“Influencers”, los nuevos prescriptores de viajes

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Esta tendencia mundial ha llevado a muchas personas a vivir aventuras alrededor del mundo.
Youtubers, instagramers y vloggers son generadores de negocios y estimulan intereses en clientes específicos que los siguen

Tanto los youtubers, como los instagramers y los vloggers, cuentan con miles de seguidores en las redes sociales y sus posts generan oportunidades de negocio para el comercio tradicional y el marketing digital. Estimulan intereses en potenciales clientes ubicados en cualquier zona del planeta y se valen de Youtube, Facebook, Instagram y Twitter, para compartir vivencias o generar deseos de conocer el mundo. El placer de viajar es para ellos una profesión y un atractivo estilo de vida.

Fomentan aspectos singulares de la experiencia de realizar un viaje, y sus temas predilectos son: historia, cultura, gastronomía, deportes de aventura, ecoturismo, seguridad, condiciones climáticas, medios de transporte, opciones de ocio y compras. Pueden añadir una perspectiva de género o de diversidad sexual y referencias a las ventajas e inconvenientes de viajar solo en pareja, o con familia. En resumen, responden a las inquietudes fundamentales que surgen al momento de organizar un viaje: ¿Por qué ir? ¿Cómo llegar? ¿Dónde dormir? ¿Qué ver? ¿Cuánto cuesta?

Los travelers internacionales con mayor influencia son: Alan Estrada (Alanxelmundo), Louis Cole (FunForLouis), Mark Wiens (Migrationology), Murad Osmann (muradosmann), Ben Brown (MrBenBrown), Nadine Sykora (HeyNadine), Javier y Miguel Blanquer (Viajaporlibre), Luis Arturo Villar (Luisitocomunica), Arianna Arteaga Quintero (arianuchis), Kate McCulley (adventurouskate), Eric Stoen (travelbabbo), Judit Endrino (juporelmundo), David Brown y Auston Matta (TwoBadTourists).

En nuestro país destacan, Alejandra Gil (ALEjateconALE), Jordi Hernández (Jo.Hero), José Castillo (AquamanRD), Gary De Arriba (AndariegoDO), William Ramos (WilliamRamosTV), María Isabel Contreras (MochileraPorElMundo), Salvador Batista (Recorriendo Con Salvador), Onysela Valdez (MisViajesMiDestino) y Giliam Almánzar (Gitravelstheworld).

Utilizan diferentes formatos (videos, fotografías, textos), incorporan enlaces que refuerzan la información que proveen e incluso realizan publicaciones conjuntas. Su destreza reside en expresar opiniones y emociones con un acento propio que les individualiza. El tono distendido, el sentido del humor y la naturalidad suelen ser los protagonistas de sus testimonios.

Son creadores de contenido que comparten sus experiencias en primera persona de forma abierta y gratuita. El nivel de impacto de sus publicaciones varía en función de los países que visitan, las actividades que realizan, su personalidad y de la comunidad de turistas virtuales a las que se dirigen. Si quieres viajar con ellos también puedes hacerlo, ya que algunos ponen a disposición de su público rutas derivadas de sus viajes y organizan circuitos donde puedes ser parte de la aventura.

La interacción con/entre sus seguidores crea vínculos y define los perfiles básicos que conforman su audiencia. Conocer datos sobre la edad, el género, la procedencia o intención de viaje, les permite afianzar estrategias de comunicación, enfocar sus contenidos y resultar más atractivos como plataforma para promocionar productos y servicios.

Sus capacidades críticas favorecen iniciativas oficiales para aprovechar su poder de persuasión. Por ejemplo, el proyecto “Ask a Local” impulsado por instituciones estadounidenses- invita a la ciudadanía a ser parte del comité de bienvenida de los turistas internacionales con la grabación de videos que reflejen lo genuino de sus ciudades.

Los ministerios de Turismo y las compañías privadas buscan sus propios influencers para dar a conocer su oferta. Aunque estos reciban apoyo, procuran tener libertad en sus juicios de valor pues es la credencial básica que protege su reputación.

Otra de las consecuencias de su irrupción es la redefinición de los contornos del periodismo de viajes. La diferencia más notable reside en que la autoridad que legitima la publicación de los periodistas es compartida con la editorial o con el medio de comunicación, y en los vloggers, youtubers e instagramers independientes su marca personal lo es todo.

No obstante, la mayor fractura se da en el interior del propio periodismo de viajes. La labor de periodistas como Paco Nadal (en el diario El País) o de fotoperiodistas como Gary Arndt (en The Atlantic y The Huffington Post) representa una bisagra entre la tradición y lo contemporáneo. Combinan el estilo y formato propio de los vloggers, con el respeto a las reglas del periodismo clásico.

De los múltiples efectos sociales que generan los reportajes de los nuevos prescriptores sobresalen dos: delimitan las experiencias de sus seguidores y reflejan los cambios producidos en el significado popular de viajar.

Sus seguidores persiguen pistas, eligen los mismos espacios para comer, dormir o locaciones para sus fotos. De algún modo sus experiencias son secundarias, en el sentido de que su elaboración está condicionada por las recomendaciones de estos influencers.
Dan sentido al concepto actual de viajar, porque hacen asequible lo exótico y encuentran belleza en lo próximo. Por tanto, contribuyen a la construcción del imaginario social que normaliza la posibilidad de materializar viajes soñados y fortalecen la percepción de la existencia de lugares cercanos que merecen atención.

En el “contagio del viaje” (expresión de Ryszard Kapuściński) los vloggers, youtubers e instagramers tienen cada vez más importancia y por ello, es necesario construir alianzas para consolidar destinos y ampliar sus potencialidades. Representan, en definitiva, una inflexión interesante para la comunicación institucional y corporativa de la industria turística.