Abogado hace de todo para sobrevivir

Miguel ángel Díaz limpia zapatos y aparca vehículos en el centro de la ciudad.

Santiago. Con su labor de lustrar zapatos, Miguel Ángel Díaz Roque logró hacerse de una carrera universitaria, pero las limitaciones económicas y de oportunidades para involucrarse en el oficio lo han llevado a dedicarse a todo tipo de trabajo, desde aparcar vehículos hasta recoger desperdicios.

“Para sobrevivir hay que ser un héroe, yo me acostumbré a vivir como se pueda, por eso si me ponen a botar mierda y me pagan, eso lo hago”, expresó Díaz Roque al hablar con reporteros de elCaribe. Con su trabajo de limpiar zapatos en la zona del parque Colón logró graduarse de licenciado en derecho en la Universidad Abierta para Adultos (UAPA). Sin embargo, por los pocos clientes que ha conseguido se ha visto obligado a buscar otras alternativas de vida.

En el casco urbano, específicamente en la Calle Del Sol frente al santuario La Altagracia, Díaz Roque se gana la vida aparcando carros. Los clientes, a los cuales le cuida sus vehículos estacionados en la vía, lo recompensan dándole 25 y 50 pesos. Otros pueden darle hasta cien pesos en ocasiones.

Limitaciones

“En días pasado me buscó un cliente para un caso de un hombre que estaba preso. Logré que le redujeran la condena. Acordamos que me pagaran cuatro mil pesos, pero a la fecha me debe casi todo y necesito pagar el lugar donde duermo y como”, puntualizó
Díaz Roque, quien vive en una pensión en la calle doctor Edón del sector Los Pepines, asegura que con el aparcamiento de vehículos puede conseguir más que ponerse a esperar a que llegue un cliente, sin embargo, dice que cuando llegan lo asume con responsabilidad y criterio profesional. Aunque vive con precariedades, trata de no demostrar la situación por la cual atraviesa, y por el contrario, se muestra agradecido de poder contar con trabajo para sobrevivir.

Tiene amigos con los que comparte oficio

Sus amigos y compañeros en las labores de limpiar zapatos o aparcar vehículos son personas también conocidas en la barriada como músicos percusionistas que han tocado con grandes orquestas. Dos de ellos, llegaron desde muy joven desde Santo Domingo para dedicarse a la labor de músicos, pero cuando no hay trabajo en la música se dedican a lustrar calzados.

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