Un “viaje de sabor” por la cocina guatemalteca

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Los caldos elaborados con frijoles también son típicos de la gastronomía de Guatemala.

La cocina guatemalteca es famosa por sus exquisitos sabores y en cada rincón del país se pueden encontrar diversos platos que destacan lo mejor de las distintas regiones del país.

El maíz es uno de sus alimentos básicos. Concretamente está presente en muchas de sus recetas como base para tortillas, tamales, tacos o enchiladas. En esta variada gastronomía hay que destacar, además del maíz, productos como la papa, la batata, la yuca, los frijoles negros y colorados, las judías, el maní, el ñame, la calabaza, los ajíes, el aguacate, la guayaba, el cacao, la piña, la guanábana y el mamey, entre otros.

Otros ingredientes básicos son las carnes: filetes de res, el pollo, el chompipe (pavo), el cerdo y la carne de otros animales salvajes como el venado o la iguana. Asimismo, se consume mucho el queso, el aguacate y el arroz. Las semillas no se quedan atrás en su aporte gastronómico, tal es el caso del ajonjolí que se usa para espesar y sazonar diversos platos, o las semillas del cacao que se emplean en recetas “ceremoniales” de los pueblos mayas. Tampoco quedan de lado las hierbas de olor, que se utilizan para sazonar muchos de sus platos, tal es el caso del
perejil, cilantro y la yerbabuena.

Entre los postres que se ofrecen en Guatemala, están los buñuelos, el arroz con leche y canela, los molletes con miel (panes con huevos, azúcar, crema y pasas), los platanitos en mole y las quesadillas. Sin embargo, el país recoge una gran variedad de postres elaborados con frutas variadas como dátiles, coco, naranja, lechosa, guayaba, higo, mango, piña, plátano y uva, entre otras. Otro ejemplo de este tipo de preparaciones son las torrejas, un postre de lechosa y pasas endulzado. En cuanto a las frutas, es importante resaltar que éstas se toman muy en cuenta a la hora de elaborar muchas de las bebidas que se consumen en Guatemala. El resultado que se obtiene es un zumo cien por ciento natural, fresco, con un colorido y sabor único.
Igual de refrescantes son las bebidas a base de agua fresca preparadas con limón, naranja o lechosa, así como batidos elaborados con leche y frutas, a los que a veces se les añade hielo y vainilla.