“Ahora le doy más valor a la vida”

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Nelson Javier dice que trata de hacer su trabajo cada día mejor, sin creerse bueno, porque le pasaría el éxito por el frente sin darse cuenta.
Con una carrera de más de 30 años, “El Cocodrilo”, mote con el que se dio a conocer, ha sido una escuela para diferentes generaciones de comunicadores

El comunicador y productor Nelson Javier es ampliamente conocido por su labor en la radio y la televisión, medios a través de los cuales ha ejercido el rol de informar, entretener, canalizar ayudas o resolver problemas. En más de una ocasión se le havisto llorar sensibilizado por alguna situación, y otras tantas estallar en ira frente a la pantalla ante injusticias sociales o hechos con los que no está de acuerdo. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que detrás de este hombre de éxito hay una gran historia de superación, pues tras haber cursado apenas un cuarto grado de primaria, hacer trabajos de limpiabotas o vendutero en las calles de su natal San Francisco de Macorís, y comenzar en la radio como control y mensajero, hoy día posee una empresa de comunicación con más de 40 empleados, que se han convertido en su familia extendida.

1. Infancia junto a su madre
Mi mamá fue muy luchadora. Recuerdo que mami era cocinera en un colegio de monjas, en San Francisco de Macorís; ahí estudié becado mientras estuvo trabajando, yo iba a comer todos los días, eso no se me olvida. Tampoco olvido que mami se fue a la capital cuando yo tenía 12 años, a trabajar a la casa del doctor Almánzar, y Martín, el hijo del doctor, que estudiaba medicina, me envió unos zapatos blanco, cuando yo sólo tenía unos tenis rotos Campeón, color vino, y le metía debajo cartones. Sin embargo, hoy yo no puedo contar todos los zapatos y tenis que tengo, y no puedo usarlos porque estoy operado de los pies. Mira la paradoja de la vida. Recuerdo que cuando tenía 16 años, mami me llevó a un campo, ella era una mujer cristiana, de fe, y pude verla orándole a una sordomuda, y habló. Yo me mandé, porque me asusté. Mi mamá tenía el don del discernimiento, podía entender cuando otra persona hablaba lenguas.

2. Inicios en la radio
A los 16 años comencé a ser control en Radio Tiempo, en San Francisco de Macorís, una emisora de Wilfredo y Machacho González. Luego, pasé a Hibi Radio, donde les pasaba discos a los locutores, les compraba café; hasta que una vez Mendy López tuvo un accidente, y comencé a dar la hora en un programa que se llamaba Música de Siempre. Después, Ernesto Montaña me escuchó en un programa llamado “Domingo Gigante” y me invitó a trabajar radio en Puerto Plata. Yo tenía 19 años. Recuerdo muchos momentos que están sembrados en mi mente. En Puerto Plata, no olvido el trato de don Waldo Musa, que Dios lo tenga en gloria, y en Santiago el trato de Leonardo Gil, dueño de radio Azul y KV94.

3. Cambia programación
KV 94 era una emisora de música instrumental y nosotros la hicimos tropical. Ya yo tenía privando en locutor como 5 años. Una tarde, le dije a Leonardo Artiles que iba a cambiar la programación, yo era director de Radio Azul. Recuerdo que me dijo que estaba loco, y le dije: vamos a cambiarla, usted verá. La hicimos tropical y en unos días se convirtió en la emisora de más aceptación. Recuerdo que me inventé llamar a los choferes del transporte a que encendieran las luces cuando llegaran a la calle 30 de Marzo con Restauración, y eso fue un bastión, todas esas luces encendidas; e hicimos la cabina que se notara cuando pasaban. Fue algo muy bonito porque jamás pensaba que podíamos lograr eso.

4. Vida familiar
Tengo tres hijos a los que amo de forma especial. Pero un momento inolvidable es cuando nace Nelson Luis, mi primer hijo. También tengo siempre pendiente cuando nació mi primer nieto, Nelson David. Ya tengo tres nietos, a todos los amo igual, pero hay una relación especial con él porque nació con problemas de audición. Loly, es un ser humano maravilloso, además de ser mi mujer es mi amiga, mi hermana. Después que murió mi mamá pasó a ser el bastón. Yo no tengo hermanos, soy hijo único y no conozco a mi papá; o sea, me quedé con Dios, mis hijos, mis nietos y Loly, a quien valoro mucho. Hay que saber dar el valor a la gente que está contigo siempre, y si se van primero que tú que tengas la satisfacción de haberle dado su valor, y eso estamos haciendo ahora, dándole más valor a la vida.

