Particulares ocupan la Plaza del Frutero

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En la Plaza del Frutero hay negocios distintos al de su origen. Ricardo Flete

Santiago. La Plaza del Frutero, construida por la Alcaldía en un solar en conflicto en el entorno del local de la antigua Oficina de Transporte Terrestre, está ocupada por particulares.

En los 34 módulos, que en principio eran cafeterías, pescadería y espacios para vender frutas, ahora se han instalado puestos improvisados de venta de vehículos, rent car y de ventas de bebidas de los llamados “drink”. También funciona una tienda de venta de quesos y un taller para instalar equipos de gas natural.

Con el paso del tiempo, apenas tres negocios de los que ocupan espacios en la plaza los utilizan para la venta de frutas. “Desde hace 40 años estoy vendiendo desde piña, mangos, hasta todo tipo de frutas y con esto me he ganado la comida de mi familia”, apunta Miguel Tavárez, quien junto a otros dos buhoneros han resistido con sus espacios.

En el 2012, la Cámara Civil y Comercial condenó al alcalde Gilberto Serulle al pago de mil pesos diarios, que le fue impuesto por negarse a acoger la sentencia que obligaba a devolver una porción de terreno a la familia Ferreras, en el lugar donse levantó la Plaza del Frutero en la avenida Estrella Sadhalá esquina 27 de Febrero.

La Plaza del Frutero nunca fue inaugurada formalmente, debido a los conflictos que generó. Tampoco las nuevas autoridades han asumido la defensa del derecho al solar.

En el caso de la rent car en el solar que debió pertenecer a la plaza, sus ocupantes se apropiaron hasta de las aceras con la colocación de letreros que estorban el libre paso de los peatones por la zona.

Al menos diez negocios que pertenecían al cabildo y que serían distribuidos a nuevos vendedores fueron ocupados, incluyendo a algunas mujeres que se dedican a la prostitución. También algunos vagabundos lo utilizan como habitaciones, en donde pueden pernoctar durante el día y la noche. Algunos vendedores esperan que la Alcaldía inicie un proceso de investigación para determinar si las ocupaciones de los locales se hizo de manera regular.