¡Siempre estuvo ahí!

un respiro hondo para ahogar un sentimiento, una lágrima en la garganta, un momento imaginario, otro real con los párpados mojados, una oración entre dientes con el alma seca...

Tu punto ciego te dice que no viste lo que viste, pero cuando cierras los ojos es cuando más real se ve, se monta en el reflejo, suda en el pensamiento, es cuando la visión baila al compás del latido y el recuerdo es música que sacude el alma y toca los sentidos. Ahí está, ahí estuvo, ahí seguirá, porque dejó de ser una conversación interior para convertirse en una convicción. Es ahí cuando entendemos que lo real se percibe con los ojos y lo verdadero con el alma!

Hay algo más oculto que lo que ocultas, que Dios ya vió.

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