¿Quién compone las melodías de los celulares?

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Las melodías ayudan al usuario a ser únicos con sus dispositivos.

Un tono de llamada para el móvil puede parecer algo tonto, sin embargo, se trata de un arduo trabajo al que las marcas dedican muchísimo tiempo, y hay motivos que lo explican.

Los estudios han demostrado que un tono ideal debe ubicarse en un rango de sonido situado entre los dos y cuatro KHz, precisamente el más saturado y donde se lleva a cabo el descrifrado del grueso de los fonemas, pero gracias a ello es el rango en el que el cerebro está más entrenado para discriminar los diferentes sonidos. Por otro lado, una melodía de llamada ideal, según los expertos, debería tener una duración de entre 3 y 5 segundos antes de pausar e introducir el silencio, para después arrancar de nuevo.

Las marcas toman todo esto en consideración a la hora de crear tonos que, por un lado, aporten prestigio al usuario al ser únicos en sus dispositivos.

Steve Jobs conocía bien la importancia de los tonos en el móvil y, amante del detalle, fichó a un especialista -Gerard Lengeling- dos años antes de la presentación del iPhone, para que trabajara en los tonos que tan bien se conocen ahora en el mercado. De las veinticinco melodías que incorporaba el teléfono de Apple original, una de ellas, Marimba, fue la seleccionada cuidadosamente por la compañía como tono por defecto. Otro tono muy fácilmente reconocible es el de Nokia, una marca que lo fue todo en su momento y que logró que su Nokia tune fuera una de las melodías más escuchadas de la historia. Este tono se llegó a reproducir en sus mejores momentos una media de 1.800 millones de veces al día, y al sonar, se sabía positivamente que se trataba de un terminal de la compañía finlandesa.

Los desarrolladores propusieron varias composiciones, inspiradas, todas ellas, en música que habían escuchado en la radio; los responsables de marketing escogieron varias de ellas como válidas, pero en el último momento, el equipo jurídico de la compañía anuló esta selección al temer las posibles demandas por derechos de autor. Los abogados de la compañía propusieron inspirarse en melodías creadas por compositores fallecidos hacía más de 75 años -el tiempo en el que los derechos prescriben si los descendientes no reclaman y no hay que pagar derechos de autor-. Fue así como dieron con la popular melodía que todos conocemos, aunque en esto también hay cierta controversia: este exempleado de la compañía sostiene que el origen de la misma se encuentra en un “oscuro” compositor de vals, mientras que hasta ahora se ha atribuido siempre esta autoría al compositor español Francisco Tárrega por motivos evidentes.