Turizo: “Tenemos preparado un show lleno de emociones”

El cantante urbano colombiano Manuel Turizo.

Uno de los platos fuertes del Verano Presidente 2018 está a la vuelta de la esquina. Este próximo sábado, Marc Anthony trae al país su repertorio de grandes éxitos, pero, antes, los dominicanos podrán disfrutar de la música de los hermanos colombianos Manuel y Julián Turizo, y la dominicana Marielle Hazlo.

Al respecto, los suramericanos, reconocidos por su público por la calidad y el romanticismo de sus letras, han dicho recientemente sentirse muy privilegiados y felices de compartir escenario con el astro de la salsa, esta vez en República Dominicana y de la mano de la plataforma Verano Presidente.

Manuel, intérprete de canciones como “Una Lady como tú”, “Déjala que Vuelva” (junto a Piso 21), “Vámonos”, “Esperándote” y “Culpables”, entre otras, exhortó al público dominicano a no perderse el show que él y su hermano tienen preparado.

“Somos un equipo de catorce personas en escena que trabajamos en cada una de nuestras presentaciones”, dijo el joven artista, también conocido como MTZ. “Luces, proyecciones, bailarinas… Se trata de un show lleno de emociones, para que los dominicanos brinquen, bailen y se lo gocen”, agregó.

Actualmente, los hermanos Turizo suenan en la radio con el tema “Una Vaina Loca”, junto al cantante de trap y reguetón puertorriqueño Ozuna.

“Verano Presidente es la plataforma promocional y musical más grande del país, parte del compromiso de Cervecería Nacional Dominicana (CND) de brindarle al pueblo dominicano novedosas opciones de entretenimiento y recreación en la temporada más calurosa del año”, expresaron los organizadores en un comunicado. La gira de conciertos, que ha recorrido en los últimos meses toda la geografía nacional, continuará con la presentación de la leyenda del reggaetón Wisin, el próximo 8 de septiembre, en la ciudad de Santiago.

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anteriorEscuela de sordos requiere ayuda
Noticia siguienteRussel y el poder sacerdotal (II)