Caminando sobre un campo minado

Recientemente los señores Jim Sisco y Luis Soto, de la firma Enodo Global -dedicada al estudio de riesgos económicos, políticos y sociales que pueden correr los países-, dieron a conocer un estudio que proyecta al país en una latente situación de riesgo.Conforme al estudio hecho en las redes sociales, en cualquier momento puede desencadenarse una gran movilización civil, algo así como una permanente #MarchaVerde desatada en gran parte del territorio nacional demandando, además del fin de la corrupción y la impunidad, el cumplimiento de una agenda que sacuda al país del atraso, el desorden y la desesperanza en que lo ha sumido la forma elitista y excluyente aplicada por los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana.

Ya hace unos tres meses escribí en este periódico que el detonante Odebrecht reventaba como culminación de una cadena de hechos de corrupción que incluían las estafas del PEME y SUND-LAND; los sobornos y sobrevaluaciones de la compra de los aviones Tucano; el vasto y profundo Iceberg de corrupción de OISOE, del que sólo se conoce la punta.

También las escandalosas sobrevaluaciones en las construcciones y remodelaciones de edificios públicos; el reparto y desorden con los terrenos del CEA y de Bienes Nacionales; las denuncias sobre irregularidades en INAPA, además de la nómina política supernumeraria que existe en la mayoría de las entidades estatales, entre otros.

Expuse que el escándalo Odebrecht expresaba una fractura diferente al resto de las que hemos tenido en esta dilatada y frustratoria transición a la democracia, que hasta ahora sólo ha servido, agrego ahora, para que élites depravadas acumulen enormes riquezas y capitales que debieron ser invertidos en el desarrollo humano del pueblo, especialmente dotándolo de los servicios sociales de calidad a que tiene derecho.

Citando a un gran teórico y práctico de la política decíamos que aquí en cualquier momento puede saltar “una chispa que encienda la pradera”, debido a que el irrespeto a la Constitución y las leyes, la corrupción y la impunidad actúan como catalizadores de la delincuencia y la violencia que convierten al país en una ardiente caldera de presión social.

La reversa que dio el Gobierno en el intento de plantar pruebas falsas al activista social Guanchy Comprés, y el cuidadoso manejo que dieron a la ocupación del antedespacho del Procurador General por parte de un grupo de estudiantes, parecen indicar que ya en la cúpula del gobierno del PLD intuyen que se mueven bajo un campo minado.

Ahora es importante que incluyan en la agenda evitar una chapucería en el tratamiento a darle al expediente Odebrecht, ante el que todo el pueblo está a la espera de que los implicados en los sobornos, sobrevaluaciones y ganancias ilícitas paguen con cárcel, como manda la ley, y devuelvan los alrededor de 800 millones de dólares estafados al país.

Y está también atenta la gente al cuidado con que camine el gobierno del PLD sobre ese campo minado, no aprovechando su control del Congreso y el Consejo Nacional de Magistratura para mantener el desorden y la corrupción del sistema de partidos políticos, que se busca corregir ahora con buenas leyes electoral y de partidos, ni manteniendo politizadas las altas cortes, especialmente el Tribunal Superior Electoral.

Ojalá que para beneficio del gobierno del PLD y del país, no se equivoquen al pisar sobre el campo minado en el que están caminando.

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