las relaciones lo que existe es un sentido de pertenencia equivocado y no se tolera el éxito de las mujeres, se les tiene menos en una sociedad donde el hombre puede ser prolífico en las relaciones y la mujer es vilipendiada si se le ocurre hacer lo mismo.

Ninguno de los dos casos son ejemplo de una familia y sembramos en los hijos ejemplos que después terminan en familias rotas, divididas o finalmente en los feminicidios que también terminan muchas veces en suicidio del victimario.

“Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja de las adversidades repentinas”. Empezamos un año electoral donde las pasiones, ya tensas, serán más agudas; es necesario cultivar la paz, el país no necesita de adversidades, ellas vienen sin buscarlas y es necesario que empezando por las autoridades de la Junta Central Electoral estas sean firmes y transparentes en sus decisiones, que no quede duda del antes y el después de unas elecciones que por primera vez podrían ser tres en cinco meses.

Controlar el gasto evitará adversidades en las cuentas del presupuesto, que luego, como en todas las elecciones, hemos tenido que pagar con más impuestos que no benefician a nadie. Evitemos, como dice el poeta, la fatiga, los pensamientos oscuros.

En este nuevo año estar en paz con Dios, sin importar cuales sean las aspiraciones, respetar las de los demás, el futuro no es de nadie en específico, es de todos y “debemos caminar plácidos entre y el ruido y la prisa”.

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