El entorno externo y los desafíos internos

El macroeconomista de Harvard Robert Barro atribuye al gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, o Banco Central) Paul Vocker no solo haber vencido la inflación, sino haberla “domado” a un plazo mas largo. Vocker no tuvo miramientos en atacar la inflación, elevando las tasas de interés a corto plazo hasta el 22%, en julio de 1981, lo que provocó una bajada promedio de la inflación al 3.2%, entre 1983 a 1986. Entonces, la “política Vocker” consiste en elevar sin miramientos las tasas de interés a corto plazo al menor rebrote de la inflación. El gobernador Berneckie respondió a la caída de la producción y el empleo, en 2008, con una agresiva expansión de la masa monetaria (“Flexibilización Cuantitativa”), que en un contesto de una gran recesión llevo los tipos de interés a mínimos, para estimular la economía, sin inflación. Siendo así, desde el año 2010, la inflación ha promediado un 1,5%, pues los agentes económicos actúan bajo la premisa de que la FED subirá las tasas de interés ante el menor repunte de la inflación y las bajará ante cualquier crisis. El entorno de una inflación controlada le ha permitió a la economía norteamericana crecer un 3% en 2018 y un esperado 2.1%, en 2019. El desempleo se ha mantenido y se mantendrá en mínimos históricos: 3.6% en 2019, 3.7% en 2020 y 3.8% en 2021. A esto hay que agregar la caída del barril de petróleo, luego del auge de la extracción de petróleo y gas por la “fracturación hidráulica” para acceder a depósitos antes inaccesibles.

Debemos aprovechar este entorno tan favorable para la economía dominicana. Sin embargo, debemos cuidar que nuestras actuales políticas sean sostenibles en condiciones, que requieran de subidas agresivas de la tasas de interés. No se trata de felicitarnos pos haber colocado tal cantidad de deuda pública o privada en condiciones muy favorables. Las condiciones internacionales así nos lo permiten. Lo importante y lo difícil tanto para los agentes privados, como para los gobiernos, es ejercer la necesaria moderación al momento de endeudarse, para evitar caer en una crisis cuando el peso de la deuda se multiplique por una alza agresiva de las tasas de interés. Semejante, crisis anularía mucho de lo que hemos ganado, con sus consecuencia sociales y políticas. Siendo así, lo importante no es decir lo bien que nos ha ido con una colocación de bonos, sino cual serían las consecuencias de dicha colocación en un contexto de tasas de interés elevadas. Esa es la prueba. Y la otra que aplica con cualquier endeudamiento: ¿Estamos invirtiendo estos recursos de las manera más efectiva, económica y socialmente? Finalmente, deberíamos dejar un margen para endeudarnos con organismos multilaterales para paliar una futura crisis, evitando un duro programa de ajustes del FMI.

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