El estilo “kitsch”, atrevido y divertido

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    Lograr una decoración divertida, extravagante y exagerada, sin caer en el mal gusto, es cuestión de equilibrio y contención, lo cual puede lograr aprendiendo las normas básicas del estilo “kitsch” en la decoración.Pero… ¿en qué consiste este tipo de decoración? El kitsch, el cual tiene su origen en Alemania, es lo opuesto al estilo minimalista: donde el “más es más”. Todo, o casi todo, vale. La mezcla, la estridencia, lo ecléctico y la extravagancia son sus mejores aliados. Olvídate de todo lo pequeño, que los estilos se unifiquen o que nada destaque. Aquí, todo destaca y nada es convencional. Hay quienes opinan que es un estilo antiestético o de mal gusto, pero lo cierto es que como todos los estilos, haciendo un buen trabajo de decoración e interiorismo, se pueden conseguir espacios muy interesantes dignos de admirar.

    En el “kitsch” existe licencia para mezclar, por lo que apostar por el color es esencial en este tipo de ambientación. Para que sea un éxito, olvídate de los tonos neutros, y sumérgete en el arcoíris cromático más fresco, alegre y divertido, como por ejemplo, el verde manzana, rosa chicle, azul cielo y rojo, cuatro de las tonalidades cabecera de este estilo. Mézclalos sin miedo, abusando de ellos, úsalos no sólo en piezas pequeñas, sino también en las grandes.

    Y si el color es el primer paso para crear una atmósfera típicamente kitsch, el siguiente es la mezcla de texturas, tejidos, tonalidades, mobiliario, estilo decorativo… La riqueza y la originalidad de este look están muy unidas a la capacidad para las combinaciones, algunas de ellas imposibles e impensables. Papeles pintados lisos, que se mezclan con otros de rayas; algodones que se alían con elementos de ganchillo o de cuero; o piezas de mobiliario exclusivas y valiosas, que se ubican al lado de otra de mercadillo o del “chino”. No hay límites, decora divirtiéndote, quitándote de la cabeza viejos prejuicios y normas.

    Muchas veces se utilizan colores que contrastan entre sí, o que no quedan bien a simple vista en conjunción. En suma, lo que el “kitsch” pretende no es otra cosa que exagerar el arte pop y urbano. Parte del rechazo a la tradición y lleva esta idea al extremo. Lo retro tiene un espacio preferencial en este estilo, que se está convirtiendo en tendencia.

    Gusto de coleccionista

    Un espacio kitsch, no es del todo kitsch si no incluye una zona dedicada a la exhibición fetichista y coleccionista por parte de su propietario. Este repertorio puede ir desde valiosas piezas de arte, hasta un muestrario de folclóricas de plástico, corazones, búhos o muñecas rusas, según los decoradores.

    Y es que al incluir este tipo de piezas se convierte en una especie de “altar”, donde se exhiben todos aquellos recuerdos que has traído de tus viajes o regalos que estaban escondidos en cajas; u obras de arte o las figuritas que tenía tu abuela en su casa, por los cuales no debes preocuparte porque no encajen entre ellos, ya que esa es la clave del éxito.

    Otra de las características que puedes encontrar en este estilo, es la forma de redimensionar los objetos. De esta forma, podrás encontrar una pelota de tenis gigante o una miniatura de un soldadito de plomo, piezas de dimensiones enormes con otras que apenas se ven. No importa, el contraste creará un conjunto más atractivo, más personal.

    Esta tendencia no busca la funcionalidad, es más importante la estética y prefiere todo lo industrial y manufacturado a lo artesanal. La ornamentación exagerada es su carta de presentación.

    El estilo carece totalmente de equilibrio, armonía y consonancia con el estilo clásico. Destaca el amontonamiento espontáneo, sin orden ni concierto aparente. Cualquier figurita vale, los detalles de las bodas, comuniones, bautizos…son perfectos y cuantos más mejor.

    La finalidad del etilo “kitsch” no es otra cosa que exagerar el arte pop y urbano. Parte del rechazo a la tradición y lleva esta idea al extremo.

    Las formas que predominan en este estilo son las curvas, y los materiales se basan en las imitaciones, entre ellas : cerámica y plásticos que simulan mármol, zinc que pretende ser bronce…toda mezcla es válida. 

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