Las logias en Santo Domingo

1678
Sede de la Gran Logia República Dominicana, en la calle Arzobispo Portes del Distrito Nacional. Juan Tomás Valenzuela
Estas “sociedades secretas” enseñan a sus integrantes a pensar de forma crítica sobre todos los temas

Las sociedades masónicas nacen a raíz de la Revolución Francesa, de acuerdo con registros históricos, que indican que en la época en la que existía el régimen feudal, los franceses, ingleses y holandeses comenzaron a organizar logias. Estas organizaciones luego se fueron expandiendo por otras regiones del mundo, como Estados Unidos y Haití.

De acuerdo con Alfonso Paulino Guzmán, Gran Secretario y Guarda Sello de la Gran Logia de la República Dominicana, estas organizaciones llegaron a nuestro país a partir del siglo 19, cuando Jean Louis Ferrand, gobernador de Santo Domingo en la llamada Era de Francia, empezó a desarrollar logias francesas. Sin embargo, ya del otro lado de la isla había decenas de masones haitianos congregándose.

Ser masón es ser un hombre ético, de moral, y de buenas costumbres, según Guzmán. “Nosotros nos definimos como la parte eminentemente moral del país. Dentro de la masonería no vas a encontrar delincuentes, corruptos, la masonería es ética y moral, trabajamos para mejorar al hombre, o sea, mejorarnos a nosotros mismos”, detalla.

Guzmán dice que a los integrantes de estas organizaciones se les enseña cuestiones relacionadas con el pensamiento filosófico, procurando “que el hombre piense y sea libre”. “Al ser libres, no seguimos dogmas. Simple y llanamente somos una escuela de pensamiento filosófico, todo lo investigamos. Quizá eso sea parte de que muchas personas no conocen bastante lo que es la masonería, y por eso la condenan”.

Estos colectivos han sido durante años objetos de críticas debido a su secretismo, funcionamiento, y exclusión de la mujer. Sin embargo, Guzmán explica que más que “ser una secta con secretos, son una organización discreta”.

Guzmán considera que ser masón en nuestro país es un privilegio. “Ser masón es una filosofía de vida, aceptamos a todos los hermanos que toquen la puerta, pero solo hacemos una sola pregunta: ¿En quién creer? Debemos creer todos en Dios, no importa tu dios; Mahoma, Alá, o cual quieras, porque lo importante es que como ser humano tengas consciencia de que hay alguien superior a ti”.

Una logia funciona bajo los criterios de un Gran Maestro, pero que aunque la dirige, no es superior a ninguno de los otros. Es el primero entre sus iguales, asegura Guzmán, quien agrega que la Gran Logia, que es la confederación de logias, la dirige este Gran Maestro, que preside un Gran Consejo.

De acuerdo con Carlos Mora, Gran Maestro de Ceremonias de la Gran Logia de la República Dominicana, en el país existen 18 logias que agrupan más de 10 mil integrantes, en su mayoría iniciados, que no necesariamente están activos.

Lo relativo a las reuniones es una pregunta que cualquier persona interesada en el mundo del simbolismo masónico se llega a hacer alguna que otra vez y que es válida por completo, señala Mora. “Cualquier masón tendrá diversas respuestas pero lo cierto es que todos hacemos lo mismo en esas reuniones, llevamos a cabo rituales”, dice.

La masonería es una institución que tiene como uno de sus muchos objetivos, comunicar mediante una serie de símbolos alguna enseñanza en particular.

En las logias masónicas todos los símbolos juegan un papel muy importante en la comprensión tanto de los grados como de la institución misma. Así es como llegamos al tema de los rituales.
El ritual masónico es un conjunto sistemático de elementos simbólicos que tienen como objetivo transmitir una enseñanza particular. De tal suerte que los rituales son protagonistas en lo que hacen en sus reuniones.

El rito masónico es un conjunto sistemático de “grados” que tienen como objetivo explicar una alegoría completa brindando enseñanzas a sus iniciados. En otras palabras, los ritos buscan que el candidato tenga una visión de la masonería desde la perspectiva de ese rito en particular, por lo tanto el Rito Escocés Antiguo y Aceptado tiene una forma peculiar de interpretar las enseñanzas masónicas que estima necesarias para que un masón esté “completo”.

En el mundo es posible encontrar al menos 10 ritos establecidos y que tienen un origen rastreable y otros tantos que son considerados “irregulares”. Los principales ritos que hay son el Rito Escocés Antiguo y Aceptado versión europea, el Rito York, el Rito Memphis-Mizraim, el Rito Francés, el Francés Moderno, el Rito Escocés Rectificado, el Rito Zinnendorf, el Rito de Schröder, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado versión Americana en sus variantes Norte-Sur y el Rito Swedenborg. De los cuales, solo los primeros tres son los que practican en nuestro país.

Algunos de estos ritos cuentan con los llamados grados simbólicos y otros están reservados para practicarse después del tercer grado.

Según los grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, la masonería se divide de la siguiente forma: Grados 1 a 3, masonería simbólica; grados 4 a 30, masonería filosófica; y Grados 31 a 33, masonería sublime.

De acuerdo con Carlos Mora, tradicionalmente el paso de un grado a otro se produce en una ceremonia de iniciación. Los más importantes corresponden a los del Escocés Antiguo y Aceptado.

Además del sentido que encierra cada símbolo y que se explica en las ceremonias de iniciación que se celebran para el acceso a los diversos grados, los símbolos permiten identificarse a los masones entre sí (también existen toques de mano y señas). Pero varían según los países y las logias.

Existen símbolos como el triángulo, la estrella de cinco puntas, el martillo, la escuadra, el compás, la rama de acacia, las columnas, la piedra cúbica, la piedra bruta, el libro, la cadena de unión, el sol, la luna, el delta luminoso, el nivel, la plomada, el cincel, la letra G, la B y la J.

En el desarrollo de las diversas ceremonias los participantes emplean mandiles, bandas, sombreros, un puñal, espadas, etc. En cada logia hay banderas y un escudo propio.

El local donde tienen lugar las tenidas y ceremonias, que siguen una estructura determinada, tiene una concreta configuración material, columnas, puertas, salas de reflexión anexas, pinturas en paredes, simbologías, entre otras cosas.

Las logias del país no aceptan mujeres

Existen organizaciones masónicas masculinas, femeninas y mixtas, por lo que las mujeres que quieran ingresar en masonería pueden hacerlo, explica Carlos Mora, quien, sin embargo, advierte que en República Dominicana todavía no hay logias que permitan a mujeres. “Nosotros funcionamos como un Estado, y sobre nosotros hay otra organización superior de la que debemos guiarnos. El tema de las mujeres en las logias siempre ha sido tema de conversación, pero aquí todavía no las permitimos, no estrictamente porque no queramos, sino por asuntos internos de nuestra organización”, argumenta Mora. A pesar de ello, la historia recoge que desde hace siglos ha habido mujeres en la masonería. En República Dominicana sí existen otras organizaciones de novias o mujeres de masones. Esta exclusión de las mujeres, según estudios sobre el tema, se da en la rama conocida como masonería regular o masonería inglesa. El asunto de las mujeres masonas tiene una doble vertiente: la aceptación de mujeres por parte de las organizaciones y el reconocimiento de las mujeres como masonas.

Discreción
La gente piensa que somos una secta secreta, pero realmente lo que somos es una organización discreta que enseña el pensamiento crítico”