5. Muerte de su madre
Lo más fuerte que he vivido, hace siete u ocho meses, fue la muerte de mi madre. Un ser que jamás voy a olvidar mientras mi mente esté en el pasillo de los vivos. Fue uno de los momentos más difíciles, porque estando interno mami muere; o sea, que no pude verla, no pude estar con ella, eso lo tengo dentro y de noche me despierto con eso. No me gusta estar mucho tiempo solo. No puedo cuestionar a Dios, pero le pregunto al destino el porqué, en un momento bien, uno dice bien cuando está bien económicamente, pero mentira uno está bien cuando tiene su salud bien, cuando tiene su conciencia bien, eso no tiene precio. Si me dejas solo en esta oficina lo primero que me viene a la cabeza es mami. Le pido a Dios que me dé fortaleza, no puedo olvidarlo.

6. El Soberano
Algo que disfruté mucho fue mi primer Soberano. Eso es difícil olvidarlo, porque 27 empleados de Buena Noche y 18 empleados de Nelson Javier Produce lo disfrutaron y lo gozaron, aunque yo no pude disfrutarlo con la salud debida. No puedo obviar darles las gracias a los cronistas, fue el premio más votado de toda la noche. Es un orgullo para mí que se comenzó a respetar a Santiago, al pasar de ser diferido a ser un premio en vivo. Eso para nosotros es de mucho orgullo. Nunca olvidaré ese aplauso en la sala, las lágrimas que pude ver de quienes estaban ahí y la atención de Alfonso Rodríguez y muchos más que estaban impresionados.

7. En la televisión
Dios me ha dado la bendición de que donde pongo el ojo pongo la bala; y tanto en radio como en la televisión todos los proyectos que he hecho han sido exitosos. Cuando hicimos el TV Can, ahí en el Canal 7 Cibao, no olvido que la puerta me la cobraban a cada instante, porque la gente la partía en dos para entrar. Ha sido el programa más popular que se ha hecho en Santiago. Después, hice el Show de Nelson y se constituyó en la corriente de las informaciones de Santiago y del dolor ajeno, donde todo el mundo llegaba, y llega todavía, no con tanta efervescencia como antes, para que se le resuelvan sus problemas personales, y eso ha sido de mucha satisfacción. Y ahora, Buena Noche, donde me reinventé. Hemos logrado cautivar y cultivar una aceptación de mucha importancia; y eso es bonito, uno se llena de regocijo porque siente que está haciendo cosas buenas.

8. Don de Dios
No recibí ninguna formación como locutor, soy empírico total; pero soy de los primeros en decirle a la gente que deben estudiar y prepararse. Mis hijos terminaron una carrera, Dios me ha dado un don y quizás se lo ha dado a otras personas de otra forma. Me siento muy agradecido de Dios por esto. La primera vez que di la hora, la recuerdo, fue las 9:11. Yo era totalmente gago y mi familia me decía que no iba a dar para locutor por eso. Cuando presentaba a Fernando Villalona, yo me decía: no gaguees… pero cuando Dios dice (excúsame que te hable tanto de Dios, pero esa es mi realidad) que te va a sanar, que va a obrar en ti, que tus defectos van a ser perfectos, eso no lo quita nadie. Cuando Dios manda, el diablo obedece. Yo no sé porqué no soy gago; es más, yo no sé cómo aprendí a escribir y a leer, fui a la escuela hasta un cuarto curso, eso es ser analfabeto en este país como está la tecnología, y yo escribo perfecto, leo perfecto, entiendo que hablo bien, que tengo una dicción cuasi perfecta, eso es Dios.

9. Pobreza y bonanza
Recuerdo que me gustaba comer arroz blanco, y le echaba azúcar por arriba porque no había carne; y cuando se comía arroz blanco con sardina eso era una fiesta, porque éramos muy pobres. Vivíamos en el barrio Santa Ana, y cuando el río se botaba se metía a mi casa. Pero tuve la suerte que cuando mami murió tenía su propio apartamento, pudo escoger el apartamento que quiso, y tuve la suerte de hacer mi primera casa. Después, hice una segunda casa y logré que mis hijos, cuando yo me vaya, tenga cada cual su apartamento. Eso lo digo con humildad, no con jactancia, sino con mucho orgullo, porque si usted puede dejar a sus hijos bien, hágalo, sobre todo con muy buena educación.

