“La música corre por mis venas desde pequeño”

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Cuso Cuevas nació en Barahona, pero a temprana edad su familia lo trajo a la capital.
Cuso Cuevas estuvo en La Voz Dominicana por casi 10 años. Trabajó con artistas como Jhonny Ventura, Joseíto Mateo y Luisito Martí

Rafael Eduardo Victoriá Acosta, conocido como Cuso Cuevas, es un apasionado de la música con más de cinco décadas de experiencia, en las que ha tenido la oportunidad de formar parte de orquestas de artistas como Johnny Ventura y Joseíto Mateo.

Cuso Cuevas cuenta cómo fueron sus inicios en la Voz Dominicana, donde fue contratado por José Arismendy (Petán) Trujillo Molina por casi 10 años.

Asimismo, recuerda cómo conoció a Luisito Martí, quien estudiaba en la misma escuela que él, la Socorro Sánchez de Villa Duarte, y con quien desarrolló una profunda amistad.

Además de destacarse como cantante, talento que descubrió en su natal Barahona a temprana edad, la elogiada carrera de Cuso Cuevas transcurrió fundamentalmente como bajista, dotes que incluso pudo mostrar en el exterior.

1. Desde el sur
Mi nombre es Rafael Eduardo Victoriá Acosta, aunque mi abuela, Apolonia Acosta, me apodó Cuso Cuevas. Nací el 24 de octubre de 1942 en Barahona. Mis padres fueron Inés Aurora Acosta y Amable Victoriá Contreras. Tuve una infancia muy bonita, jugando mucho en los patios de mi casa, que quedaba cerca de un río, al cual me gustaba ir cuando era de noche. Recuerdo que mi tía, Gisela Germania Acosta, me llamaba todas las noches en las que aprovechaba para irme a bañar al río. Ella siempre estuvo pendiente de mí”.

2. Comienzos en la música
Toda mi vida estuve ligado a la música. Cuando me fui a vivir con mi abuela, que residía en una cuartería, me dí cuenta que cerca de nosotros había un señor que era músico, que para mí representó lo más importante y a quien agradezco por ayudarme tanto. Se llamó Leopoldo Shanlatte “El Profe”, que tenía nociones de música más no había estudiado nada similar. A él le gustaba tocar tambora, aunque también era un maestro con la guitarra. Era surdo y cuando se ponía a tocar yo tenía que voltear la cabeza para ver la guitarra correctamente. Al él ver mi interés por la música, comenzó a enseñarme los tonos de este instrumento de cuerdas. No olvido que desde que sabía que iban a ensayar, cogía mi sillita y me ponía al lado de “El Profe”.

3. Realiza su primera velada
Cuando pude aprender un poco, mi abuela le pidió que me integrara a las veladas que realizaban en diferentes pueblos como Tamayo, Duvergé y Vicente Noble. Al principio él no quería, pero al escucharme cantar se convenció. Cuando tenía 6 años realicé mi primera velada con la orquesta de “El Profe” llamada Sonora Bahoruqueña, que se hizo en Tamayo. Para poder cantar en aquel entonces, donde no disponíamos de micrófonos, me tuvieron que subir en una silla y unos huacales para que la gente me viera. Canté los boleros tranquilos y después comencé a cantar y bailar guaracha. Lo hice tan bien que me insistieron en que me quedara en el grupo. Después de eso, fuimos a varios negocios en diferentes horarios. Estuve por varios años con ellos”.

4. Llega a la capital
Cuando cumplí los 12 años me trajeron a vivir a Santo Domingo, a Villa Duarte, donde estudié en la escuela Socorro Sánchez. En una ocasión, mi tío Napoleón Acosta Rodríguez, que fue saxofonista de la Guardia Presidencial de Rafael Leonidas Trujillo, me llevó donde su compadre Andresito Mejía, que fue además pianista de Jhonny Ventura, para que yo aprendiera sobre música en su academia particular. Pero al llegar, cuando vi que todos los estudiantes eran mucho menor que yo, me avergoncé. Así que cuando vi la oportunidad, salí y me fui al Parque Enriquillo. Cogí una yola para cruzar el río e irme a casa. Me había sentido mal, pero seguí esforzándome por aprender y lo conseguí”.

