“Me considero un afortunado de la vida”

Federico Lalane fue profesor de Contabilidad General de Costos y Auditoría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UASD.
Lalane José cuenta cómo sobrevivió una y otra vez al cáncer

Federico Lalane proviene de una familia de comerciantes. A sus 82 años se siente y “piensa como joven”.

Su oficina en la Charles Summer, es la casa que en los años 60 le regaló a su madre, en la cual atesora una colección de fotografías, no solo de sus progenitores, hermanos e hijos, sino también de sus abuelos maternos y paternos, además de los diplomas y reconocimientos obtenidos durante su trayectoria profesional, estudiantil y deportiva.

Fitolo, como le gusta que le llamen, realizó sus estudios en la Escuela Superior de Peritos Contadores, siendo parte del primer grupo que se formó en dicha institución. Luego, ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se graduó de contador público.

1. Apodo
Mi abuelita paterna, Alicia Demorizi me puso Fitolo, porque mi papá se llamaba Federico y le decían Fedé y, a mi abuelo Bartolomé, le llamaban Bartolo; entonces Fitolo viene de Fedé y tolo. No me gusta que me digan licenciado, no porque me moleste, sino que prefiero que me digan Fitolo. Soy de Samaná, aunque allí pasé una niñez efímera. Vivíamos con los abuelos ... vine a la capital a los 14 años por Sabana de la Mar y recuerdo que habían chequeos militares en el camino. Aquí fue que saqué mi cédula. Mi papá era celador de Aduanas y mi mamá Elisa María José era una gran costurera y cocinera; vendía quipe, hacía sanes... Ella me enseñó a trabajar, a respetar las cosas y los trabajos. Somos cinco hermanos”.

2. Primer trabajo
Mi primer puesto de trabajo fue en 1954 como mensajero en la Maternidad Julia Molina de Ciudad Trujillo, que es la que queda detrás de la Policía, en ese tiempo era presidente Héctor Bienvenido Trujillo Molina. Era mensajero y sirviente en la práctica, tenía que limpiar los pasillos que se llenaban de agua cuando llovía. Esa primera experiencia de trabajo se produjo, porque quería ser ingeniero para hacerle su casa a mi madre. Nosotros vivíamos en la casa de los abuelos y habían algunos inconvenientes... éramos siete personas y dormíamos en un solo cuarto”.

3. Banco Agrícola
En el Banco Agrícola hicieron un llamado para reclutar empleados, entonces fui a la cita. De un grupo muy grande quedamos dos, recuerdo que para ir a la entrevista, pedí prestado un saco y una corbata, creía que era para ocupar un puesto. Nos escogieron a Quico Tabar y a mí. Cuando hablamos con los que convocaron, me dijeron que el puesto era de mensajero. Eso me impactó, me preguntaba: ¡caramba! ¿Será que tengo la cara de mensajero?, que nada más es eso que me ofrecen. Cuando pregunté el sueldo, me dijeron que ganaría 75 pesos. En mi primer empleo ganaba 15. Allí empecé a escalar por los distintos departamentos, hasta que en poco tiempo me convertí en ayudante del administrador general. Pasé prácticamente a todos los empleados que encontré en la institución. Adopté la política de aprender todo lo que se hacía y era muy colaborador. De ahí, en el 1965, fui a trabajar a la Corporación de Fomento Industrial (CFI)”.

4. Corporación de Fomento Industrial

En la corporación fui nombrado Economista Industrial, éramos alrededor de 35 técnicos. Recuerdo que una vez nos opusimos a que la corporación le vendiera cemento de la fábrica a la Policía Nacional a un precio irrisorio, mientras le vendía al pueblo a un costo más alto.El comandante de la Policía tenía un negocio, compraba y vendía. Nos cancelaron a tres de los técnicos, nos calificaron de comunistas. Pero cuando estaba en la corporación, era el tesorero del Consejo de Administración de la Tabacalera, allí habían planteado nombrar al doctor Héctor García Godoy en la institución, sin embargo, lo calificaban de trujillista. Me invitaron a una asamblea, querían que me opusiera, cuando me preguntaron les dije que no me oponía a su nombramiento... recuerdo que a los pocos minutos me llamó a su oficina el presidente de la entidad, el poeta Héctor Incháustegui Cabral; se me alarmó, me preguntó por qué lo había hecho, le dije que actué así por el bien de la empresa y de los accionistas mayoritarios. Me miró fijamente, me dijo que me estaba metiendo en problemas, le contesté que sabía que había hecho una cosa diferente a lo que me pidieron, pero entendía que era bueno para la empresa. Luego, García Godoy salió presidente de la República y quería que fuera el presidente de la corporación, pero los norteamericanos me rechazaban por ‘comunista’”.