10. Casos que lo han marcado
A través de la televisión, o en la oficina, he ayudado mucha gente. Recuerdo a Joseph, un niño de 7 años de San Francisco de Macorís, que estaba en el hospital de niños con cáncer; y Tuty Almonte me llamó para que lo apadrinara, y no hace mucho me llamó él mismo dándonos las gracias porque logramos hacer muchas cosas para que él esté bien. No olvido a una señora que tenía cáncer, le faltaban cuatro sesiones de quimioterapia, vino hace como un año sin cabello, la ayudamos a solucionar ese problema, y hace unos días vino con cabello, y yo no la estaba conociendo, ella está bien. Hace poco vino una señora aquí que debía darse la primera quimio, me puse muy triste porque lloró mucho; y hace unos días me envió una foto, ya sin cabello, eso me marcó. Antes iba tanta gente al programa que tenía que atenderlos en el aire, pero Dios me dijo que lo que se hace con la derecha no tiene que saberlo la izquierda, y así lo hemos logrado.
No puedo olvidar a Isabel, una niña enferma de cáncer que quería conocer a Wason Brazobán, se lo llevamos, y todos lloramos por el valor de esa niña. A sabiendas de que la muerte estaba esperándola nos humilló, nos hizo saber que estábamos más muerto que cualquier cadáver, porque ella estaba viva de verdad. Cooperamos solamente con hacerla feliz en ese momento, meses después falleció. Wason le hizo una canción muy linda. Espero en Dios que me dé vida para poder seguir solucionando problemas.
No somos una empresa millonaria, pero Dios me bendice enormemente y si puedo ayudar a alguien lo hago, si Dios te da la oportunidad de ayudar a otros entiendo que debes de hacerlo, no solamente buscar las informaciones para difundirlas, sino que tiene que hacer parte de la función social de la forma que sea.

Lleva un tiempo tratándose este mal

“Hay un sinnúmero de cosas que no he podido disfrutar por mi estado de salud, cosas que se compran, que son baratas. Por ejemplo, estando interno quería un carro y me lo regalé, lo vine a manejar hace unos días porque no podía. Son situaciones que te da la vida, pero también placeres y beneficios que te da la vida.

Como he estado muy enfermo en estos días, he tratado de recopilar ciertas cosas y ponerlas en orden, lo que Dios me ha dado; no tengo mucho, pero lo poco es mucho para mí, para que cuando yo no esté mis hijos estén de acuerdo a la realidad de lo que trabajé para ellos y para mi esposa. No quisiera que mis hijos discutan por cosas materiales, que respeten a su mamá. Por asunto de genética pienso que me voy primero. Ya me estoy preparando para, quizás en unos cuantos años, que sean ellos que tomen las riendas, porque el cuerpo ya no me da mucho… Dios me ha dado demasiado, y quiero que me dé un chin más. La vida ha sido muy satisfactoria conmigo, los últimos 30 años siempre he estado en la palestra pública”.

Paz interior
“No tengo odio contra nadie, ya la vida me marcó y me cambió; además de eso, Dios me da tantas cosas que no vale la pena tener rencor con nadie, vivo en paz con Dios”.

Prioridad
“Excúsenme que hable tanto de Dios, pero esa es mi realidad, no me importa el dinero, la fama, ni nada, todo eso es tontería”.

Solitario
Mi vida ha sido agridulce, al final del camino soy un hombre solo, con pocos amigos. A veces es difícil entenderme y yo entender al otro.

Satisfacción
Pueden decir lo que quieran de mí, pero nadie puede decir que hago un trabajo malo en la comunicación. He hecho un trabajo decente.”

Entrevistados
Tratamos de enseñar el corazón de los entrevistados, y eso es lindo porque la gente quiere saber a quién admira”.

Huellas
He ayudado a muchos profesionales, no se puede hacer nada en el Cibao en comunicación sin alguien que no haya pasado por mis manos”.