El deporte y su Pabellón de la Fama

    Nelson Mandela, la persona que más admiro junto al Papa Francisco, expresó que el deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas... Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar las barreras sociales.

    Nada más cierto. En la actividad deportiva se impone el talento, el sacrificio, el esfuerzo. También simboliza la igualdad entre los seres humanos y la ausencia de fronteras. Por ejemplo, no hay nada tan democrático como unos Juegos Olímpicos, donde se participa sin importar ideologías, razas, credos o posición económica de los países.

    El deporte es tan significativo en la vida cotidiana de los pueblos, que en la prensa escrita la sección deportiva es la más leída, la que tiene mayor cantidad de páginas. Igual ocurre en los demás medios de comunicación, donde las noticias deportivas tienen muchas veces primacía sobre las informaciones políticas, económicas o sociales. También los héroes deportivos usualmente son más aplaudidos que los que se destacan en otras áreas.

    Hago este preámbulo para valorar el XLVII Ceremonial del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, que tuvo lugar el pasado domingo en el auditorio del mismo nombre ubicado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Sin dudas, fue un acto extraordinario, donde fueron resaltados y llevados a la inmortalidad del deporte dominicano los deportistas Divina Estrella, de atletismo; Yuan Eu Liao, de ajedrez; Julio César Franco, de béisbol; José Márquez, de levantamiento de pesas; Luis Manuel Prince, de baloncesto; Rolando Sebelén, de boliche; y Samuel Sosa, de béisbol. Aunque me sentí feliz por todos los homenajeados, destaco el caso de Yuan Eu Liao, maestro internacional, uno de los mejores ajedrecistas dominicanos de todos los tiempos, varias veces campeón nacional y un digno representante del juego ciencia. Entre sus hazañas está que se mantuvo invicto desde el 10 de diciembre de 1982 hasta el 19 de octubre de 1984, ganando 58 partidas, y luego de perder sólo una, quedó invicto en las 29 partidas siguientes. El maestro internacional cubano, Gerardo Labredo, lo consideró como el maestro de la defensa, por la forma sorprendente que tenía para enfrentar situaciones complicadas. El ceremonial fue dedicado a nuestro equipo de béisbol campeón invicto del pasado Clásico Mundial, con su famosa consigna “plátano power”; además hubo un reconocimiento a la Selección Nacional de Baloncesto Superior por su clasificación al Mundial de Baloncesto, Madrid 2014.

    Felicito de corazón al Comité Permanente del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano por este gran evento. Mis respetos a ese fenomenal equipo presidido por don Luis Scheker. Sin dudas, el pasado domingo se contribuyó a tener una mejor patria, gracias al deporte.

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