“Siempre he sido una defensora de mi clase”

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Carlota Aydee Mueses es gerente general y fundadora de la cooperativa de los bioanlalistas
Mueses indica que, aunque algunos de sus compañeros fueron apresados, ella nunca estuvo presa

Por más de 47 años, el bioanálisis y sus relacionados han sido el argumento de acción de Carlota Aydée Mueses, una gremialista, que, desde 1972 se ha dedicado con determinación a esta área de la medicina.

Originaria de La Luisa, un campo de Monte Plata, trabajó siempre por la unificación de la clase obrera, gestionó la formación de la cooperativa para los bioanalistas, además de que fue la gestora para formar la Asociación de Bioanalistas Pensionados y Jubilados.

Además de su influencia en el sector cooperativista, tuvo una amplia participación en el sindicato de mujeres, a través del cual, colaboró en el fortalecimiento e inclusión de las mismas en los cargos directivos. Además, se especializó en hematología, laboró en la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud y fue miembro del Partido Comunitario Nacional. Mueses fue reconocida Medalla al Mérito a la Mujer Dominicana 2019, máximo galardón que otorga el Poder Ejecutivo para reconocer a las mujeres que se han convertido en referentes para las presentes y futuras generaciones.

1. Núcleo familiar
Nací en La Luisa, un campo de Monte Plata, mi padre se llamaba Maximiliano Mueses y mi mamá Mercedes Alcántara, ambos fallecidos, somos siete hermanos de padre y madre, crecimos todos juntos, nos hicimos profesionales en diferentes áreas. Tengo un hermano mayor, del primer matrimonio de mi papá, no creció junto con nosotros, vive fuera del país. Estudié hasta el sexto curso en la Escuela Rural, donde tuve muy buenos profesores, después fui a estudiar a Sabana Grande de Boyá, hasta comenzar el bachillerato. Por circunstancias de la vida, tuve que venir a Santo Domingo, estudié en la Escuela Miguel Ángel Garrido, pero no pude terminar el bachillerato, porque como estábamos en la época caliente de Balaguer, tuve que concluirlo en Sanaba Grande de Boya. En 1977 vine de nuevo a Santo Domingo a estudiar Bioanálisis en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), allí, me integré en el movimiento estudiantil, que lo traía conmigo desde el liceo”.

2. Movimiento de izquierda
En 1984 existía un movimiento cuestionador de la izquierda, me integré a ese movimiento, estaba con el Partido Comunista Unificado y, en el movimiento estudiantil que era el FEU. Después de esos movimientos, me integré a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que se unificó a la Central General de Trabajadores (CGT), y a otros gremios de trabajadores, pasé a ser dirigente de esa central por dos periodos, en ese entonces estaba el corre corre con Citracode, estuve integrada en todos esos movimiento, no como profesional, sino como central de obrero. También, pertenecí al Departamento de Mujeres Sindicalistas Demotracum, esa vez tuve la oportunidad de estar en la Dirección de la Mujeres de Centroamérica y el Caribe de Sindicalistas, donde participábamos en muchos congresos y actividades de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”.

3. Dirigente gremial
Cuando era dirigente en la CTU era la época de Balaguer, era un gremio de hombres y mujeres, visitábamos las zonas francas, participábamos en las organizaciones, estábamos en las entrevistas radiales, con los cañeros, como dirigente, trabajábamos en favor de las personas que tenían problemas. Como gremio, logramos el mejor aumento salarial que han tenido las bioanalistas, logramos que los aumentos se hicieran por porcentajes, dependiendo los años de ejercicio, lo negociamos directamente con Salud Pública, habían personas rosca izquierda, que querían llevarlo al congreso, pero nos opusimos, ahí comenzó nuestra lucha, ellos querían que todo lo lleváramos calculado por sectores, un día les dije que ya no había más que calcular, entonces, María Villa, esposa de Pina Acevedo, nos ayudó, pero teníamos que llevarle los papeles a su casa, era todo un show, hasta que lo aprobaron. También logramos que las vacaciones fueran dadas por años, que se pudieran fraccionar, y que no las guardaran hasta por dos años”.

