El vestuario teatral, más que alta costura

El vestuario está relacionado directamente con el plan maestro del director teatral.

Un buen vestuarista parte de las premisas dadas por el director y, luego, de su investigación sobre cada personaje

Para el actor, el vestuario es trascendente. Los actuantes tienen que usarlo directamente sobre sus cuerpos. Sabemos que hasta los primeros actores primitivos lo utilizaban en sus rústicas muestras teatrales. Igual que la esencia de su teatro, el primitivo utilizaba elementos sobre su cuerpo con un propósito mágico.

Una de las grandes complejidades del vestuario teatral de hoy es que estará relacionado directamente con el Plan Maestro del director teatral, con la composición social de los personajes y su sicología. Un buen vestuarista parte de las premisas dadas por el director y, luego, de su profunda investigación sobre cada personaje, antes de diseñar esa… “segunda piel del actor”, como bautizó Aleksandr Taírov, ex discípulo de Stanislavski y Meyerhold.

En las buenas realizaciones los artistas manejan códigos o símbolos. El vestuario siempre será el recurso que con mayor eficacia utilizarán en escena.

Repasemos algo de su historia

En el teatro de la Grecia Clásica el vestuario tenía un uso muy práctico y entrelazado con el maquillaje. Estaba compuesto por máscaras (prósopon), calzados o coturnos, túnicas o chitón y un manto o himátion.

La primera importante evolución del vestuario ocurre cuando los sacerdotes que oficiaban los rituales de Eleusis aparecen como personajes en el escenario. Entonces, se procura que la vestimenta sea fiel a la realidad.

Esa tendencia llegará a la Edad Media, cuyo teatro estaba muy ligado a las prácticas religiosas. Así el asunto, los lujosos trajes de los sacerdotes proliferan en el escenario.

En el Teatro Isabelino el tema principal era los asuntos de las cortes. El rústico vestuario inglés pasó a ser, por demandada recreación y fidelidad histórica, a algo lujoso.

Todavía en el Siglo de Oro el vestuario en España era una manta con una soga para amarrarlo, según describe el propio Cervantes.
La incorporación del vestuario como elemento de la filosofía teatral, comienza en los escenarios franceses a mediado del siglo XVIII. Dramaturgos como Diderot y Voltaire categorizan el vestuario y le dan relevancia social y sicológica. Luego evolucionará hasta el símbolo.

No obstante, tendremos que esperar a Bertolt Brecht para que el vestuario sirva a los propósitos de un teatro didáctico. Este director y dramaturgo alemán demandará que sus personajes expresen sus Gesto Social y Gesto Fundamental. El vestuario, entonces, comienza a apartarse de lo vistoso y se convierte en elemento integral del actor y su personaje.

Como hombre de teatro y padre de una gran vestuarista, Renata Cruz Carretero, sé que en un correcto desempeño del vestuario, hay aspectos que se manejan con mucho cuidado: la sicología de los colores, época y la facilidad del uso. Esto último es vital para un actor.

Debe evitarse que el vestuario se vea en escenario como el de pasarela de moda. Nunca debe permitírsele a un actuante tratar de influir, más allá de lo prudente, sobre su vestuario. Ese tema es entre directores y vestuaristas.

Por supuesto que, como hemos escrito antes, el escenógrafo tendrá voz sobre este tópico. El buen vestuarista debe informarse siempre, también, sobre la tendencia técnica que manejará el diseñador de luces. En fin, en el teatro los aspectos técnicos se entrelazan continuamente.

En el teatro revolucionario que hicieron aquí los Dramáticos de Juan Pablo Duarte, hubo siempre un cuidadoso y profesional uso del vestuario.

Evolucionamos más tarde hacia la alta y sostenida calidad con la llega de artistas cubanos, los cuales trajeron su experiencia y formación.

Uno de los aspectos de producción que más se ha desarrollado hoy ha sido este recurso del actor. También en esto han incidido nuestros nuevos productores teatrales. Aseguro que una mayoría de nuestras puestas en escenas, en sus distintas tendencias, está correcta y adecuadamente vestida.

En otra entrega escribiré sobre las características especiales del vestuario chino y japonés. Ahora debo pedir el siempre importante… ¡Telón!l

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