Salvador y yo

    La CDE, que le cobre a los ricos

    En este país de nuestros amores y sinsabores, se ve bien clara la dominación que ejerce la minoría nacional y los intereses extranjeros sobre todos los instrumentos del Estado en el orden económico y también político.
    Aquí si un hombre del pueblo se apodera de un racimo de plátanos para él y sus familiares satisfacer el hambre, la justicia le impone uno o dos años de cárcel, pero si un rico hace lo mismo, de inmediato es puesto en libertad; si un ciudadano común y corriente comete un delito común se le impone una pena, pero si un contrabandista introduce mercancías de contrabando, por lo general el nombre del contrabandista nunca aparece en los periódicos; si una pobre mujer que mantiene ocho o diez hijos planchando se atrasa en el pago de la energía eléctrica, de inmediato  el servicio le es suspendido, pero si un latifundista hace instalación trifásica en su finca, con personal, equipo y dinero de la Corporación Dominicana de Electricidad, ese latifundista o sus familiares pueden dormir tranquilos porque nada les pasará.

    Y precisamente, hablando de la Corporación Dominicana de Electricidad, lo más normal es que diariamente doscientos o trescientos dominicanos sufran las consecuencias del corte de la energía eléctrica por falta de pago de diez o veinte pesos. Sin embargo, hace unos días publicamos un artículo en el que decíamos que tenemos en nuestro poder documentos que revelan que una sola familia es deudora del Estado Dominicano por un millón novecientos mil pesos oro, y también deudora de la Corporación Dominicana de Electricidad por más de trescientos mil pesos, y a esa familia nunca se le ha cobrado ni un centavo a requerimiento del Estado ni de la Corporación Dominicana de Electricidad.

    La Corporación Dominicana de Electricidad, no tiene hoy calidad para cobrarle el consumo de energía eléctrica a los infelices que se atrasan en el pago de dos o tres, ni de cien recibos.

    Hay que tener la cara como una tabla para tomar una escalera y subirse a cortar el alambre de la casa de un obrero que adeuda a la Corporación Dominicana de Electricidad cuarenta o cincuenta pesos, mientras que un ricachón adeuda doscientos mil, y no lo tocan.

    Debemos de confesar que nos ha sorprendido que estando actualmente la dirección de la Corporación bajo la dependencia de un profesional brillante en su capacidad intelectual, profesional y honesto a toda prueba en el manejo de los intereses económicos, se comporte indiferente con los que adeudan fuertes sumas a la institución encargada de suministrar energía eléctrica a nivel estatal.
    No debe escapar a la inteligencia del máximo funcionario de la Corporación que su autoridad se pone en entredicho cuando se comporta firme ante los pobres que adeudan centavos, mientras se mantiene indiferente frente a los millonarios que tienen deudas millonarias con la Corporación Dominicana de Electricidad. Si se mantiene la indiferencia de la dirección de la Corporación Dominicana de Electricidad para cobrarle las deudas a los millonarios y politiqueros oficialistas, presentes y pasados, debe surgir todo un movimiento de opinión pública con el fin de que nadie pague el servicio de energía eléctrica hasta tanto la Corporación demuestre que ha cobrado los valores que tienen pendientes de pago muchos politiqueros y abusadores de toda laya. Muchas veces nos preguntamos ¿qué papel desempeña el Departamento Legal de la Corporación Dominicana de Electricidad, ante tantos deudores solventes, que no pagan a la institución estatal que suministra la energía eléctrica? Parece ser que los abogados de la Corporación están impedidos, por orden superior, de accionar legalmente contra los morosos ricos que adeudan fuertes sumas a la empresa.

    La forma más fácil de la Corporación cobrar las acreencias que tiene frente a los ricos y politiqueros es que los pobres se nieguen a pagar el servicio de suministro de energía. Ante tal situación, la dirección de la Corporación se encontraría en una encrucijada: para poder cobrarle a todo el pueblo humilde y trabajador, tiene que hacerle frente a la minoría nativa, que se beneficia del Estado en todos los aspectos. (70)

    Una carta que no ha llegado

    El día lunes 13 del mes de diciembre del año en curso, en esta misma columna publicamos un artículo con el título “Para Ellos También, Ya”. En dicho artículo decíamos, entre otras cosas, que una sola familia adeuda a la Corporación Dominicana de Electricidad, más de trescientos mil pesos oro, y a esa familia nunca se le ha cobrado un centavo a requerimiento de la Corporación.

    A los pocos días de publicado dicho artículo, más precisamente el día miércoles 15 de diciembre de 1982, a las 12:30 de la tarde, recibimos en nuestra casa una llamada del ingeniero Marcelo Jorge, director general de la Corporación Dominicana de Electricidad, y nos dijo que le habían dicho que habíamos publicado un artículo haciendo mención de una familia que adeudaba una fuerte suma a la Corporación, pero que como él no tenía conocimiento de qué familia era, quería que nosotros le suministráramos el nombre de esa familia.

    Le respondimos al ingeniero Jorge, que como él nos estaba expresando que no había leído el artículo, sino que le habían dicho, nosotros le invitábamos a que procediera a leerlo y se comunicara con nosotros nuevamente.

    El ingeniero Marcelo nos dijo que así lo haría; a los 15 minutos, volvió a llamarnos y nos dijo que ya había leído el artículo y que por tanto nos solicitaba que le suministráramos el nombre de la familia a que habíamos hecho referencia en el artículo.

    Le dijimos a Marcelo, que estábamos en disposición de suministrarle el nombre de la familia, con la condición de que él nos dirigiera una carta en la que nos solicitaba la información y nos prometía que, de nosotros aportarle el nombre de la familia, él se comprometía a cobrarle la suma adeudada a la Corporación; el ing. Jorge nos preguntó dónde nos enviaba la carta, y nosotros le dijimos que la podía dirigir a nuestra oficina de la ciudad capital o de Santiago. Hasta el momento de escribir este artículo no hemos recibido la carta que nos prometió remitir Marcelo.

    Creemos que la más interesada en obtener el nombre de la familia deudora es la misma CDE; creemos que si la Corporación se mueve puede obtener el pago de la deuda a que hicimos referencia en el artículo, porque la familia deudora es lo suficientemente  solvente para hacerle frente a dicha deuda.

    Si le requerimos la carta al ingeniero Marcelo Jorge, no fue porque pusiéramos en duda su firmeza en la defensa de los intereses de la institución que representa, sino porque en otras oportunidades hemos aportado documentos de deudas que personas privadas tienen pendientes con el Estado dominicano, ascendentes a millones de pesos, y nunca esas deudas han sido cobradas, por la sencilla razón de que los deudores tienen ligazón con el oficialismo y al parecer en este país para usted disponer de los bienes del Estado basta con estar vinculado, en una u otra forma, al Estado como politiquero. (71).

    FUENTES:
    (70) El Nacional. 28 de diciembre 1982.
    (71) El Nacional. 31 de diciembre 1982.
    Continuará la semana próxima

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