“Lo que soy como músico se lo debo a mi padre y al maestro Simó”

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Dante representa la última generación de compositores preparada por el maestro Manuel Simó.
En 1990 fue nombrado director musical del programa El Gordo de la Semana

Dante Cucurullo ha sido director de importantes montajes musicales, tanto para el teatro como para la televisión. Nacido en San Juan de la Maguana, a su llegada a la capital, conoció a Matilde Jiménez de Goico, directora del liceo Estados Unidos, donde, en 1975 fue nombrado profesor de Educación Musical. Allí duró 34 años y fundó la Banda Escolar y el Coro de Flautas dulce; a la vez que seguía sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música.

Recuerda que a principios de 1981, también fundó y dirigió el Grupo de Música Experimental Probeta, en respuesta a una crítica del compositor dominicano Enrique De Marchena, quien lo calificó como un “compositor de probeta”.

Explicó que este grupo se dedicaba a realizar conciertos y presentaciones en televisión para difundir la música dominicana contemporánea.

1. Llegada a la capital
Cuando mis padres me trajeron a la capital, además de doña Matilde Jiménez de Goico, también conocí al maestro Manuel Simó, profesor de la Orquesta Sinfónica Nacional, quien se convirtió en mi padre musical. Recuerdo que él me daba consejos para el desarrollo de mi vida profesional y como ser humano, ese gran maestro marcó mi vida, también fue como mi papá, con él me gradué de Compositor en el Conservatorio Nacional de Música. Lo que soy hoy como músico se lo debo a mi padre y también al maestro Simó.

2. Sus padres
Mi padre, Dante Cucurullo Bello, era médico pediatra, le encantaba la música, pero no se dedicó a ella por completo, porque en un principio sus padres no se lo permitieron. En esa época estudiar música era sinónimo de bohemio, entonces quisieron que estudiara medicina, por suerte que también le gustaba. Me cuenta el maestro Julio de Windt que cuando joven, en San Juan de la Maguana, la gente se ponía alrededor de la casa para escucharlo tocar el piano. Me dijo que mi padre improvisaba mucho, que le gustaba tocar música clásica y la adaptaba a Jazz, además, interpretaba muy bien los clásicos de la época. Mi padre quería que uno de sus hijos estudiara música de forma seria, recuerdo que nos dio una educación musical, yo diría que sin decirnos que nos estaba enseñando. En las mañanas nos ponía marchas sinfónicas a mis hermanos Roberto, Ricardo, Oscar y a mí, entonces todos marchábamos, y cuando veníamos a darnos cuenta teníamos un repertorio acústico auditivo grabado en nuestros oídos de las obras de grandes maestros de la música. A mi padre le encantaba convocar a la casa a los visitadores a médico, les hacía almuerzos y cenas, les ponía música clásica y les explicaba lo que estaban escuchando. Mi madre, Pura Antonia Pérez Pichardo es muy especial, muy luchadora, una ama de casa. Aunque está en buen estado de salud física, lamentablemente sufre de Alzheimer, y ya no nos conoce. La vemos todos los días, le ponemos música que era lo que más le gustaba. Cuando mi padre murió, ella tenía 33 años y nunca se volvió a casar.

3. Estudios de piano
Con el discurrir de los años estudie piano en la Escuela de Bellas Artes de San Juan de la Maguana. En 1971 fui becado para estudiar en el conservatorio, doña Monina Cámpora de Piña fue mi maestra. En esa época, los profesores de la capital iban a examinar a los pueblos, pero los alumnos que teníamos ciertos nivel de música nos traían a examinar a la capital. Recuerdo que el maestro Manuel Rueda vio ciertas condiciones en mí y le dijo a mi padre que debía estar estudiando en el conservatorio, entonces el maestro me dio una beca. Recuerdo que el poco tiempo de papá traerme, murió de un tumor cerebral, eso fue el 17 de agosto de 1972, acababa de cumplir sus 40 años.

4. Muerte de su padre
Cuando murió mi padre, era un adolescente, pasé momentos de una depresión muy grande, aunque tenía por un lado al maestro Simó, que me asumió y fue mi mentor; al maestro Rueda y a mi maestra Mery, que era muy maternal. Recuerdo que no fue una, ni dos veces que lloraba tocando el piano, la pena de la pérdida de mi padre era muy fuerte. Papi nunca nos dijo que padecía ese tumor, de eso me enteré hace apenas unos cuatro años en un concierto. Recuerdo que el doctor Espaillat Cabral me preguntó que si era hijo de Dante Cucurullo, el pediatra, le contesté que sí, entonces me dijo que no se podía quitar de la mente, los ojos de mi padre cuando le detectó ese tumor, lo tenía en un lugar inoperable para la época. Fue un momento muy duro cuando el doctor me dijo eso. En ese tiempo, también conocí al maestro Jorge Taveras, con quien trabajé unos 20 años en el Show del Mediodía, era un novato todavía, él me enseñó todo sobre la música popular, me llevaba a los shows, creo que sin necesidad, porque él tocaba todo. Además de enseñarme a tocar, me pagaba. Luego pasé a ser el director musical de El Gordo de la Semana, allí duré 16 años hasta que el programa desapareció.