5. Profesor
Fui profesor de Contabilidad General de Costos y Auditoría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UASD, también fui vicedecano, luego vicerrector administrativo 1970-1972. El rector era Rafael Kasse Acta, Daniel Cabrera Zorrilla era del área educativa y yo manejaba la parte administrativa. Luego me plantearon aspirar a la rectoría, pero no acepté, debido a que estaba consciente de que tenía deficiencias, no en los aspectos administrativos, sino en los del conocimiento general. Pasado el tiempo, me presenté junto al doctor Ignacio Rodríguez Chapín y Hugo Tolentino Dipp, (la universidad era muy complicada). Nos plantearon a Rodríguez Chapín y mí, que no dejáramos pasar a Hugo, se le reputaba como un revisionista, no obstante, no estuve de acuerdo. En las primeras elecciones fue eliminado Ignacio con 125 votos, yo saqué 405 y Hugo 445, pero no hubo elección, porque el quórum establecía, que para ganar tenía que sacar un número mayor que los que ambos sacáramos. Se hicieron tres votaciones, perdí por cuatro puntos. Hugo aumentó esa misma cantidad. Recuerdo que estábamos a finales de febrero, no había decisión, nos reunimos él y yo, me pidió que me retirara, que era una persona joven, que tenía posibilidades.Hugo tenía tres postulaciones a la rectoría y no había podido llegar. No acepté su planteamiento, y le dije que tenía claro que debía retirarme, porque no aumentaba puntos y él sí. Fui al claustro, les dije a mis seguidores que iba a declinar, me dijeron que no, les expliqué que Hugo había ganado, entonces me retiré”.

6. Apolítico
No soy de partidos, pero fui Contralor de la República cuatro años, por amiguismo, nombrado por el presidente Hipólito Mejía... somos “pana full” desde jóvenes. Yo no busqué ese puesto, él me convocó y me lo planteó, le puse mis condiciones y él acepto. Actué en base a la función que tiene la Ley de Contraloría que dice qué es lo que hay que hacer, sobre todo el control previo de todo lo que son los compromisos y erogar fondos, tiene que estar regido por un presupuesto que se aprueba y tiene una exposición hacia distintos sectores de echar hacia adelante la nación. Durante mis funciones Hipólito y yo, tuvimos dificultades, pero no eran pleitos para ser enemigos, sino para que cada quien hiciera lo que le correspondía. En un momento, él llegó a decir en una reunión que el presidente de la República se llamaba Federico Lalane José y el contralor Hipólito Mejía. Eso sucedió, porque objeté una decisión financiera muy importante a la que se comprometió, entonces, cuando llegó la documentación donde mí, sobre las cosas que se iban hacer me negué a aceptar. En este país, el único gobierno que ha trancado a políticos y no políticos, es el de Hipólito Mejía. Ese gobierno se sustentó en documentaciones y en los trabajos para precisar esas faltas, que trajera cárceles para un paquete de gente, tanto de otras parcelas políticas, como del partido y del sector privado. Esa fue mi función”.

7. Atentado
En la universidad estuve condenado por un grupo estudiantil como reo de la justicia popular. Particé de un tranque peligrosísimo en un momento en que dos facciones juveniles, el MPD y el Pacoredo se estaban matando unos con otros. En la UASD estaba prohibido entrar armas fuego, entonces habían denunciado que en uno de los baños había gente armada, que se iba a dar un conflicto. No me correspondía investigar eso, pero el rector me envió a mí. Cuando llegué al sitio, toqué la puerta, no me querían abrir, entonces la tiré fuerte, y efectivamente había un estudiante con una metralleta, se la quité, lo llevé a mi oficina, lo tranqué en el baño, fui a la policía y entregué el arma. Eso me valió para que declararan que me iban a eliminar. No hubo un desastre grande, porque un estudiante de uno de los grupos al que le había dado clases me dijo que me querían matar. Convoqué a cinco amigos universitarios, le planteé el problema al rector, le dije que lo íbamos a enfrentar, que no iba a salir corriendo de la universidad. Recuerdo que ellos fueron a la vicerrectoría... mis amigos y yo, los estábamos esperando para repeler posibles agresiones. No sé qué pasó, llegaron a la puerta, pero no entraron”.

8. Deportes
En Samaná practiqué deportes, fundamentalmente, béisbol y natación. Boxeaba, no como profesión, sino como amateur, envolviéndonos paños en los puños. Claudio Caamaño y yo, cuando teníamos 15 años, cruzamos nadando la Bahía de Samaná, nueve millas que tiene el trayecto, unos 17 kilómetros... siempre he sido un buen nadador. Fui siempre un deportista en esos renglones, no era lo mejor, no obstante, estuve dentro de los mejores. En el béisbol, en una oportunidad, me ofrecieron salir fuera a jugar, lo que no acepté, prefería estudiar. En básquetbol nunca jugué, sino que fui vocal de la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (Abadina). En la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal) ocupé las posiciones de vocal, tesorero, vice-presidente y presidente; presidí por primera ocasión la Fedombal. Fui vocal y vicepresidente de la Confederación Centroamericana de Baloncesto (Concencaba), vicepresidente de la Confederación Panamericana de Baloncesto (Copaba), y miembro del Buró Central de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA)”.