5. Repunte en su carrera
Tiempo después, mi tía Gisela me llevó a un programa que había para aficionados en La Voz Dominicana. Ella era amiga del señor de seguridad que había en la televisora, así que no tuve que hacer ninguna fila. Pude ir por tres ocasiones a La Voz Dominicana, pero solamente en la tercera fue que pude conseguir el premio. En esa ocasión, mi tía me había sugerido que mirara hacia un lugar arriba para no distraerme mientras cantaba “Rico Guaguancó”, de Celia Cruz y la Sonora Matancera. Cuando terminé y me reconocieron, salí un momento fuera del plantel a un colmado. De regreso, uno de los participantes me estaba esperando para decirme que me estaba buscando la Policía. Me asusté, y tenía planeado irme a mi casa corriendo. Sin embargo, escuché la voz de mi tía llamándome, la vi y fui hacia ella. Me explicó que quienes me estaban buscando era el dueño de La Voz Dominicana, Petán Trujillo; el director general, Santa María Demorizi; y el director artístico, el argentino Ángel Bussi, quienes querían hablar conmigo. Me reuní con ellos en una oficina, y me ofrecieron formar parte de las orquestas. Me pagaban 15 pesos. Recuerdo que comencé a cantar con el repertorio de las Hermanas Cruz, que cantaban bolero, y a quienes les daba seguimiento desde que estaba en Barahona. El maestro Bussi mandó a llamar a Papa Molina, para que me ayudara con los arreglos. Así lo hice, hicimos boleros, guaracha, merengue y otros ritmos durante casi diez años”.

6. Estuvo en la Orquesta de Tavito Vásquez
Uno de los momentos que más me llenó de alegría fue cuando me contrataron para el programa “El Sombrero de la Sorpresa”, donde cantaba todos los días y estaba con un señor llamado Pulgarcito y Nancy Figuera. Cantaba de tres a cuatro canciones de lunes a viernes por varios años. Cuando intenté cantar solo, me exigieron mayor formación en canto, por lo que comencé a estudiar solfeo en el 1957 para perfeccionar la voz en una escuela particular que tenía La Voz Dominicana. Después de terminar, me pasaron a la Orquesta Tavito Vásquez, como güirero-cantante. Debo admitir que estaba un poco nervioso, porque no había tocado una güira en Santo Domingo, aunque sí en mi pueblo. Admiraba mucho a Tavito, porque dirigió la Orquesta Angelita, de Trujillo. Él me motivó a estudiar saxofón, pero por problemas con las amígdalas tuve que dejarlo”.

7. Formó parte de la Orquesta Angelita
Vásquez también dirigió la Orquesta Angelita, la que más tarde se llamó Orquesta Santo Domingo. El cantante principal era Ñiñi Vásquez, y me nombraron como el cantante segundo. Por una situación personal, Ñiñi tuvo que salir de la orquesta, así que me pusieron como el primer cantante. Después de eso, nombraron a otro para que fuera el segundo. Se trató de Rafael Mancebo, que formaba parte del Trío Romancero de Quisqueya. Cuando formé parte de esa orquesta, lo disfruté, pues fue como una escuela en todos los sentidos ”.

8. Apoyó a Luisito Martí
Cuando estaba estudiando el quinto curso en la Escuela Socorro Sánchez, me encontré con Luisito (Marte) Martí, que para entonces cursaba el tercero. Formaba parte de la banda de música de la escuela, donde tocaba la corneta. Él estaba interesado en aprender a tocarla, pero lo hacía mal, así que me propuse enseñarlo un poco. En una ocasión, cuando había llegado de la escuela, me puse a ensayar algo que había compuesto. Luisito había llegado a casa para que le enseñara y practicara con él, pero llegó descalzo y mi abuela lo reprendió por eso. Él se sincerizó y comentó que iba así porque solo tenía los zapatos de la escuela. Recuerdo que se fue cabizbajo a su casa, y pasadas casi dos horas regresó con unos brillantes zapatos marrones. A partir de ahí, no dejó de ir un día a mi casa a ensayar. Nos hicimos amigos leales y compañeros de orquestas durante muchos años”.