5. Atacado
He tenido la suerte de ser muy atacado. Terminando de graduarme de Composición en el conservatorio, salió en la prensa un artículo escrito por Enrique De Marchena, compositor dominicano y ex secretario de Educación en el que decía que se estaba probando con un compositor de probeta para dañar toda la música dominicana. Ese compositor era yo, aunque creo que su ataque más bien era para el maestro Simó que hacía música contemporánea, entonces como yo salí del maestro se me pegó a mí. Eso me impactó mucho, porque tenía en mi contra una imagen gigantesca musicalmente. A raíz de eso, en mi defensa fundé y dirigí en 1981 el Grupo Probeta, un movimiento de música contemporánea, ahí estrené mi obra “Cuatro Puntos Suspensivos”, un cuarteto de vejigas, la cual presenté en muchas partes del mundo. Recuerdo que aquí se dijo de todo por la prensa, por donde quiera había una crítica, pero por suerte tenía el apoyo moral de Freddy Veras Goico y de un grupo de personas que sí apreciaban lo que verdaderamente hacíamos.

6. Una prueba
Una vez Freddy me sometió a una prueba en el Gordo de la Semana, le dije que le iba a poner al público a cantar leyendo una partitura de música, entonces me cedió el público por dos horas, recuerdo que le entregué a cada uno la partitura, que era un signo de interrogación que decía “Coral para gente que no sabe cantar”, era una obra llena de sonidos hechos con la voz, entonces todos empezaron a cantarla. Al final pedí una felicitación especial para un joven que fue el que mejor lo había hecho, entonces cuando lo hicimos avanzar hacia nosotros, nos dimos cuenta que el muchacho era sordomudo. Recuerdo que mientras hacíamos el coro, algunos reían, porque la música les daba gracia, pero el joven estaba muy enfocado en su partitura y hacia las cosas como el grafico decía. Para mí eso fue una gran sorpresa que llenó mi corazón, fue como un gran regalo, porque pude hacer cantar a una persona sordomuda. Freddy se volvió loco con eso, él era un loco que me apoyó toda la vida.

7. Época importante
Una época muy importante fue la creación de la Orquesta Filarmónica Contemporánea en los años 90. En esos tiempos no había orquestas juveniles en el país, solamente la Orquesta Sinfónica Nacional. Un día, unos jóvenes, encabezados por el estudiante de violín, Josué Vargas, llegaron a mi casa a pedirme que si podía dirigirlos, y les dije que sí, pero no teníamos donde ensayar, entonces los hacíamos en los jardines de la Biblioteca Nacional, en un salón del liceo Estados Unidos, en el Mirador Sur, en el Colegio Babeque, hasta que logramos un galpón, los sábados en la Universidad de Santo Domingo, que en esa época era también colegio. Recuerdo que Freddy le puso un salario al grupo, con lo cual nos comprometía a presentarnos en el programa cuando estuviéramos listos, con eso cubríamos los gastos, porque había jóvenes que venían desde Santiago Rodríguez, Dajabón, La Vega y otros puntos del país. La orquesta duró ocho años en mis manos, luego se la cedí a un joven que era parte del grupo.

8. Subdirector del conservatorio
En 1986 fui nombrado subdirector del Conservatorio Nacional de Música, fue muy difícil, estaba muy joven, me había graduado en 1981. Realmente querían que fuera el director, entonces les dije que no podía ser director de quienes habían sido mis maestros, entonces propuse a doña Margarita Luna como directora, pero como ella había pasado un trauma muy grande en la dirección del conservatorio, una vez que el edificio, donde está hoy el Ministerio de Cultura, siendo nosotros estudiantes nos sacaron, el Estado decidió que iba el edificio de Turismo y sacaron los instrumentos, la biblioteca, recuerdo ver a profesores y alumnos llorar con este atropello tan grande. Los instrumente se dañaron con un aguacero que le cayó. Eso fue en el gobierno de Jorge Blanco, recuerdo que el conservatorio duró dos años cerrado y doña Margarita se cansó de esperar su apertura y renunció. Entonces hablé con doña Floralba del Monte y aceptó la dirección. Como subdirector, empecé a invitar a los músicos populares, entre ellos Catarey y Crispín Fernández, pensaba que el conservatorio no debía menospreciar esa música, los invité a hacer unos talleres de saxofón, de percusión, tambora y güira y tuvieron mucho éxito. Una vez, estando con Catarey dando la clase, estábamos todos sudados y sin camisa, porque el aula no tenía aire, en eso llegó doña Floralba y nos vio así, recuerdo que me mandó a llamar a su oficina y me llamó la atención, a partir de ahí, vi que las cosas no iban a estar bien y decidí renunciar. Luego de 10 años, la misma Floralba me llamó para que fuera el director del conservatorio, eso fue en 1998, allí permanecí unos 18 años.