4. Bioanalista
Me gradué de bioanalista en 1972, pero seguí en el sector sindical, porque la política envuelve, uno adquiere compromiso, en ese tiempo andábamos de noche regando volantes y pegando afiches. Cuando hice el internado en la Maternidad de La Altagracia, su director, el doctor Calventi era muy regio, fuerte, todos le tenían miedo, pero yo no, a mí no me enseñaron a tener miedo. Un día subí a una habitación al cuarto piso a tomar una muestra de orine, entonces coloqué el canasto con las demás muestras que había tomado encima de una mesita, en eso entró el doctor Calventi y abrió la ventana, la brisa voló los volantes de la canasta, entonces me dijo que la recogiera, le dije que no, que la recogiera él, que fue quien abrió la ventana, me contestó que el trabajo dignifica el hombre, le dije que tenía razón, que por eso era él quien tenía que recogerlos. Humildemente las recogió, entonces los compañeros me dijeron que si era que no le tenía miedo, les dije que no, que con mi proceder les dejaba la enseñanza de que no hay que tenerle miedo a nadie”.

5. Nombramiento
En 1989, cuando me nombraron en la Maternidad de la Altagracia, por motivo de las constantes huelgas que le hacían el gobierno de Balaguer, nos ubicaron en lugares accesibles a donde vivíamos, coincidió que en ese momento se armó la huelga tres meses, donde estaban involucrados todos los sectores de trabajo de la sociedad, recuerdo que nos cancelaron a todos, estaba como delegada, siempre tuve una aceptación de la clase, era muy respetada. Como sabía hacer trabajos de manualidades, impartía en el local de la Asociación de Profesionales un taller de confección de trabajos en pedrería para mantener a las profesionales entretenidas el tiempo que duró la huelga. Aunque no trabajábamos, cumplíamos nuestro horario rotativo en el hospital, peleamos mucho para que nos repusieran y para que nos pagaran, pero lo logramos. En ese tiempo un bioanlaista ganaba 600 pesos, pero a Balaguer no le importaba eso”.

6. Cambio de gobierno
Después de esa época tan larga de Balaguer, vino el gobierno de Leonel Fernández, en 1996, siempre decía caramba Leonel entró de manos de Balaguer, será malísimo como él, cuando eso, era secretaria general del gremio de bioanalistas. Luisa Boarí, que era presidenta del IDSS, la habían cancelado, como era amiga de los sindicalistas de la CASC, de la CNTD, la CUT, el Instituto Nacional de Formación Agraria y Sindical (INFA), la llevé a visitarlos, esos dirigentes nos ayudaron mucho, logramos que la repusieran. En 1998, estando en la dirección del laboratorio del Luis Eduardo Aybar, el gobierno de Leonel nos vendió a las bioanalistas la idea de que nos iban a dar unos bonos para viviendas, comenzamos a gestionarlos, pasamos mucho trabajo recopilando los documentos que exigían, hicimos encuestas entre el personal, después de que teníamos todo depositado en el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), nos llamaron para decirnos que no calificábamos como institución, porque no teníamos una cooperativa, ni fondo para optar para una vivienda, le preguntamos que cuáles del grupo calificaban, nos dijeron que iban a depurar, recuerdo que de todas, solo a seis les dieron el bono. A partir de ese día en mi mente comencé a gestar lo que es hoy en día la cooperativa de bioanalistas”.

7. Cooperativa de Bioanalistas
En 1999 constituimos la cooperativa, recuerdo que no teníamos local, ni computadora, nada, solo la idea y las manos para trabajar en la comisión de los estatutos, en el Estado nos pusieron muchos escollos, porque querían que formáramos parte de la cooperativa de los médicos, le dijimos que no, que nosotros éramos bioanalistas, que cada gremio tenía sus intereses. Como no me respondían, fui personalmente al Huacalito, conversé con el director regional de entonces llamado Antolín, le dije que necesitábamos un técnico que nos ayudara, le dije que la cooperativa iba a funcionar con ellos o sin ellos, que teníamos listo el comité gestor y la comisión de estatutos y, me asignaron al señor Zapata. En 2003 nos dieran el permiso y formamos la Cooperativa Nacional de Servicios Múltiples de los Bioanalistas (BIOCOOP)”.

