Guapos sin chispa: El dúo que no convence

    Anne Hathaway llevó la voz cantante no sólo por su espectacular despliegue de vestidos -fue una de las más aclamadas ya desde la alfombra roja-, sino por el tema que interpretó, vestida de esmoquin, con guiños a Hugh Jackman. Pero el exitoso presentador de la gala de 2009 no la acompañó: sólo hizo una pequeña aparición sobre el escenario, de la mano de Nicole Kidman, para entregar los Oscar musicales. El resultado fue una velada sin gracia, y para colmo, con pocos momentos para el recuerdo.

    Pese a alguna broma tecnológica y a la irrupción de Franco vestido de Marilyn, la gala no pudo estar más lejos del humor ácido de Ricky Gervais en los Globos de Oro, que inició con la frase "Esta será una noche de mucha fiesta y alcohol. O como diría Charly Sheen: desayuno". Con todo, tampoco cayó a los niveles de la pasada edición, cuando Steve Martin y Alec Baldwin hicieron bostezar a más de uno.

    Entre lo mejor de la ceremonia destacó la entrada del veterano Kirk Douglas, que a sus 94 años y apoyándose en su bastón bromeó con Franco. "Me alegro de que hayas salido de la cueva", le dijo sobre su nominación por "127 horas”; y coqueteó con Hathaway: "¿Dónde estabas cuando yo hacía películas?". Y, finalmente, e hizo sufrir a las actrices de reparto alargando la apertura del sobre, hasta que leyó en nombre de Melissa Leo, actriz de "The Fighter”, que puso la guinda soltando el único improperio de la noche: "Cuando lo veía por televisión parecía jodidamente fácil", afirmó.

    Al cabo de dos horas, tuvo que llegar el genial Billy Crystal para subir el nivel de la noche. El histórico presentador de los Oscar consiguió hacer reír con su sola presencia y demostró que no todo tiene que ser "hip" y "trendy" para que el público se levante en aplausos.

     

    Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
    ¿Te gusta el contenido de este artículo?

    Compartir
    Noticia anteriorCelebran el Día del Cronista de Arte
    Noticia siguienteMujeres que dirigen