Me rebelo, luego existo

De visita en París. La ciudad de las luces. La ciudad que no deja de impresionar. Quienes la han admirado durante el día, no terminan de admirarla cuando sus monumentos, puentes y avenidas están iluminadas de noche. Pero hay otra faceta de París, alejada de las cámaras de los turistas. Se trata de la ciudad de las revueltas y revoluciones. Todos sabemos que el 14 de Julio de 1789, una multitud exaltada asaltó una prisión que tenía apenas siete prisioneros, encarcelados por deudas, por actos inmorales y por un crimen. No obstante, la Bastilla tenía un significado mas importante, pues era un arsenal y un símbolo del odiado Antiguo Régimen. Lo que siguió es parte de la historia universal. De estos extraordinarios eventos no quedan muchos rastros en la ciudad, pues la perdurable burguesía francesa se encargó de borrarlos. La Plaza de la “Concordia” no es más que el lugar donde la guillotina eficientemente decapitaba a sus víctimas. Hoy, el centro de la plaza está ocupado por un impresionante obelisco egipcio, exactamente donde la infernal máquina de M. Guillotin operaba. Pero esta no es la única revolución o revuelta que ha conocido París. En 1848, un movimiento de la burguesía para obtener mayor participación política terminó en una revuelta del proletariado. Karl Marx interpretó estos eventos como una anticipación a las guerras de clases que terminarían con el capitalismo. De alguna manera, la burguesía francesa demostró su capacidad para sobrevivir, pues estos trágicos eventos dieron lugar al reinado de Napoleon III, mas burgués que Bonaparte, y quien transformó el trazado de la ciudad que todos hoy admiramos. No obstante, 130 años más tarde, se escenificó la revuelta estudiantil de 1968, que produjo otros movimientos similares, como la Primavera de Praga. Esta revuelta terminó la presidencia de De Gaulle, pero dejó el poder en manos del moderado George Pompidou. Hoy en día, el disgusto con la globalización ha provocado protestas en muchos países del mundo. Pero no olvidemos que los llamados chalecos amarillos protestaron primero…en Paris.

¿Que hace a los franceses ser tan rebeldes? Parecería que solo los rebeldes son auténticos franceses. ¿Pero, de dónde nace este fenómeno cultural? Creemos que nace de una cierta racionalidad. El más moderno y más francés de los filósofos, René Descartes declaró: “Pienso, luego existo”. Mientras otros pueblos sienten su vitalidad existencial guerreando, bailando o cazando, el francés definió su existencia pensando. Un pueblo tan cerebral es necesariamente calculador, y si algo no le conviene, no tardan en darse cuenta y reaccionar. Además, hay algo más. Albert Camus lo definió en una frase de un libro, que leímos en nuestra juventud: “Me rebelo, luego existo”. Es decir, Camus llevó la manera de ser francesa mas lejos. Los seres humanos solo se definen como tales diciendo que no, rebelándose...

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