8. Esposo e hijos
Conocí a Antonio Lorenzo Álvarez, mi esposo, en una gira que hicimos del colegio a San Pedro de Macorís, pero no nos volvimos a ver por un tiempo. Por coincidencias de la vida, Antonio tenía un amigo que tenía una novia frente a mi casa, ahí nos volvimos a ver, y comenzamos a tratarnos. Nos casamos en 1972, en Sabana Grande Boya, tenemos tres hijos, una hembra y dos varones. Aunque me casé, nunca dejé de participar en los movimientos populares, como él no quería participara en ellos, cuando él no estaba, les prestaba la casa para hacer reuniones y para guardar algunos objetos, él nunca se dio cuenta. Una día me puso elegir entre el partido y él, le dije que las dos cosas, no le hice caso, nunca dejé los movimientos, ni mucho menos el gremio”.

9. ANPEJUBIO
Como tenemos muchas profesionales pensionadas, propuse que formáramos nuestra propia asociación, así surgió la Asociación Nacional de Bioanalistas Pensionados y Jubilados (Anpejubio), que va para su tercer año, cuyo propósito es defender los derechos de los pensionados, crear mecanismos para que puedan recrearse, organizarse, reunirse, es un mecanismo de ayuda para esas bioanalistas que no tienen a alguien que las atienda cuando sean mayores, ya que muchas de ellas se quedaron solteras, entonces Ampejubio es para eso”.

10. Participación
Aunque algunos de mis compañeros fueron apresados, gracias a Dios nunca estuve presa. Cuando se dio la huelga grande, donde estaban involucrados todos los movimientos, surgió la figura de Virtudes Álvarez, porque Isidro Torres, que dirigía el movimiento barrial había caído preso. Como éramos parte de la izquierda, siempre tenían a dos personas claves, una de ellas tenía que esconderse, porque la estrategia de esconderse era para que cuando agarraran a uno del grupo, saliera el otro a continuar el trabajo para que el movimiento no se quedara sin cabeza.
Siempre les decía al movimiento que no me mandaran a esconder, porque no lo iba a hacer. Recuerdo que las dos veces que no me quise esconder, agarraron a mi compañero, el señor Acosta, entonces me mandaban a sustituirlo”.

Importantes reconocimientos

Siempre fui defensora de mi clase, me llevaba bien con los jefes, pero nadie sabe los pleitos que echaba para logar lo que quería. Tuve muy buenas experiencias, porque creían en mí, si se les presentaban situaciones con algún residente o bioanalista, por ejemplo, antes de proceder, buscaban mi opinión.

Una vez que nos suspendieron el salario del sector público, y solo nos dejaron el salario del Centro de Gastroenterología, que era de medio tiempo, pero teníamos que trabajar el día entero, como dirigente interno luché mucho para lograrlo.

Con el doctor Stephan logramos que nos repusieran el salario completo en el centro, y que nos quitaran el nombramiento de Salud Pública para seguir peleando para que nos dieran el nombramiento por el centro, gracias a Dios logramos que nos hicieran el contrato directo con las mismas condiciones y privilegios que los demás empleados. Eso me valió un reconocimiento por parte de mis compañeras por el servicio a favor de ellas, el centro también me reconoció por mis 14 años de servicios ininterrumpidos con un record limpio. El doctor Hidalgo Sigarán me envió una carta sellada y firmada por él, reconociéndome por mis servicios, actitud, entre otras cualidades, lo cual valoro más que cualquier otro.

Movimiento
Pertenecí al Departamento de Mujeres Sindicalistas Demotracum, donde tuve la oportunidad de estar en la dirección de las Mujeres de Centroamérica y el Caribe, a través de esa organización, participé en muchos congresos y actividades.

Gremiallista
Aunque me gradué de bioanalista en 1972, seguí en el sector sindical, porque la política envuelve, uno adquiere compromisos…”

Tema
Trabajé como sindicalista en la Central Unitaria de Trabajadores y como gremialista en el Colegio Dominicano de Bioanalistas”.

Colaboración
Tuve una participación activa en el Sindicato de Mujeres, desde donde colaboré en el fortalecimiento y su inclusión en cargos directivos”.

Desarrollo
Soy Magister en Dirección y Administración de Empresas, y trabajé durante cinco años como sindicalista en la Central de Trabajadores”.

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