La fresca imagen de la arquitectura moderna

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En Santo Domingo, la tendencia es de construcciones verticales, especialmente bloques aglomerantes residenciales. Cortesía de Pedro Peña Polo
Las fachadas de las edificaciones que son concebidas con materiales amigables con el medio ambiente contribuyen a un urbanismo sano y atractivo

Apostar a diseños que tanto en estructura como estilo aporten a la conservación del medio ambiente, es lo que buscan los profesionales de la arquitectura moderna.

La tendencia marca la pauta de una especie de “piel aligerada” para crear una fachada que favorezca que la luz y el movimiento se perciban como aliados del medio ambiente. “Es que las fachadas inciden grandemente en la percepción de los ciudadanos y visitantes de centros comerciales, edificaciones de negocios u otros establecimientos”, así lo cuenta Pedro Peña Polo, presidente de Nemco, dedicada a la construcción, diseño y terminación de proyectos arquitectónicos como la Torre Empresarial Popular, de la 27 de Febrero; así como de Blue Mall, Sambil, Galería 360, túnel de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y otras edificaciones.

El profesional sostiene que las fachadas de las construcciones impactan el perfil y la estética de una ciudad, ya que por vía de este atractivo se transmite orden, calidez y progreso. “Y las urbes dependen de ese perfil para su desarrollo”, dice Peña Polo.

En Santo Domingo, afirma, la tendencia a simple vista es de construcciones verticales, especialmente bloques aglomerantes residenciales, lo cual tiene un efecto psicológico en la población.

Para que prime el buen gusto en el diseño de una “nueva cara” en las edificaciones todo se acepta y realmente no se puede definir lo que sería atractivo o no, la responsabilidad radica en las escuelas de diseño y en los profesionales emergentes que persiguen una línea clara y pensada, sostiene Peña Polo.

A través de belleza, novedad y seguridad es posible transformar en una gran obra la más simple de las estructuras. “Claro, para ello es necesario tener imaginación, creatividad, y sobre todo, interés en aportar al urbanismo sano y hermoso de una ciudad”, puntualiza.

Materiales utilizados

Sobre este punto, el profesional explica que, tomando en cuenta que República Dominicana es un país tropical y propenso a sufrir las agresiones de la naturaleza, es importante utilizar los materiales adecuados en las construcciones.

“Estos juegan un rol importante en cuanto a su desgaste o funcionamiento dependiendo del clima, pero algo aún más delicado son los sistemas constructivos que se emplean para la instalación de cualquier tipo de material. Los que son aligerados y no orgánicos dan un mejor desempeño a corto y largo plazo. Por ejemplo, actualmente se usan mucho las tejas metálicas, gravilladas y texturizadas; la palma cana y el bambucillo sintético, las fachadas en porcelanato y el aluminio compuesto, entre otros”.

En lo que tiene que ver con la Torre del Banco Popular Dominicano, dice que están trabajando con un revestimiento de fachadas, que genera una volumetría en sus balcones, manteniendo el mismo modelo original, pero con la ventaja de que los materiales usados evitan el mantenimiento y facilitan el ahorro energético y aislamiento del calor.

Pedro Peña Polo, arquitecto.

Retos
La eficiencia de la administración urbana, sus procesos de verticalidad y reordenamiento de nuestro polígono en Santo Domingo y otras ciudades que crecen a la par son los principales retos que plantea a los arquitectos y constructores, un mundo cada vez más urbano, asegura Peña Polo.

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