El Centro de Estudios Caribeños. Los programas académicos.

TEMAS SOBRE Haití, República DOMINICANA Y el CARIBE Yo vivo solo
al borde del agua sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan, dejamos caer el peso pero no nuestra
necesidad de cargar con algo. El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a
la poesía sino buenos sentimientos,
ni misericordia, ni fama, ni Curación.
Mujer silenciosa,podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

y en una vida inmaculada por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.

Voy a olvidar la sensibilidad, olvidaré mi talento. Eso será más grande y más difícil que lo que pasa por ser la vida.
Derek Walcott.

Uno de nuestros mayores sueños al iniciar este tránsito por las aguas del mar Caribe, era el de crear programas académicos. Debíamos asegurarnos de varios elementos. ¿Teníamos el personal para ofrecer docencia? ¿Cómo despertar el interés en un país que ha vivido de espaldas a la realidad caribeña?

Decidimos arriesgarnos. Convocamos una reunión con los profesores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Decidimos preparar una Maestría en Estudios Caribeños. Una reflexión importante de esa reunión era que nuestro nuevo programa tendría una visión holística. El resultado fue muy interesante. Se inicia con la geografía. El Caribe insular es tan diverso, que a veces olvidamos los nombres de las pequeñas islas que nos bordean. Luego se hace una reflexión histórica. ¿Conocemos la historia del Caribe insular? La realidad es que NO. Se continúa con la historia económica, para seguir con la sociología, la arquitectura caribeña, la cultura caribeña y el cine caribeño. El proyecto se presentó a todas las instancias académicas de la universidad.

El grupo que inició la primera cohorte fue muy pequeño. EL resultado, sin embargo, ha sido muy interesante. Iniciamos hace más de un año. Hoy los estudiantes están preparando sus proyectos de investigación. Abriremos una nueva cohorte en agosto 2019.

Otro gran proyecto que añoramos y pudimos concebir y concluir. Es el Doctorado en Historia del Caribe. Este programa, amado por muchos y criticados por otros tantos, se diseñó a base de voluntad, tesón y entrega. Nos preguntaban si teníamos profesores, respondíamos que los buscaríamos en el país y fuera del país. A pesar de las grandes preguntas y dudas de algunas personas, iniciamos. Este grupo ya terminó el primer año dedicado a las asignaturas de formación. Contamos con profesores que vinieron de Puerto Rico, Cuba y Colombia, además de calificados doctores en historia que se unieron a la experiencia: Reina Rosario, David Álvarez y Arturo Martínez Moya. Yo también formé parte del grupo de profesores, para lo cual impartí una asignatura y un módulo de la materia Pensadores Caribeños. Ahora entramos a la fase de investigación, que es la más dura. Pensamos abrir una nueva cohorte en agosto del próximo año.

Ambos programas son pioneros en la realidad académica universitaria de la República Dominicana. Y me siento más que orgullosa de ser parte de esta gran experiencia. Fue una osadía que ha dejado sus frutos.

Además de los programas estrictamente académicos, los estudiantes de ambos programas han podido disfrutar de conversaciones con importantes intelectuales que visitan al país invitados por el Centro de Estudios Caribeños: Anthony Maingot, Pedro San Miguel, Alfonso Munera, entre otros.

Así pues, estos dos programas, nacidos de sueños e ilusiones de alguien que quería romper barreras, iniciaron. Lo importante es que puedan mantenerse en el tiempo y el espacio. Lucharemos arduamente para iniciar las segundas cohortes. Nada en la vida me hace detenerme. Lucho intensamente hasta alcanzar los objetivos.

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