Una nueva guerra fría

Latino América esta regresando a una situación política compleja que parecía superada luego del colapso del muro del Berlin. La reciente separación del poder de Evo Morales en Bolivia y su posterior visita a Cuba, y las protestas en Chile, Colombia, y Ecuador son aspectos de esta complicada situación. Las protestas han sido protagonizadas por jóvenes quienes sienten tener perspectivas limitadas para mejorar su calidad de vida. Asimismo, estas protestas coinciden con el fin de un ciclo de expansión económica del 2002 al 2014, cuando además se aplicaron políticas sociales a favor de los mas vulnerables. Durante ese periodo «la tasa de pobreza (promedio regional) se redujo significativamente, del 45,4% al 27,8%, de modo que 66 millones de personas superaron esa situación». Un experto ha afirmado que « a pesar de los avances, (Latino América) sigue siendo la región más desigual del mundo». Chile y Colombia resultan ser dos de los países mas estructuralmente desiguales, debido a que sus sistemas fiscales redistribuyen muy poco. El caso chileno llama la atención. Si bien es cierto que Chile redujo la pobreza y la desigualdad, su sistema de pensiones no ha tenido los resultados esperados, pues después de cuarenta años, el 82% de la población recibe pensiones inferiores a un salario mínimo. Los chilenos también protestan por la falta de acceso a salud, educación y otros servicios sociales.

Pero hay algo mucho mas siniestro en todas estas protestas. El incendio de dos estaciones del metro de Santiago es un acto vandálico que no se corresponde con una sociedad chilena educada. Estos son actos de grupos violentos dirigidos. Ademas, la propaganda desplegada sobre las protestas en Colombia evoca al enfrentamiento ideológico de la década de los setenta. Veamos las cosas objetivamente. El salario minino de Chile es de 425 dólares y el de Venezuela es de 6 dólares. El salario mínimo de Cuba es de apenas 12 dólares y el salario promedio es de 42 dólares. El aumento de la pobreza a partir del año 2015 se debió, en gran medida, a Venezuela. Sin embargo, Cuba y Venezuela tienen sistemas políticos cerrados, donde la población debe tolerar las penurias en silencio o atenerse a las consecuencias. Esto le permite a ambos países interferir en otros países con sistemas políticos mas abiertos, manteniendo su sistema interno bajo control. Así, Venezuela esta encausada en el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, con retratos de ex policías y militares masacrados. Dicho esto, los dominicanos no tenemos nada de que congratularnos. Hemos seguido nuestras vidas y nuestros negocios indiferentes y lo que es peor, en algunos casos, beneficiándonos de los salarios de miseria que una inmigración desbordada de miserables ha provocado entre los dominicanos mas pobres. Las posibles consecuencias están a la vista, para los que quieran ver.

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