Así no se puede

    En abril del 2013, el Gobierno dominicano colocó US$1,000 millones en bonos soberanos. Una parte considerable de esos recursos fueron depositados por el Gobierno Central (GC) en el Banco Central (BC). Eso explica por qué de final de marzo al 22 de abril, las reservas internacionales netas del BC habían subido en US$684 millones, alcanzando US$4,184.5 millones.

    En septiembre del 2013, para fortalecer sus reservas, el BC recomendó al GC que en vez de colocar los bonos que tenía previsto vender en el mercado local en RD$, que los colocara en el mercado global de capitales en US$.

    El GC entendió que el planteamiento era correcto y en el mes de octubre emitió US$500 millones en bonos soberanos, procediendo a depositar la totalidad de esos recursos en el BC. A final de diciembre del 2013, el GC recibió otros US$475 millones de desembolsos de préstamos del BID y depositó la totalidad de los recursos al BC.

    Como si esto fuera poco, el GC puso en marcha un intenso programa de ajuste fiscal que logró reducir el déficit fiscal de 6.6% del PIB (US$3,891 millones) en el 2012 a 2.8% (1,703 millones) en el 2013.

    La fuerte reducción del déficit fiscal, equivalente a US$2,188 millones, al contraer la demanda agregada, debió haber permitido al BC acumular reservas adicionales.

    El BC terminó en el 2013 con un aumento de sus reservas netas de US$1,176.7 millones. Visto de manera aislada, sin considerar todo el esfuerzo que hizo el GC, parecería un aumento considerable. 

    Sin embargo, cuando se tiene en cuenta que el GC entregó al BC unos US$1,700 millones de financiamiento externo recibido y redujo la demanda agregada -como consecuencia del ajuste fiscal-, en otros US$2,188 millones, resulta obvio que el incremento de las reservas netas del BC debió haber sido mayor.

    Más aún si se tiene en cuenta que de diciembre del 2012 a diciembre del 2013, el BC aumentó sus valores en circulación en RD$39,202.7 millones, es decir, en US$937.7 millones.

    ¿Por qué las reservas no subieron más?  En buena parte, porque el BC consideró apropiado vender reservas para mantener el tipo de cambio en la trayectoria del programa monetario aprobado, a pesar de que todas las monedas de las economías emergentes del mundo, incluyendo las latinoamericanas, se depreciaron más que lo inicialmente previsto por sus bancos centrales, producto de las expectativas de cambio en la política monetaria expansiva de la Reserva Federal de EUA, el aumento de las tasas de interés de los títulos del Tesoro de EUA y la reversión de los capitales que habían ingresado a la región.

    El propio BC, en su informe preliminar del 2013, muestra cómo la depreciación en Brasil en el 2013 fue de 12.8%, en Uruguay 9.4%, en Perú 8.9%, en Chile 8.6% y en Colombia 8.2%.

    En el Presupuesto General del Estado Dominicano del 2013  se había previsto que la tasa de cambio terminaría en RD$43 por dólar al final del 2013. Debido a las inyecciones de reservas del BC al mercado, la tasa terminó en RD$42.79. Recordemos que el 28 de agosto había llegado a RD$43.10, lo que llevó al BC a disponer de US$200 millones para bajarla.

    La tendencia que llevaba la moneda dominicana apuntaba a una depreciación moderada, entre 8% y 9%, similar a la de las dos economías más sólidas de América Latina, Chile y Perú.  El BC, sin embargo, optó por quemar reservas para mantener la depreciación del peso en el 2013 en 5.6%, inferior al 6.4% que se derivaba de la proyección en el Presupuesto [(43.00 – 40.423)/40.423 x 100 = 6.37%).

    La política del BC de quemar reservas para mantener la tasa de cambio a raya, aparentemente se mantendrá en el 2014.  En los primeros 24 días del mes de enero, el BC ha perdido US$527.3 millones de reservas, equivalente al 12.02% de las reservas acumuladas al 31 de diciembre del 2013.

    Ningún otro país de la región ha perdido tantas reservas como la RD en enero del 2014. El BC, mientras toma parte de las reservas para inyectar dólares al mercado y bajar la tasa de cambio, recomienda al Gobierno que vaya rápido al mercado global de capitales a emitir US$1,500 millones de bonos soberanos, bajo la expectativa de que esos recursos serán depositados de nuevo en el BC, con lo cual nadie recordaría que en apenas 24 días ya ha consumido el 45% del aumento de las reservas que tuvo lugar en el 2013.

    La política cambiaria del BC de quemar reservas para mantener el tipo de cambio bajo control, atenta contra el esfuerzo que debe hacer el GC para obtener una mejora en la calificación de riesgo. Sería menos perjudicial subir la tasa de política monetaria del BC para moderar la presión cambiaria.

    Y que nadie venga con el argumento de que eso sería recesivo. Como demostró el propio BC con su cálculo del PIB, luego de subir la tasa de política monetaria de 4.5% a 6.5% en septiembre del 2013, el crecimiento trimestral del PIB se aceleró, pasando de 5.5% a 7.2%. l

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