“El tema fundamental en todo lo que escribo siempre será el ser humano”

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Denis Mota expresa que “en La Victoria comencé a fijarme en la literatura como algo posible y a cuestionarme si lo que estudiaba encajaba en todo aquello que estaba viviendo”.

Denis Mota desciende de una familia de agricultores y artesanos de Rafael del Yuma. Durante sus años mozos, su vida transcurrió entre la carpintería y la ebanistería, pero fue después de trabajar sastrería, que tuvo su primer acercamiento con lo que marcaría su vida: el hallazgo de un libro que se titulaba “Azul”, del escritor Rubén Darío. “Azul era un libro que tenía mi papá guardado en una caja, porque a él le gustaba escribir décimas. Ese libro despertó en mí cierto tipo de curiosidad; no era ni siquiera un libro de poesía, sino más bien uno de cuentos, y no de cuentos fáciles”, recuerda Mota. En ese sentido, indicó, que cuando sus padres lo enviaron a estudiar electrónica a la Escuela Nacional de Arte y Oficio Santo Domingo, asistía en su tiempo libre a las actividades culturales y literarias en la UASD y en la Zona Colonial, donde tuvo sus primeros contactos con escritores.

¿Cómo se da ese acercamiento entre usted y la literatura?
Ese acercamiento se da cuando mi familia, para salvarme la vida, me consiguió una beca en la Escuela Nacional de Arte y Oficio en Santo Domingo, porque había tenido problemas cuando era estudiante del Liceo Gerardo Hanse, en los 12 años de Balaguer, y había caído preso en Higüey. Tenía 17 años. Entonces, viviendo en Santo Domingo, en mi tiempo libre me iba a curiosear las actividades culturales y literarias en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y en la Zona Colonial. Ahí fue donde empecé a tener mis primeros contactos con escritores. Una vez caí preso en la Cárcel La Victoria, ahí conocí a los dirigentes del Movimiento Popular Dominicano, del PRD, del Pacoredo; gente de la talla de Fafa Taveras, Blanco Genao… Entre ellos fui una especie de benjamín. Eso marcó mi vida en materia literaria porque en la cárcel escuché los primeros poemas formalmente hablando.

¿Cómo se titulan sus primera obras?
En la cárcel escribí dos poemas, los cuales nunca he publicado, pero los mantengo guardados como si fueran un tesoro. Uno de ellos es “Elegía a Guillén”, un comandante constitucionalista que luego mataron en los 12 años de Balaguer; el poema “A Mamá: La Victoria es la derrota”, y a partir de ahí inició una nueva etapa en mi vida. Trabajé con los curas jesuitas, José Luis Sáez y Alberto Villaverde, y me dediqué a la producción de textos educativos y a su corrección.

¿Cuántos libros ha publicado?
He publicado muchos libros, pero no en el contexto literario, sino en el área de salud divulgativa, planificación familiar, educación sexual y educación para la vida familiar para Profamilia, donde trabajé muchos años. Escribí más de 30 folletos educativos, con temas variados, como “Planificación familiar”, “La píldora”, “El preservativo”, “El diú intrauterino”, “La vasectomía”, entre otros. Ya en mi última etapa traté de incursionar haciendo de estos libros historietas cómicas. Una de ellas y la mejor lograda fue sobre la menstruación. También publiqué el libro “Guía de paternidad” y “Maternidad responsable para maestros”. Este último por encargo del Programa de Población de Naciones Unidas. Después, lo publicó la Universidad Central de Venezuela para el programa de Formación de Maestros. También publiqué la “Ley de Lemas o voto preferencial”, a solicitud del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) para resolver la crisis entre los candidatos y para orientar a la militancia sobre la Ley de Lemas.

Y en el contexto literario, ¿cuántos libros ha escrito?
En el contexto literario publiqué el libro “Eloise”. Lo escribí en dos días, en medio de la tormenta tropical que se llamó Eloísa. Fue una respuesta a los 12 años de Balaguer. En ese momento era un trabajo muy atrevido. Pero he sido muy mal publicador, me he dedicado a ser un editor, he publicado más de mil libros de otras personas, porque tengo la editora Editorial Gente, pero para mí nunca tengo tiempo. Ahora estoy trabajando en dos libros de poesía que pienso publicar a final de año que se llaman “Los gavilleros: El abuelo Mambrú cansado de guerra”, que es un estudio que hice sobre gavillerismo en la región Este del país, y “Memoria de Adán”, el cual va recogiendo y narrando impresiones de la vida urbana, pero a veces se sale de ese contexto.

¿De sus libros, cuál considera que ha sido el más importante?
Para mí el libro de poesía “Del lado de la vida”, es un poema muy ligado a mi vida sentimental. Se lo escribí a mi esposa siendo mi novia, hace 40 años. Aquí hay una poesía que entiendo que es mi poesía madura, que no había publicado, porque en la época de los 12 años y en los dos periodos del PRD era difícil publicar, porque uno lo hacía solo en periódicos.

¿Ha cambiado algún final luego de haberlo terminado?
Lo he cambiado todo. También si hay que romperlo y olvidarse de eso y comenzarlo de nuevo. Me sucedió un hecho que es lo más incómodo que le puede suceder a un escritor y es que pierda un texto y trate de escribirlo de nuevo. Eso es fatal, porque uno nunca lo consigue. O lo escribe mejor, pero casi siempre peor. Esa es la realidad.

¿Cuáles temas son de su interés a la hora de escribir?
Los temas humanos porque creo que desde los griegos, la poesía según la concibe Platón en su libro La República, se da en tres órdenes, pero siempre en tres causales, si se quiere poético. Él le llama la imitación, la no imitación y la elegía. Si vemos, la Biblia está escrita en forma de verso, El Corán, los libros sagrados también, por eso le llaman versículos, y esencialmente todos tratan del hombre y la mujer. Entonces, para mí el tema fundamental en todo lo que escribo siempre será el ser humano.
Naturalmente, el ser humano no se da en la nada, se da en un contexto, y ese contexto es la cotidianidad. Hay otro elemento que en mi caso particular influye mucho, que es el recuerdo.

Obra
Mi libro de poesía más importante es Del lado de la vida. Es un poema que le escribí a mi esposa siendo mi novia, hace 40 años”.

Poesía
Estando en la cárcel escribí dos poemas, los cuales nunca he publicado, pero los mantengo bien guardados como si fueran un tesoro”.