9. Fue parte de una banda de rock
Una de las experiencias que más recuerdo con Luisito es que fuimos de los primeros en formar grupos de rock también. El hijo del experto en el acordeón Isidoro Flores, llamado Domingo nos motivó a crear un grupo. Ahí entré a Luisito. Trabajé duro con eso. Llegamos a formar “The poppys boys”, cuyos productores fueron los hermanos mellizos Diloné. Ahí tocaba la guitarra eléctrica. Era una época muy dura porque había mucha competencia en esa área”.

10. Trabaja en Amucaba
Actualmente soy vicepresidente de la Asociación Nacional de Músicos, Cantantes, Bailarines, Locutores y Actores de la República Dominicana (Amucaba). Llevo varios años ahí, buscando restaurar el valor de la música en esta sociedad. Hemos llevado a cabo varios proyectos para que la nueva generación pueda mantener esos ritmos dominicanos antiguos. Aunque no he sido reconocido por ninguna institución, valoro mucho cada esfuerzo que he hecho, porque lo hice por algo que me llena, porque la música corre por mis venas desde pequeño, y desde entonces supe que era lo que me hacía feliz..

Trabajó con Jhonny Ventura y Joseíto Mateo

Mi contacto con Jhonny Ventura se dio cuando yo había regresado de tocar en Martinica. Fui con Luisito Martí a ver los primeros ensayos de Ventura, en el 1962. El que tocaba la batería de Jhonny, Papucho Gastón, me dijo que como no habían llegado el conguero y el bajista, necesitaban que Luisito los ayudara con los ensayos en esa ocasión. Al principio él no quería ir pero le insistí y fue. Sin embargo, se quedaron esperando más por el bajista, pero nunca llegó. Así que me mandaron a buscar a mí también. Solo necesitaban ensayar dos canciones, por lo que decidí hacerlo también. Al principio, cuando estaba ahí, estaba un poco dudoso porque se trataba de un ensayo con la transcripción del disco, cosas que pocas veces había hecho. Cuando comencé, no me detuve, aunque temía fallar. Lo hicimos perfectamente, y quien falló fue otro, el pianista Papito Zayas Bazán. A partir de ahí formé parte del equipo de Jhonny, en el que permanecí por casi cuatro años. Luego de esta etapa, le anuncié que tenía que irme al extranjero. Él no se opuso y entendió, principalmente porque le había buscado un sustituto, Andrés Santana, que estaba en la guardia y tocaba el redoblante. Luego conocí a Joseíto Mateo, quien incluso estando yo con Jhonny, me llevaba guitarras y bajos, y decía que yo era de él, que quería que tocara con él.
Esos momentos también fueron de crecimiento. Me fui con Joseito Mateo por un tiempo, y aprendí más porque era una persona que se preocupaba porque todo funcionara bien y uno se sintiera bien. Además de mi trayectoria con varios músicos, también formé parte de la orquesta de la Policía Nacional en el 1964, donde me nombraron como cuarto tambor mayor. Eso fue justamente cuando ocurrió la Revolución de Abril.

Talento
“Recuerdo que comencé a cantar con el repertorio de las Hermanas Cruz, que cantaban bolero, y a quienes les daba seguimiento desde que estaba en Barahona”.

Escuela
“Cuando estaba estudiando el quinto curso en la Escuela Socorro Sánchez, me encontré con Luisito (Marte) Martí, que para entonces cursaba el tercero. Formaba parte de la banda de música de la escuela”.

Programa
Uno de los momentos que más me llenó de alegría fue cuando me contrataron para el programa “El Sombrero de la Sorpresa”.

Entidad
Actualmente soy vicepresidente de la Asociación Nacional de Músicos, cantantes, Bailarines, Locutores y Actores (Amucaba)”.

Familia
Recuerdo que mi tía, Gisela Germania Acosta, me llamaba todas las noches en las que aprovechaba para irme a bañar al río”.

Inicios
Cuando tenía 6 años realicé mi primera velada con la orquesta de “El Profe” llamada Sonora Bahoruqueña, que se hizo en Tamayo”.

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