Que el exceso de alcohol no eche a perder tu fiesta de fin de año

    En Navidad comemos y bebemos en exceso, llevamos una vida más sedentaria, nos dejamos llevar por el “marketing alimenticio” y cambiamos el placer del momento por las consecuencias en nuestra salud.

    Diversos estudios indican que en estas fechas ingerimos cinco veces más alimentos y bebidas que en el resto del año (lo óptimo es entre 2 mil y 2.500 calorías diarias), y además lo hacemos de manera concentrada en unos pocos días, lo que tiene efectos directos en nuestro organismo.

    Está claro que durante la fiesta de fin de año la celebración con bebidas alcohólicas de todo tipo no se hace esperar, dando paso, muchas veces, a la intoxicaciones alcohólica, una condición muy dañina causada cuando se bebe más alcohol de lo que el cuerpo puede manejar.

    Para que las últimas fiestas del año no pierdan su encanto y sean realmente un momento de encuentro y bienestar, los especialistas recomiendan beber con mesura y también prestar atención a las recomendaciones de higiene para preparar y conservar los alimentos.

    Las consultas más comunes por consumo excesivo de alcohol son protagonizadas por adolescentes y jóvenes, y lamentablemente esta conducta es minimizada y hasta justificada por los adultos que la consideran “una moda” o un hábito “propio de la edad”, sobre todo en estas fechas festivas.

    La realidad es muy diferente, el consumo excesivo de alcohol entre los adolescentes se relaciona con la violencia callejera, los incidentes de tránsito y graves trastornos orgánicos, por eso cualquiera de estas condiciones pone en riesgo la vida del consumidor y de las personas que lo rodean.

    Reacciones adversas
    Las manifestaciones más importantes de la intoxicación etílica aguda son los cambios en la conducta, como la desinhibición de impulsos sexuales o agresividad, cambio del estado de ánimo, irritabilidad, deterioro de la capacidad de juicio y de la actividad social o laboral, explica la Organización Mundial de la Salud en su boletín navideño, a la vez que sostiene que la conducta habitual de la persona puede acentuarse o alterarse cuando ingiere más alcohol del que su cuerpo puede resistir.

    El consumo de alcohol excesivo también produce diplopía, es decir, visión doble y vértigo, debido a la alteración de la serotonina, que es un neurotransmisor importante en el cerebro. También produce un efecto anestésico; o sea, pérdida del sentido del tacto y de la distancia del cálculo, lo cual hace a la persona susceptible de tener accidentes si maneja vehículos, maquinarias o equipos de alta precisión que requieran los cinco sentidos alertas. Así, el lenguaje se torna rápido e incomprensible.

    Síntomas de intoxicación
    El inicio de los síntomas varía entre 40 minutos y 72 horas, luego de la ingesta de alcohol, aunque lo habitual suele ser que aparezcan los síntomas en las primeras 12 a 24 horas (antes la persona padece una especie de borrachera).
    Los síntomas y signos de la intoxicación por vía oral generalmente afectan al sistema nervioso central, el tracto gastrointestinal y los ojos.

    En la intoxicación leve o moderada se produce cefalea (dolor de cabeza, mareo, letargia, ataxia (desorden, irregularidad, perturbación de las funciones del sistema nervioso) o simplemente un estado de embriaguez similar al de la intoxicación etílica. En casos graves pueden aparecer convulsiones, coma y edema cerebral.

    Debido a su acción irritante, el alcohol produce náuseas, vómitos y dolor abdominal.

    Ya sea cerveza, vino o aguardiente, el alcohol perjudica la capacidad de discernir y la percepción, también en cantidades pequeñas. Con un consumo elevado se reacciona cada vez con más lentitud y disminuye la capacidad de concentración
    Alcohol y medicamentos.

    Cuando se consume alcohol junto con medicamentos se ha de ser prudente: el alcohol puede potenciar el efecto de algunos medicamentos, de manera que pueden aparecer efectos secundarios no deseados, como náuseas, vómitos, dolor de cabeza, somnolencia, desmayos o pérdida de la coordinación. En caso de duda, siempre se debe evitar el alcohol si se están tomando medicamentos. 

    Si llega la resaca

    Una vez que se ha bebido más de la cuenta, habrá que sufrir la temida resaca. Los remedios caseros contra esta molesta compañera sólo atenúan sus síntomas, ya que es necesario que transcurran unas horas mínimas para que el cuerpo elimine todo el alcohol de la sangre. Lo primero que se tiene que hacer es dormir bien y descansar lo suficiente. Una ducha al levantarse permite estimular la circulación, mucho más si finaliza con un poco de agua fría. La comida debe ser ligera y fácilmente digerible: los alimentos ricos en vitamina B y C facilitan la eliminación de las toxinas. Aspirinas, ibuprofeno o similares servirán para acabar con el malestar general y un café estimulará el organismo.

    No es recomendable quedarse en casa todo el día, ya que se acentúan las jaquecas. Lo mejor es distraerse y hacer un ejercicio moderado: dar un paseo, salir a respirar aire puro. Otro dato fundamental: beber mucha agua es esencial para eliminar el alcohol, tanto antes de dormir, como en plena resaca.

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