Bitácora de un viaje al Caribe colombiano. En la Universidad Simón Bolívar, (3)

Facha de la Universidad Simón Bolívar, en Colombia.

GUAJIRA

Fantástico tesoro es mi Guajira.
Donde el cielo y el mar se dan un beso
En idilio balsámico que inspira
En el alma ternura y embeleso.
Su corazón es como inmensa lira
Palpitante, sonora y sin receso
Que hace feliz al que su suelo mira
Extasiado en el mágico suceso.
Gas, carbón, perla y sal sin par venero
Que puede ser alivio y esperanza…

Y el indio que mantiene su templanza
Su sonrisa, su paz y su salero
Pese a que no le llega la bonanza.

Guillermo Solano Figueroa / La pampa y el mar
Después de un día de descanso, tuvimos tres días intensos de actividades académicas; dos de los cuales fueron con el Centro de Investigación e Innovación Social Consuegra Higgins (CIISO), de la Universidad Simón Bolívar. Esta institución de educación superior es privada. Fue fundada en 1972 por el Dr. José Consuegra Higgins. Durante sus 46 años de formada ha ido posesionándose como una de las más importantes de la costa Atlántica, o Caribe colombiano. Su actual rector es el Dr. José Eusebio Consuegra Bolívar.

Durante mi visita me dieron un tour por algunos de los edificios. La universidad está situada en el corazón de una zona histórica cuya característica principal es la arquitectura urbana de los años 30 y 50 del siglo XX. Es el Gascue dominicano, con la diferencia que los edificios fueron declarados patrimonio y los dueños están obligados a preservarlos y restaurarlos. La Universidad Simón Bolívar ha asumido este reto de preservación como una de sus principales misiones. Hermosamente conservados han logrado introducir modernidad a los edificios sin que riña con su esencia histórica. ¡Una combinación altamente efectiva! Me encantaron los pisos, el cuidado de las cornisas, los techos y sus lámparas de lágrimas que reflejan el glamour de la época. Las actividades se realizaron en el edificio “La Perla”, donde se encuentra un museo dedicado a la memoria de Simón Bolívar. Su director es el hijo del gran poeta colombiano Jorge Artel. Fue una delicia pasearme por ese trozo de la historia. Y al ver las casas tan bien cuidadas pensé en el Gascue destruido de Santo Domingo. Y me sentí triste, y me pregunté, ¿por qué hemos sido incapaces de hacer algo parecido? ¿Por qué hemos dejado perder y deteriorar un patrimonio arquitectónico tan valioso?

Nuestra contraparte era el amigo y dinámico académico Antonino Vidal Ortega. En la mañana del miércoles 8 de agosto mi mano derecha, Wilson Genao, y yo fuimos a conocer algunos investigadores del centro. Muy interesante intercambiar con homólogos, con la gente que tiene tus mismas inquietudes.
Hicimos especial conexión con la socióloga-antropóloga Matilde Eljach, quien además de tener una sólida formación, es una mujer encantadora. Me regaló varios de sus libros y nos comprometimos a seguir conectadas. Yo le regalé dos de mis obras.

En la tarde tuvimos una sesión interesantísima de trabajo. Los investigadores del CIISO presentaron sus investigaciones. Marelvis Mariano presentó un trabajo maravilloso sobre las tradiciones en una comunidad rural de Barranquilla “De Catalina Luango a una pedagogía de la tradición en San Basilio de Palenque”. Nos mostró imágenes de la zona. Me impresionó el ver que una de las casas de la comunidad está hecha como la de nuestros campesinos en el sur profundo: tablas, tierra y cal.
Después presentó la profesora Matilde Eljach, también continuó con esta comunidad, pero con los que emigraron hacia Barranquilla: “Palenques urbanos en la Barranquilla contemporánea”. ¡Interesantísimo! Luego, Paola Larios hizo la presentación de su tesis doctoral en arquitectura, “La arquitectura popular como elemento estructurante del paisaje cultural. El caso del barrio abajo en Barranquilla”. Su exposición estuvo repleta de hermosas imágenes. La jornada finalizó con la presentación de la Red Iberoamericana en Ciencias Sociales con enfoque de género. A cada presentación le siguió una sesión de preguntas.

La otra jornada con la Universidad Simón Bolívar se realizó el viernes 10 de agosto en horas de la mañana. En esta oportunidad los ocho doctorantes presentaron ante el panel de investigadores de CIISO sus proyectos de investigación. Fue un momento muy especial, pues tuvieron que esmerarse para hacer sus presentaciones. Recibieron fuertes cuestionamientos. Fue muy interesante, pues las críticas se orientaban hacia el método, las fuentes, la orientación. El hecho de presentarse ante un panel de expertos, los obligó a defenderse y en todo caso, a aceptar de buena gana las observaciones. Esa es la labor de investigar, pensar, repensar y escuchar a los demás.

La jornada finalizó con una conferencia que ofrecí que se tituló “Pensar el Caribe”. El salón se llenó de investigadores y hasta de periodistas. Me sentí retada. Me esmeré en hacer la presentación. Hubo observaciones y preguntas. Una sesión muy interesante.

En la tarde el rector de la universidad me citó. Quería saber la disposición del Centro de Estudios Caribeños de la PUCMM para colaborar con esa universidad. Le dije que sí, que por supuesto podíamos realizar muchas actividades juntos. Se cerró con la formalización del Convenio marco entre ambas entidades. Yo había llevado el convenio firmado por el rector. Se tomaron fotos y se selló el inicio de colaboración entre las dos universidades.
En la noche el rector y otras autoridades nos invitaron a cenar a un lugar típico en Barranquilla. Y como toda la comida caribeña era sabrosa y antidietética. El rector es un hombre sencillo que se sentó con nosotros a conversar de manera abierta. Un momento más que agradable. Le agradecimos todas las atenciones.

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anterior“La madre naturaleza es asidua visitante en mi iconografía”
Noticia siguienteAlgo más que nomofilaquia