El silencio por respuesta

En una entrevista para el diario español El País, en marzo de 2018, el destacado intelectual y activista norteamericano, Noam Chomsky, dijo que: “La gente ya no cree en los hechos”.
Agregando que: “La gente se percibe menos representada (...). El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones”.

Y el descrédito en las instituciones es peligroso y debe ser combatido en estos tiempos de “datos alternativos, postverdad y propaganda negativa”. Sin embargo, muchas instituciones abonan este sentimiento de incredulidad ciudadana, debido, a veces, a la falta de pericia de sus directores en el manejo de los procesos de cara a la ciudadanía.

Entonces, ¿cómo medir el crédito de una institución o de un funcionario público? El método más científico sería al través de encuestas y, aun así, estas podrían ser manejadas a favor o en contra de una persona, tema o propuesta. Otra forma, pero tomándola con las deficiencias propias de la informalidad y del manejo interesado y sesgado que podrían hacerle tanto personas como instituciones dedicadas a ello, sería al través de las redes sociales.

Al respecto, el proceso que envuelve al ex pelotero de grandes ligas, David Ortiz, podría servir para medir el grado de credibilidad en las redes de La Procuraduría General de la República y la Policía Nacional. Aquí, sin dudas, las autoridades perdieron la “batalla mediática” en la Web. Siendo actualmente los dos funcionarios que encabezan estas instituciones, probablemente, los de menor valoración del tren gubernamental.

En la rueda de prensa para informar las conclusiones a que habían llegado las autoridades hasta ese momento, realizada en fecha 19 de junio, se produjo una pregunta del periodista Patrick Oppmann, de la cadena de noticias norteamericana CNN, con un manejo poco adecuado del señor Procurador General de la República que, incluso, motivó luego una carta de disculpas al periodista, emitida por la Dirección de Comunicación, Prensa y RRPP de la Procuraduría General de la República.

En la solicitud de imposición de medida de coerción y declaración de complejidad del proceso, el Ministerio Público dice que: “(...) por la forma y las condiciones en las cuales acontecieron los hechos, mediante los cuales de manera coordinada por varias personas se dio seguimiento a la víctima DAVID AMÉRICO ORTIZ ARIAS quien compartía con LUIS JHOEL LÓPEZ DURÁN, hasta el centro de diversiones DIAL BAR & LOUNGE, (...)”. De lo cual se desprende que el objetivo era el ex pelotero David Ortiz, más luego, en la rueda de prensa, se habló que el objetivo era otro señor de nombre Sixto David Fernández Vásquez, por una supuesta rencilla ocurrida en el año 2011.

En la carta al periodista norteamericano, para justificar los errores, hablan de “argot de la cultura dominicana” y aceptan la posibilidad de otras interpretaciones, pues habían adelantado conclusiones que luego descartarían, evidenciando lo mal que se investiga en el país. A veces la mejor respuesta es el silencio.

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