Dalia Fernández es Nikita

    En sus hombros está la responsabilidad de representar al país en uno de los certámenes más importantes de belleza, el Miss Universo. Ese mismo, cuyo único título en República Dominicana solo lo ostenta Amelia Vega.

    Alta, de piel semibronceada, ojos claros y una amplia sonrisa. De entrada esa es la carta de presentación de esta santiaguera que, en marzo, se convirtió en la ganadora del codiciado título. Dalia empezó en el mundo del modelaje hace mucho ya, incluso había adornado en una ocasión las páginas de nuestra revista. En el ámbito de los certámenes de belleza, fue parte del “Reina mundial del banano”, celebrado en Ecuador ocupando el puesto de primera finalista.

    Hoy se prepara mental y físicamente para ser la embajadora de República Dominicana en toda su expresión: cultura, belleza e inteligencia. El reto no es fácil, en la misma posición se encuentran las demás representantes de muchos países del mundo. Sin embargo, Dalia sostiene que su “fuerte” está en la pasión y la seguridad con la que hace las cosas. Sabe, además, que cuando se tiene la oportunidad para hacer algo, hay que dar “el todo por el todo” para lograr lo mejor.

     

    Nikita, bajo el poder de la justicia tenía solo dos opciones: morir o convertirse en una agente secreta y asesina. ¿Cuál sería la tarea o el oficio más difícil de realizar para ti? ¿Por qué?

    Sería aquel en que tuviera que renunciar,o alejarme, de mi familia por que ellos son los que me apoyan y me guían por el mejor camino.

    Esta mujer ha tenido que cambiarse el nombre y trasformar su aspecto en uno muy sensual. De tener otra identidad, ¿qué aspecto tendrías?

    Soy cien por ciento segura de mí misma y me gusta como soy, pero siempre he tenido la curiosidad de saber cómo sería rubia y un poco más extrovertida.

    Una femme fatale usa sus encantos para conseguir lo que quiere. ¿Qué armas femeninas utilizas para lograr o alcanzar tus objetivos?

    La seguridad y pasión con que hago las cosas son dos de mis fuertes.

    ¿Si te dan a elegir un don especial, cual escogerías?

    La capacidad para poder saber lo que están pensando los demás, lo que está pasando por sus mentes.

    Nikita dio origen a otras versiones y series de televisión. ¿Qué películas o series de televisión prefieres?

    Me gustan mucho las peliculas de historias reales porque te marcan de una u otra manera y te hacen crecer y valorar más las cosas.

    Según los críticos, algunas versiones no fueron tan buenas. ¿Qué piensas del dicho de que las segundas partes no son buenas?

    En la vida solo tienes una oportunidad para hacer las cosas bien, por eso siempre que me involucro en algo doy lo mejor de mí para estar segura y conforme conmigo. Si hay una segunda oportunidad, aunque te esfuerces o lo hagas mejor, la expectativas son más bajas que antes, porque se trata de algo que ya era conocido.

    La trama tiene que ver con espionaje. Recientemente se conoció que un medio europeo se dedicaba a esta práctica ¿Qué piensas de esto? ¿Realmente “el fin justifica los medios”?

    Depende desde el punto de vista en que se haga juicio. Pero en lo personal, creo que hay que agotar todo lo que esté a nuestro alcance para lograr nuestros objetivos siempre, y cuidando que no vayan en contra de nuestros valores morales y éticos.

    Y en términos de competencia, ¿Qué tanto eres capaz de hacer para ganar?

    Me entrego por completo. Es mi forma de ser, cuando asumo una responsabilidad doy lo mejor de mí para lograrlo.

    En donde te desenvuelves, ¿fuiste víctima en algún momento de personas con “doble identidad”, como este personaje?

    En la “viña del Señor” hay de todo y somos víctimas constantes de ese tipo de personas.

    ¿Qué tanto vale la corona?

    Tiene un valor incalculable. Se trata de la responsabilidad y el compromiso de representar y ser la embajadora de la cultura de todo un país, y lograr que éste se sienta identificado con el trabajo hecho.

    El acto de elegir

    Aunque la trama gira en torno a cómo se construye a una asesina encubierta, bajo la protección y custodia del gobierno, el principio básico de esta historia es un acto de elección. Escoger. Piensen. Hay quienes no creen en la suerte y existen otros que buscan la explicación de todo. También está el grupo que acepta lo que le toca sin preguntar mucho. Pero ¿qué crees que podría pasar si eres una víctima del sistema, y las drogas y la delincuencia se convirtieron en tu opción y en una de tus fabulosas hazañas terminas con la vida de alguien? En un sistema judicial organizado, lo más lógico es que la cárcel te espere con los brazos abiertos. Pero resulta que la joven Nikita, la de Luc Besson, filmada en 1991, tiene un talento especial y las autoridades lo saben.

    En una actitud “altruista” a favor de la joven, ¡como no!, la inteligencia francesa le da la oportunidad de resarcir sus “errores” e insertarse nuevamente a la sociedad, pero con una nueva identidad. Ahora, su nombre es Nikita y es una asesina entrenada que sirve al gobierno francés. La libertad tiene un precio. Escoge: la prisión o servir a tus instintos asesinos.

    El largometraje es dirigido por Luc Besson y protagonizado por Anne Parillaud. A ambos los une una hija, producto de una relación que terminó poco después de finalizar la película.

    Para Anne, la experiencia de este personaje fue una especie de sacrificio, quería el papel, así que tuvo que estudiar judo por un par de meses y practicar tiro al blanco para parecer una verdadera experta con las armas; ambas cosas en la vida real no son de su agrado. Sin embargo, el éxito taquillero de esta película la catapultó hacia las pantallas estadounidenses para otros papeles protagónicos; Frankie Starlight, Innocent Blood y Map of the Human Heart. Otra vez, escoger. Y así se va viviendo la vida a costa de elecciones que construyen el camino.

     

    Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
    ¿Te gusta el contenido de este artículo?

    Compartir
    Noticia anteriorEste mes regresa el Circuito de Galerías
    Noticia siguienteBeto y Enrique de Plaza Sésamo: no son gay