9. Esposa e hijos
Con mi primera esposa Arlene, tuve tres hijos, Federico, Elías Marcial y Judilka. Duramos 20 años juntos, ella murió hace unos días. Luego me casé de nuevo; mi segunda esposa se llama Consuelo, duramos 14 años juntos, tuvimos una hija, Negia Elisa,otro murió en el parto. Mi actual esposa se llama Ivelisse, concebimos una hija, Hanna Virginia; tenemos 26 años de casados. Cuando se habla de varios matrimonios se pensaría que uno ha sido inestable, y no es así, porque con una tuve 20 años, con otra 12 y con mi actual esposa 26. Lo que pasa es que a veces llega un momento en que las cosas no funcionan, pero mantengo muy buenas relaciones de respeto con ellas, no siento que hay queja con relación a mi persona”.

10. Enfermedad
He sido un afortunado de la vida.He sido operado de dos cánceres, uno de Colon en 2001, con el que me dieron tres meses de vida luego de la operación, y aún estoy aquí. Luego, me salió metástasis en el pulmón derecho, y también lo superé. No he tenido más problemas con el cáncer. Creí que no iba a estar aquí. La primera vez que me operaron no me dieron quimioterapia, pero en la segunda me dieron 16 semanas. La célula cancerosa que se me alojó en el pulmón, pasó al hígado, más no me lo afectó. En la operación me quitaron el lóbulo del pulmón. Mi familia me quería dar la quimio fuera del país, preferí que me la dieran aquí, entonces fui donde el doctor Segura. Nos conocíamos, era profesor en la UASD, recuerdo que me dijo que en esta ocasión sí me iban a dar quimio, pero que iba a salir ganado, que no se me iba a caer el pelo, porque era pelón.
Gracias a Dios aguanté el proceso, eso pone a uno con un deseo de morir increíble, te desenfoca en todo, uno no tiene paz, vomitas, pero me di cuenta que no debía dejar que afectara mi fortaleza, entonces cuando vomitaba volvía y comía, vomitaba y volvía a comer. Apliqué esa técnica, y prácticamente puedo decir que lo vencí. Estamos aquí, estoy lúcido. Durante mi enfermedad, he tenido mucha solidaridad de mi familia, de mi compañera, a veces me quieren cuidar tanto que me molesto, no es justo que si puedo hacer una cosa me la hagan. Eso pone a uno vago”.l

Deber cumplido

Mi mamá era una mujer hermosa, era árabe. Recuerdo que le dije que le iba a hacer su casa, que estudiaría ingeniería para eso, pero la ingeniería costaba; entonces tuve que trabajar de día y estudiar de noche.

“No pude ser ingeniero, pero con el tiempo me fui formando, haciendo acopio de algún excedente. Un día le dije a mi madre no te pude hacer la casa, pero toma la llave de tu casa que la compre para ti. Recuerdo que lloramos los dos. Eso fue por los años 60, ya me había graduado de licenciado en Ciencias Comerciales”. Mi padre ha sido un poco fuera del record, desinteresado en muchas cosas, mi madre era una gran luchadora, pero se mantuvieron juntos todo el tiempo. Con quien tenía mayor acercamiento era con mi madre, la veía cómo se esforzaba, todo lo que pasábamos, era una mujer extraordinaria, me enseñó a bregar en la vida, a que siempre se puede.

Satisfacción
“No pude ser ingeniero, pero con el tiempo me fui formando, haciendo acopio de algún excedente, y aunque no le pude hacer su casa a mi madre, un día le entregué las llaves de una que le compré”.

Conflicto
Durante mis funciones como Contralor, Hipólito y yo tuvimos dificultades, pero eran pleitos no para ser enemigos, sino para que cada quien hiciera lo que le correspondía de acuerdo a sus funciones.

Apodo
Fitolo es mi nombre, así es que me gusta que me llamen. La gente que me conoce y normalmente me quiere, me llama de esa manera”.

Nacimiento
En Samaná vivíamos con los abuelos. Mi papá era celador de Aduanas, mi mamá era una gran costurera y cocinera...”.

Primer trabajo
Fui mensajero en la Maternidad Julia Molina, pero sirviente en la práctica... limpiaba los pasillos que se llenaban de agua cuando llovía”.

Posición
En el Banco Agrícola empecé a escalar por los distintos departamentos, hasta que me convertí en ayudante del administrador general”.

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