9. Esposa e hijos
María Irene Blanco y yo nos conocimos trabajando en el conservatorio, entre los dos tenemos seis hijos, aunque no en común, ella tiene cuatro y yo dos. Nos casamos en 2010. Irene tiene todo lo que a mí me falta, es mi complemento real de vida, quien me permite soñar e inventar musicalmente hablando. Nuestra vida es un anecdotario, hemos reído y llorado juntos; disfrutamos todo. Juntos estamos formando la Escuela de Música y Arte Punta Cana, gracias a la Fundación Para la Música y Arte que dirige Carolina Llobregat. Ahí tenemos becados a unos 40 niños de escasos recursos, quienes en pocos años podrán vivir de la música. Otro proyecto que estamos haciendo es la Orquesta de Cámara de Haina, gracias a la Fundación Refidomsa que nos ha facilitado todo para que esos niños estudien música.

10. Actuación
Una vez al actor y director Carlos Espinal se le ocurrió que podía actuar, y no lo hizo una vez, sino dos veces. Participé en “Master Class” y “Florence Foster Jenkins” (La peor cantante de la historia)” junto a mi eterna, admirada y respetada Cecilia García y con Cuquín Victoria. También hay una tercera obra, que a pesar de todos los esfuerzos no se ha podido realizar. No sé si admiraba a Carlos como actor, lo que sí sé, es que desde ese día lo admiro más como director, él fue capaz de llevarme a escena con pleno convencimiento de que era el personaje que me tocaba encarnar. Tengo muchos amigos actores y si respetaba mucho la actuación teatral, desde esa vez la respeto mucho más. Con esto me reafirma una vez más que sigo siendo un aprendiz de la vida y en las artes.

Obras ganadoras

He ganado siete premios nacionales de composición. Entre mis obras ganadoras se encuentran “Pinceles para un ángel”, basada en un cuento infantil que escribí; “Jugando a Zambrano para tres cellos”, “Dúo para piano No. 1” “Sueño”, “Fantasía para orquesta”, que trata sobre lo que vivimos a la hora de acostarnos cuando empezamos a soñar; “Fronteras al infinito”, cuyo nombre lo dice todo, no creo en fronteras. y el dúo “Una obra para dos Pianos”, entre otras.

Esos premios son parte de los premios nacionales de composición musical que otorga el Ministerio de Cultura, antes Secretaria de Educación, las cuales significan mucho, no por ser un premio en metálico, sino porque que obligan a que las obras se toquen. Si son obras sinfónica, la Orquesta Sinfónica Nacional tiene la obligación de estrenar, o si son para coro, el Coro Nacional tiene que hacerlo, si es el Grupo de Cámara, el Ministerio tiene que contratar o formar un grupo para tocar las obras. Ese es el mayor estímulo, pero ese premio tiene un gran defecto y es que las obras musicales no se publican, no entiendo por qué, si las obras de literatura, a parte de lobtener un premio, la publican como libro, entonces no entiendo por qué no se publican también las partituras de las obras musicales ganadoras. Esa es una gran queja que he hecho por muchos años. Otra queja es que las obras se tocan una sola vez, el día del estreno y jamás se vuelve a saber de eso.

Orgullo
Mi padre hizo una hermosa labor comunitaria en el hospital de San Juan de la Maguana, la sala de pediatría tiene su nombre”.

Convivencia
Mi esposa Irene tiene todo lo que a mí me falta, ella es mi complemento real de vida, quien me permite soñar, inventar musicalmente hablando”.

Plenitud
El maestro Manuel Simó se convirtió en mi padre musical. Él me daba los consejos para el desarrollo de mi vida profesional y como ser humano”.

Deseo
Ojalá que en el mundo no hubiesen fronteras y que todos tuviéramos la libertad de poder movernos libremente de un lugar a otro”.

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