Protege tus pies de los dolorosos juanetes

    Representan un problema para caminar, causan dolor y calambres, hacen que los pies luzcan poco atractivos y pueden causar infección. Se les llama juanetes, pero se les conoce científicamente como hallux valgus, y son una imperfección muy frecuente cuya gravedad se puede acentuar con el paso de los años, ocasionando malestares agudos si no hay tratamiento.

    De acuerdo con el cirujano podiatra Iván J. Silva, del Centro de Cirugía Mínima Invasiva del Caribe (C.C.M.I.C), un juanete es una ampliación de hueso o tejido alrededor de la articulación en el extremo distal del dedo grueso del pie, pudiendo éste  girar hacia el segundo dedo. Los tejidos que rodean la articulación se inflaman y se tornan dolorosos.

    Según el especialista, esta afección generalmente es hereditaria, pero puede aparecer por motivos diversos;  por ejemplo, si se ejerce demasiada presión sobre la articulación del dedo gordo, si se tienen los pies planos, si a  menudo se usan zapatos que sean muy ajustados, lo que ejerce presión sobre la articulación del dedo gordo y con el paso del tiempo, la constante presión obliga al dedo gordo del pie a desalinearse y la flexión del mismo va hacia los otros dedos.

    Los principales síntomas pueden resumirse en dolor a lo largo del margen medio del pie (justo debajo del dedo gordo), molestias al calzarse, aparición de una callosidad a nivel del juanete, irritaciones e incomodidad en los dedos cercanos (principalmente el segundo ortejo) y debilidad de la piel en la zona afectada, que puede lastimarse con facilidad.

    La aparición de juanetes se observa con mayor frecuencia en personas cuya edad rebasa los 25 años, (raramente ocurren en niños) y las mujeres son más propensas a padecerlos debido al uso de calzado demasiado estrecho y con tacones altos, de más de 4 centímetros. Las personas que sufren de pies planos o arcos del pie bajos son también propensas a desarrollar estos problemas, así como los pacientes artríticos o con enfermedades inflamatorias de las articulaciones. También son un factor las profesiones que conllevan un esfuerzo excesivo del pie; los bailarines de ballet, por ejemplo, a menudo desarrollan el problema. Lo cierto es que en la mayoría de los casos no hay una causa única, sino una combinación de dos o más de los factores antes mencionados.

    Cabe resaltar que no todos los abultamientos que se presentan en esta región son ocasionados por una desviación del hueso, sino que también puede ocurrir un engrosamiento de la membrana conjuntiva que rodea a la estructura ósea y que se encarga de su crecimiento y espesor, formando una masa fibrosa por debajo de la piel en forma de capas, como una cebolla, llamada colagenosis.
    Para no errar en el diagnóstico, el paciente debe acudir a un podiatra u ortopeda para someterse a simple valoración de los síntomas y, de ser necesario, a un estudio radiográfico.

    Soluciones

    Silva  recomienda evitar el uso de calzado inadecuado,  zapatos estrechos y con tacones altos y preferir aquél que no termine en punta,  que sea de textura blanda y que no comprima los dedos. En ocasiones se recomiendan aparatos ortopédicos que corrigen la deformidad o posturas inadecuadas al pisar; estos accesorios amortiguan la articulación y protegen al juanete de irritaciones.
    También hay dispositivos que separan el primer y segundo dedos al dormir.
    También, emplear protectores que eviten el roce del juanete con el zapato.  En caso de pie plano, el uso de plantillas será obligatorio. Si la deformación se presenta junto con una contractura (rigidez involuntaria y duradera) del tendón de Aquiles se darán estiramientos y ejercicios para rehabilitarlo. Caminar descalzo, en terrenos irregulares, fortalece tus dedos y permite a las articulaciones trabajar de forma natural. Incluso, caminar sobre la arena es  recomendable, esto puede prevenir o incluso curar los juanetes. En aquellos pacientes con dolor o deformación excesivos que no les permiten caminar con normalidad, se indica la cirugía como solución. En este caso,  la recuperación lleva tiempo, y son comunes las molestias y la hinchazón durante varias semanas tras la cirugía. El dolor, sin embargo, se controla fácilmente con medicamentos recetados por su médico podiatra.

    Otras medidas

    Los ejercicios de pie pueden retrasar e incluso detener la progresión de los juanetes, evitando la necesidad de una cirugía: Estira el dedo gordo y alínea los otros dedos correctamente. Luego, flexiona los dedos de los pies y presiónalos contra el suelo o la pared hasta que se doblen un poco hacia atrás, sostén 10 segundos el movimiento.

    Las opciones de tratamiento varían con el tipo y gravedad de cada juanete, aunque es importante identificar la deformidad temprano para evitar la cirugía. Se debe buscar atención de un médico podiatra a la primera indicación de dolor o incomodidad porque, si se dejan sin tratar, los juanetes tienden a hacerse mayores y más dolorosos, haciendo más difícil el tratamiento no quirúrgico.

    Saber
    En la zona afectada suelen desarrollarse “ojos de gallo” e infecciones en la cápsula articular. Además, el juanete comprime y deforma los dedos sanos.

    Estética
    Tener juanetes puede ser muy doloroso.  Sin embargo, para algunos es sólo un problema de estética, pues a veces el dolor no aparece. De toda forma, la mayoría de personas que los padecen buscan eliminarlos.

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